Descubren a Feldman un total de siete propiedades
La Justicia Especializada en Crimen Organizado indaga «el perfil económico» del contador Saúl Feldman, propietario de un extenso arsenal de armas y municiones, abatido por la Policía hace una semana en su casa de Shangrilá, como forma de rastrear nexos con posibles clientes o socios en alguna operativa ilegal.
El juez especializado Jorge Díaz y el fiscal Ricardo Perciballe conformaron un equipo multidisciplinario, con participación de diversos organismos del Estado, para profundizar la investigación sobre el perfil del hasta entonces ignoto contador. En este sentido, el pasado jueves comenzaron a conocerse los primeros datos sobre Feldman, los cuales revelan «un hombre de buen pasar económico, con distintas actividades durante los últimos años», aunque se destacan sus vínculos con el sector forestal. Feldman era dueño de siete propiedades en distintos puntos del Uruguay, destacándose, el «berretín» de la calle Elba 4210; la casa de Shangrilá donde fue abatido; una chacra de 12 hectáreas en Tacuarembó (presuntamente dedicada a la actividad forestal); un apartamento y un local comercial en Maldonado; un apartamento (en Malvín) y un estudio contable en Montevideo (Buenos Aires 484) indicaron fuentes del caso a LA REPUBLICA. Asimismo, el análisis parcial del sistema financiero permitió identificar diversas cuentas bancarias (la mayoría en entidades financieras privadas) propiedad de Feldman, destacándose algunos movimientos, como el efectuado desde una cuenta en el banco Crédit Agricole hacia otra en el Banco República (BROU), por unos 67.000 dólares. Las cuentas no serían por grandes sumas de dinero, agregaron las fuentes. «El perfil de Feldman permite inferir, de momento, un patrimonio lícito, puesto que se trata de un profesional de 64 años, con activa participación en sectores importantes de la economía y miembro de la colectividad judía, lo cual lo hace suponer un hombre solvente», aunque aún restan indagar algunas instituciones de la plaza financiera uruguaya, señalaron las fuentes. Feldman desarrolló una extensa trayectoria como asesor de inversiones en el mundo de la construcción, y sobre los principios de la década del ’90 comenzó a promover inversiones en el ámbito de la forestación, en consonancia con las prerrogativas tributarias y facilidades para promover la plantación, otorgadas por el gobierno de Lacalle. La década del ’90 fue sumamente lucrativa para el sector forestal y Feldman se favoreció de la misma, incluso integrando (como informara LA REPUBLICA días atrás) cargos gerenciales en la forestal de Paso Alto, empresa en la cual accedió al más alto cargo ejecutivo, expresaron las fuentes. «Los últimos diez años de su vida son un misterio, donde Feldman parece haber pasado a una especie de clandestinidad», se aseguró. En tanto, los servicios policiales de Uruguay y Brasil trabajan por estas horas «en forma coordinada» en procura de avanzar sobre posibles vínculos entre el contador y clientes en Brasil. La intención es verificar o descartar la hipótesis de tráfico de armas desde Uruguay, dijeron las fuentes. En relación al arsenal, todas las hipótesis se mantienen abiertas. Si bien prevalece la idea de que podría tratarse de un negocio ilícito de venta de armas, llama la atención el precario estado de la mayor parte del armamento.
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