El gobierno uruguayo adjudicó un casino en Carmelo a una empresa de Gaith Pharaon, acusado por el FBI como lavador de dinero y estafador
Si uno lo mira desde arriba, el complejo turístico levantado a poco más de 7 kilómetros de Carmelo parece más la obra de un faraón egipcio, construida a pérdida para perpetuar su recuerdo, que una inversión millonaria que espera ser recuperada a través del fomento de la actividad turística.
Eduardo «Pacha» Cantón aparece como el protagonista de esta historia que en los últimos años vinculó este rincón del país con personajes tan diversos como Gaith Pharaon, su hijo Laith Pharaon, Marcos Gastaldi, Pablo y Benito Lucini, Moneta, Menem, Alberto Kohan, así como instituciones de dudoso funcionamiento y estrepitosa caída como el BCCI (Banco de Crédito y Comercio Internacional), el Banco Extrader, estudios jurídicos en Uruguay, instituciones off shore que son sólo una casilla de correo en un paraíso fiscal del caribe, etcétera.
Un club de campo privado de 120 hectáreas fraccionado en 325 terrenos con apenas una veintena de casas, un resort cinco estrellas en 22 hectáreas linderas con obras de arte de 1 millón de dólares en su interior en el que no hay huéspedes ni siquiera en plena temporada, un proyecto de 500 lotes de terreno en donde se levanta solitaria una casa club de 800 metros cuadrados y una cancha de golf de 18 hoyos en la que se movilizaron millones de metros cúbicos de tierra cambiando radicalmente la fisonomía y la flora autóctona del lugar.
A simple vista se llevan gastados más de 40 millones de dólares en un complejo al que no concurre gente, y que sería seriamente sospechoso, según la justicia argentina, de integrar el circuito de lavado de dinero sucio con el que se alimentó la corrupción en la vecina orilla durante el gobierno del ex presidente Carlos Menem.
Sin embargo el 18 de octubre de 2000 el presidente Jorge Batlle firmó un decreto autorizando la instalación de un casino en terrenos del hotel cinco estrellas, por el que los uruguayos pagaremos medio millón de dólares al año de alquiler cuando a menos de 7 kilómetros hace 40 años que hay instalado un casino por el que el Estado no paga ni un peso. Sin dudas un negocio brillante.
Todo se parece
La historia es más propia de uno de esos teleteatros mexicanos, donde se mezclan historias de ambiciones desmedidas y corrupciones que involucran a todos los personajes. Sólo que en este caso no hay nada de ficción. Todo es tristemente real.
El arribo de Cantón a la zona está indisolublemente ligado a la Argentina de los últimos años y a las facilidades que la ley de nuestro país ofrece para no tener que dar explicaciones sobre el dinero que ingresa al circuito económico. En realidad Cantón es más conocido por aparecer reiteradamente en las revistas faranduleras argentinas que por sus vínculos con el mundo empresarial y político. Pero salir con modelos era uno de los símbolos de «status menemista» y a «Pacha» no le fue nada mal.
A ese respecto la última edición de la revista Noticias aporta dos datos interesantes: «El contratista Gustavo Mascardi sigue con el mismo vértigo y encara la tarea diaria en su piso de Sarmiento 385, de la City, o en las suites del Hyatt, donde instaló sus oficinas en base a su amistad con su dueño Leith Pharaon, hijo del controvertido magnate árabe Gaith Pharaon. Algunos insisten en señalar a Leith como uno de los más secretos inversores de Mascardi. Su crecimiento ha sido indetenible en la última década. Mascardi fue bajando del pedestal a sus competidores a medida que avanzaba en su carrera, sin atender las formas, las promesas o las críticas. Si se le escapaba un negocio, también se empeñaba en que otros lo perdieran. Settimio Aloissio (58) fue uno de los más afectados. El italiano, con la irrupción de Mascardi, fue perdiendo influencia en el mercado de compra-venta de jugadores. Entonces prefirió apostar a lo más seguro y redituable que tenía: Gabriel Batistuta (31). Si bien Guillermo Coppola y Gustavo Mascardi nunca llegaron a la confrontación directa en términos de negocios, la analogía es significativa. Los dos provienen del sistema financiero: Coppola era cajero del Banco Credicoop. Mascardi, asistente del contador de la financiera del «Pacha» Cantón, y luego operador de Bolsa. Pero los parecidos son más intensos: profesión, escándalos, modelos, noche, negocios».
