"El potencial de Uruguay es enorme"
El gobierno tenía planteado desde 2007 el Plan Estratégico Industrial. En 2008 sobreviene la crisis y se ve obligado a ayudar a medianas y grandes empresas en rubros que se consideró muy comprometidos y, al mismo tiempo, se lanzó un gran paquete de medidas para Pymes. ¿Cómo se evalúa el resultado final entre una propuesta meditada y tener que salir a apagar un incendio inesperado?
Es cierto, por un lado, que desde un principio uno de los grandes objetivos que se planteó el gobierno fue recomponer el parque industrial del país considerando a la industria como uno de los grandes impulsores de la generación de empleo, teniendo en cuenta que como señalara el presidente Vázquez este lunes 9, en sesión del Consejo de Ministros, que en 2004 lo que la gente priorizaba era tener trabajo y que el Frente Amplio les prometió más y mejor trabajo, y ese fue entonces uno de los grandes objetivos que nos planteamos para este período.
Dentro de ese objetivo una gran herramienta es la industria. Toda la política económica, como la productiva llevada adelante por nuestro gobierno, habían ido permitiendo el desarrollo de una base industrial importante entre 2005 y 2008, y de repente sobreviene la crisis internacional, en momentos en que el desarrollo nos ponía en la cúpula en América Latina en cuanto a crecimiento de PBI, niveles de ocupación y empleo, etcétera. Entonces el gobierno, viendo el riesgo que para una economía tan pequeña como la nuestra significaba, reunió al Gabinete Productivo integrado por los ministerios de Economía, Ganadería, Transporte y Obras Públicas, Industria y Energía, Turismo, Trabajo y OPP para inmediatamente analizar cada una de las cadenas de valor del país, diagnosticar y analizar cómo serían golpeadas e instrumentar medidas para defenderlas.
El resultado de ese trabajo fue muy importante, porque más allá de que hubo que discutir mucho con los economistas que son defensores de las políticas horizontales, logramos salir de ellas e instrumentamos políticas sectoriales, buscando y contemplando a las cadenas de valor ( agroindustriales, arroz, forestal, software, cuero, química , etcétera).
El resultado, complementado con otros elementos como haber desarrollado una política de generación y defensa del empleo y mejoras salariales continuas, generó un importante mercado interno que para muchos empresarios fue un refugio seguro. Se critica y cuestiona las políticas de mejoras salariales o el impulso a la protección del trabajo, pero una mejor calidad y un mayor ingreso generan un mercado interno importante, como quedó demostrado. Creo que el país se ha beneficiado claramente por haber llevado adelante esas políticas y aprendimos que las soluciones no siempre están en los manuales sino en la flexibilidad y el análisis de la realidad concreta. Nos salimos de los manuales pero hoy estamos en 6% de desocupación y algunos países desarrollados tienen 17% y más.
La inversión extranjera directa jugó un rol importante durante todo este gobierno y ha sido récord para nuestro país. Ahora el desafío es mantenerla, pero además que tenga efecto claro sobre la economía y el país.
En realidad hemos tenido un crecimiento importante, casi del 30%, en los últimos 5 años, y eso se debe a los niveles de inversión directa en proyectos industriales. Por ejemplo el lunes pasado informé en el Consejo de Ministros que este año estamos hablando de 497 millones de dólares en inversión industrial hasta octubre. Y hablo de nuevas plantas o de mejoras en plantas que ya existían. Es un elemento sustancial para valorar, porque esa infraestructura industrial, en el mediano plazo y aun en el corto, comienza a dar resultados en el agregado de valor y en la mejora del producto, también en la generación de empleo, y por tanto en el abatimiento de la desocupación.
En las propuestas que se conocen a nivel público pueden estar las dos plantas de celulosa; a su vez hay otras iniciativas, por ejemplo en la industria automotriz por parte de capitales rusos y chinos. ¿Qué otras iniciativas se pueden mencionar?
Cuando hablamos de promoción de inversiones en este año no hablamos ni de Stora Enso ni de Portucel; esos son proyectos que espero se concreten pero conviene aclarar que por ahora no los sumamos. Acá lo que hay que tener claro es que Uruguay es muy bien visto por los inversores, por eso no nos puede sorprender que capitales chinos ya estén invirtiendo en la producción de autos y exportando para el Mercosur y no dan abasto, que capitales rusos planteen su interés por instalar una fábrica de utilitarios, pero además me han presentado un proyecto de construcción de aviones no tripulados, son de control de frontera y lucha contra el narcotráfico. Son telecontrolados desde tierra y parece ser una opción inteligente y de bajo costo, como algunas de las que ya hemos recibido para la industria naval, un rubro con un potencial enorme para atender las necesidades nuestras y de la región, conjuntamente con otras de mayor desarrollo tecnológico que Uruguay debe tener como el software, las telecomunicaciones, etcétera. Simultáneamente hemos tratado de combinar inversiones energéticas con el desarrollo industrial, como la posibilidad de que en Uruguay se construya parte de los molinos de viento.
Este nicho no se puede despreciar porque se trata de un tipo de energía poco desarrollado en la región, por lo que si trabajamos bien la podemos transformar en una industria importante para todo el continente.
Se hace necesario destacar que toda esta oferta que nos llega se ve facilitada por un ambiente de seguridad en la inversión, seriedad en el manejo de las responsabilidades del Estado, además de que nuestra posición geográfica es favorable, así como las garantías que se ofrecen, como seguridad energética, mejoras permanentes en infraestructura, en telecomunicaciones y la seguridad jurídica y política. Naturalmente que tenemos mucho por hacer aún. Hay debilidades como el ferrocarril que en el próximo gobierno hay que resolver, pero también tenemos perspectivas de mejorar con la interconexión cada vez mayor con nuestros vecinos a través de la hidrovía, el nuevo aeropuerto, los puentes, la posible salida al mar que ofrecimos desde Uruguay a los pueblos hermanos de Paraguay y Bolivia, a través del Urupabol.
Estamos trabajando mucho para ser puerta de salida para ellos y para el gas boliviano. Ya hay organismos que están dispuestos a financiar un gasoducto desde Bolivia a Uruguay.
Hay que avanzar en el diseño del producto en acuerdo con la región ya que un gasoducto necesariamente debe pasar por Brasil o por Argentina, sin descartar la posibilidad de que a Bolivia le encantó la idea de instalar una planta de licuefacción en territorio uruguayo para exportar el producto con más valor agregado.
Todo esto nos hace ver con entusiasmo el futuro inmediato y el mediato. Entiendo que se logró generar una plataforma muy importante, en particular en su capacidad de crear, de generar valor y sin duda el potencial es enorme ya que en agricultura estamos lejos del techo. En el campo tenemos que agregar procesos cada vez más inteligentes, apoyados en la Udelar.
Estos son los verdaderos clusters que tenemos que orientar más; unir empresas, servicios y conocimiento en función de cadenas de valor donde las empresas suman esfuerzos para valorizar la cadena uniendo el campo con la industria.
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