Discriminación y violencia doméstica

La discriminación racial y sexual fueron destacados en el informe del Departamento de Estado norteamericano como «impedimentos para alcanzar un mayor nivel participativo en política o empleos en el gobierno». Tomando como ejemplo el gobierno saliente, señala que durante la gestión de Julio María Sanguinetti hubo «una sola ministra mujer» y únicamente dos de treinta senadores y ocho de 99 diputados fueron mujeres. En octubre, «los votantes eligieron tres candidatas mujeres al Senado y 13 diputadas. No hay representantes femeninas en la Suprema Corte y nunca ha habido un parlamentario negro».

Respecto a la violencia doméstica, expresa que la línea telefónica dispuesta en Montevideo con ese fin recibió 4.785 denuncias en 1998 y 4.927 en los primeros diez meses de 1999. Además, el informe indica que los salarios de las mujeres «alcanzan los dos tercios de los masculinos. Hace diez años, eran el 57 por ciento. Dos tercios de los estudiantes que ingresaron al sistema universitario en 1997 eran mujeres. Las mujeres normalmente siguen carreras profesionales pero están mal representadas en profesiones tradicionalmente dominadas por hombres».

En febrero de 1997 el gobierno aprobó normas para implementar una ley de 1989 para igualdad en el lugar de trabajo. En ese sentido, apuntan que «en 1997 la Fuerza Aérea se convirtió en la primera academia de servicios armados en admitir mujeres y tuvo siete estudiantes femeninas en un cuerpo total de 74. La Armada comenzó a admitir mujeres en 1998 y 19 mujeres se enrolaron entre su cuerpo de 240 miembros».

En cuanto a la discriminación racial, plantean que «la minoría negra, estimada en un 5.9 por ciento de la población, continúa enfrentando la discriminación social. Un estudio del Instituto Nacional de Estadística encontró que los negros ganan un 20 por ciento menos que los blancos que realizan el mismo trabajo. Un reporte de 1993 indicó que el número de universitaros negros graduados era 65 y los profesionales eran menos que 50″.

Finalmente se señala que «de acuerdo a un estudio realizado por la organización Mundo Afro, la mitad de las mujeres afrouruguayas tienen empleos domésticos. Los negros prácticamente no están representados en los sectores burocráticos y académicos».

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