Un faro que no guía
Cantón levantó su club de campo El Faro a principios de la década del 90 cuando en Colonia no existía una reglamentación para hacerlo y luego de lograr que la Junta Departamental aprobara una Ordenanza de Clubes de Campo a su medida se encontró, un par de años después, que estaba debiendo alrededor de 130 mil dólares anuales por impuesto a los terrenos baldíos. Sin embargo, Cantón tenía un as en la manga: Gualberto Ercoli, el contador municipal del primer gobierno de Carlos Moreira, resultó ser su contador particular y gestiones mediante logró que el intendente enviara un mensaje al legislativo exonerándolo de alrededor de 300 mil dólares de impuestos vencidos.
El auge de la construcción del club privado, playa privada construida después de arrasar un monte natural, palmeras traídas del este y transplantadas para dar un ambiente caribeño al entorno, canchas de tenis, padel, fútbol cinco, caminería interna, iluminación, club house, etcétera, cayó abruptamente a principios de 1995 y Cantón comenzó a cuidar más un dinero que parecía llegarle a mares.
Casualmente por esa fecha es cuando cae en forma estrepitosa el Banco Extrader, del cual su cuñado Marcos Gastaldi era director, y que habitualmente se veía descansando en la playa de El Faro. Gastaldi habría entrado al entorno menemista de la mano del ex periodista Bernardo Neustard y se convirtió en un verdadero «gancho» para captar dinero de famosos y políticos por sus vínculos en el mundo del poder y por sus incursiones en el mundo del deporte y la farándula (Noticias No. 948).
El Extrader, un banco especializado en operaciones extrabursátiles cayó con el efecto Tequila mexicano dejando cientos de famosos ahorristas sin el dinero que habían confiado al banquero, entre ellos el ex embajador Jorge Vázquez, quien fue contundente: «El Extrader me estafó», afirmó en 1995. Junto con él se abrieron unas 35 causas judiciales por damnificados que sumaron, según la misma revista, alrededor de 200 millones de dólares. El uruguayo estudio jurídico Viana se encargó en su momento de atender los furiosos reclamos telefónicos de los defraudados depositantes del Extrader y ofrecerles un plan de pago para devolver sus depósitos.
Cantón se hizo cargo, entonces, de Miramar Acres un fraccionamiento ubicado a unos tres kilómetros de La Barra de Maldonado, que en realidad fue iniciado por Gastaldi. Aquí también proyecta construir un Madison –¿Hyatt quizás?– al mismo nivel que el ubicado en playas carmelitanas.
En la residencia de Cantón estuvo viviendo tres meses Shakira, cantante colombiana novia de Antonio de la Rúa, hijo del presidente argentino.
Como todo tiene que ver con todo, Noticias afirmó luego del cierre definitivo del banco en enero de 1995 por parte del Banco Central argentino, que a la off shore creada por el Extrader (una casilla de correo en Nassau, Bahamas) «es sospechosa de estar vinculada con el BCCI, el ex banco de Gaith Pharaon». Allí, se dice, estaría el inicio de una relación que se afianzó más tarde con la unión de Cantón y Pharaon hijo en la construcción del resort Madison, las canchas de golf y la explotación del casino.
Cantón reconoce su sociedad con Pharaon
«Se está llegando al fin de un convenio con el grupo hotelero Hyatt para la construcción del primer hotel cinco estrellas de
l departamento y segundo del país, dando trabajo por 2 años a 300 familias y luego 120 fijas de por vida», aseguró Eduardo «Pacha» Cantón en una carta que en marzo de 1997 envió a la Junta Departamental en la que oficialmente confirmaba el desembarco en el país de la famosa cadena hotelera.
Junto a Laith Pharaon, el empresario árabe Farid Bechara y otros inversionistas que permanecen en absoluto secreto, Cantón conformó HCU SA (Hotel Corporation Uruguay) y anunció la filial uruguaya de la cadena cuya concesión en esta parte del mundo está ligada a HCA (Hotel Corporatión Argentina) SA en la vecina orilla, concesionaria del Hotel Hyatt en Buenos Aires y de uno similar en Santiago de Chile.
A un costo inicial de 10 millones de dólares que finalmente superarían los 25 millones, la obra que comenzó en 1998 obtuvo importantes descuentos impositivos del Estado (descuento de IVA en materiales en la obra civil, amortización acelerada de la inversión, 10 años de gracia en el pago del impuesto a la renta y al Patrimonio, etc) luego de ser declarado Complejo Turístico al amparo del decreto 291 del Ministerio de Turismo.
Un hotel vacío durante toda la temporada
Canchas de tenis, pileta de natación con desnivel y cascada, restaurante, salón de té, Piano Bar, Snack Bar, Club House, centro de rehabilitación física con aparatos, sauna, hidromasajes, centro de conferencias, etcétera en el entorno de 20 bungalows y 24 duplex componen un resort que, por una razón que nunca se aclaró debidamente, cambió su nombre del archifamoso Hyatt a ignoto Madison Resort y Spa de la noche a la mañana «es una nueva cadena de la cual Carmelo es el primer hotel» aseguró a este periodista el entonces vicepresidente del grupo Cees Howeling, hoy alejado del grupo Pharaon.
Inaugurado el 8 de diciembre de 1999 la apertura del Madison Resort y Spa se anunció como el comienzo de una explosión de turismo de alta categoría al que aparentemente estaba enfocado «se espera un porcentaje de ocupación del 70% en temporada alta y fines de semana largos» y del «60 al 65% el resto del año» aseguró al matutino El País el presidente de HCU Farid Béchara en un reportaje antes de la inauguración del hotel.
La realidad, constatada por numerosos testimonios recogidos en este tiempo nos permite asegurar que salvo la concurrencia de figuras secundarias de la noche porteña, el hotel ha permanecido semivacío desde su inauguración dando evidentes pérdidas económicas por el mantenimiento de tan colosal infraestructura. «Es una lástima ver una belleza como esta, que vale millones de dólares, sin gente», aseguró un empleado que pidió reserva de su identidad. Por esto el hotel decidió esta temporada enviar de licencia a la mitad de los 50 empleados de su planta permanente y otorgarle días libres los fines de semana, algo que claramente quedó establecido que nunca iba a suceder cuando los trabajadores ingresaron al hotel. «Habrá trabajo para 120 familias fijas de por vida» según aseguró Cantón a la Junta Departamental en 1997. Evidentemente las cuentas no dieron como pensaba.
¿Casino o lavandería?
La HCU SA (Hotel Corporation Uruguay) tendrá el manejo total del nuevo casino durante 15 años, contados desde el primer día del mes inmediato siguiente a la fecha de la entrega del local por parte de la empresa. El predio en el que se construirá el nuevo casino es el mismo donde se construyó recientemente el hotel cinco estrellas Madison Resort y Spa, el que se promocionó en sus inicios como una filial en Uruguay de la cadena Hyatt, vinculado a emprendimientos similares que la familia Pharaon tiene en Chile y Argentina. Laith es hijo y encargado en Latinoamérica de los negocios del magnate saudí Gaith Pharaon, un millonario acusado en Estados Unidos por fraude e investigado en Argentina por presunto lavado de dinero en una causa que lleva la jueza María Romilda Servini de Cubría y que además tiene como imputado al ex secretario privado del ex presidente Carlos Menem, Alberto Kohan.
En su momento, el bufete de los abogados Whitman Breed Abbott & Morgan con sede en Nueva York envió a uno de los autores de esa nota una carta documento con la «invitación» para consultarlos telefónicamente cada vez que se escribiera algo sobre el hotel.
Pese a este historial, en los últimos días de octubre el Poder Ejecutivo firmó el contrato que previamente había sido concertado por Farid Fhemi Bechara, de nacionalidad argentina con DNI 13.135.031 como presidente del Directory de HCU SA en tanto que en representación del Estado al ex director de Casino Juan Antonio Benenati. El mismo establece que el nuevo casino deberá ser entregado por la empresa «dentro del plazo de 420 días» a partir de la fecha de celebración del contrato. El precio que la Dirección de Casinos pagará a HCU por arrendar el local del nuevo edificio será de 547.008 dólares más IVA el primer año y en los restantes, dependerá de una fórmula establecida en el contrato de acuerdo a la cantidad de fichas vendidas, cantidad de apuestas y del funcionamiento general y recaudación del casino.
De entregarse en el plazo previsto, el casino cinco estrellas, al que se espera lleguen los magnates más ricos del mundo, abrirá sus puertas a mediados de diciembre de este año.
El capítulo Pharaon en la denuncia de los diputados argentinos
La investigación sobre lavado de dinero realizada por una subcomisión del Senado de los EEUU, presidida por el Senador Carl Levin, comenzó con una denuncia presentada por los diputados argentinos Elisa Carrió y Gustavo Gutiérrez a propósito de la participación del Citibank en operaciones ilegales.
Esa denuncia contiene un pormenorizado relato de hechos, con sus correspondientes responsables, ocurridos desde el comienzo del gobierno de Carlos Menem. Y tiene un capítulo dedicado al BCCI y a Gaith Pharaon.
«Javier González Fraga primeramente autorizó que el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) instalara una filial en la Argentina y después que construyera el hotel Hyatt con capitalización de deuda externa, que sobre una inversión total de U$S 37,5 millones solamente U$S 11 millones fueron inversión genuina y el resto se favorecieron pagando con títulos de la deuda pública argentina que el BCCI compró al 20% del valor reconocido por el BCRA.
La consultora Alpha SA de González Fraga hizo el proyecto de inversión para Hotel Corporation of Argentina SA, sociedad que construyó el Hyatt presidida por Gaith Pharaon en la que intervenía como socio financiero el BCCI, del cual era su principal accionista.
El BCCI fue suspendido por el BCRA mucho tiempo después que fuera intervenido en el resto del mundo al descubrirse que lavaba dinero proveniente del narcotráfico y de la venta ilegal de armas, y los inspectores del BCRA detectaron que hacía operaciones de lavado de dinero otorgando créditos a pérdida a sus clientes, como ser: Alpargatas, Massuh, a la privatizada empresa pública Petroquímica General Mosconi, y a las empresas de Jorge Antonio Chividian, un empresario vinculado con Menem.
En el BCCI también tenían cuenta los traficantes Monzer Al Kassar y Rahaman El Assir, cuñado de Adnan Kashoghi, intervinientes en las ventas ilegales de armas que realizó Argentina a varios países durante la presidencia de Menem.
Jonathan Wilner, asesor del subcomité de Terrorismo, Narcóticos y Operaciones Internacionales del Senado de EEUU y uno de los expertos que analizó la documentación secuestrada al BCCI, dijo: «Hay dos hechos comprobados: la relación de Al Kassar con el BCCI y la venta de aviones Mirage-Dagger a la Fuerza Aérea Argentina por valor de U$S 10 millones».
Ghaith Pharaon
colaboró financieramente con la campaña presidencial de Carlos Menem, conforme surge de la investigación que presentó Martin Andersen, del equipo del senador Alan Cranston, al Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los EEUU.
La jueza Servini de Cubría abrió una causa penal en el año 1991 por las operaciones del BCCI en la Argentina, sin embargo a pesar del tiempo transcurrido aún no ha arrojado resultado alguno. La justicia de EEUU y Francia le envió copias de fax en los que Alberto Kohan, secretario general de la Presidencia de Menem, invitaba a Pharaon a participar en las privatizaciones que se harían en la Argentina.
El 14 de octubre de 1991, meses después que Ghaith Pharaon fuera acusado en EEUU por lavado de dinero con el BCCI, su hijo Laith Pharaon obtuvo una visa de entradas múltiples en el consulado argentino en París, indicando en su solicitud que su referencia en la Argentina era Kohan.
El BCCI, intervenido en EEUU por lavado de dinero, era un banco radicado en Luxemburgo que usaba los paraísos fiscales de Suiza, Panamá, las islas Gran Caymán y Cook para ingresar en el sistema financiero mundial dinero del narcotráfico y de la venta ilegal de armas. Se radicó en la Argentina comprando la financiera Finamérica SA propiedad de la familia Gotelli, en cuyo directorio estaba Carlos Alberto Carballo.
Carballo también estaba estrechamente vinculado a Handley y Moneta (era director del Banco República y están asociados en Heyatey SA) por cuya influencia fue designado viceministro de Economía de Erman González por el presidente Menem, a pesar que le habían dictado prisión preventiva en 1989 acusado por defraudación reiterada en contra del BCRA mientras estuvo al frente del Banco de Italia y que había sido embargado por la justicia Argentina en U$S 30 millones cuando se produjo la caída de ese banco.
En el Banco de Italia uno de los principales accionistas y directores era la familia Gotelli, titulares de la empresa Alpargatas, sospechosa de operaciones de lavado de dinero con el BCCI y con el Banco República.
En 1992 un grupo de legisladores de la Argentina solicitó informes al Poder Ejecutivo Nacional por un viaje realizado por Carlos Menem, su hermano Eduardo Menem –en esa época presidente del Senado– Gaith Pharaon y Kohan, en el avión de N 123-DR Delta Romeo de propiedad de Ricardo Gotelli.
El BCCI de la Argentina tuvo como vicepresidente a Mohammad Shahid Murtaza, que había sido director del Banco Mercantil de Colombia, un banco que fue cerrado por lavar dinero del tráfico de cocaína, y que se transformó en la sucursal colombiana del BCCI continuando con la misma operatoria.
Otro de los directivos del BCCI en la Argentina era Hugo Raimundo Carcavallo, que había sido directivo del Banco Ambrosiano de América del Sur y síndico del Banco de Italia, entidad que compró las acciones del Banco Ambrosiano.
Alwalid Ben Talal Al Saud, príncipe saudita y principal accionista del Citibank, era uno de los principales accionistas del BCCI y eludió las acciones judiciales por la caída de ese banco abonando una multa de aproximadamente U$S 120 millones».
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