La Comisión de Defensa Nacional recibirá hoy al ministro del ramo, Luis Brezzo

Agitada interna en la Armada tras los accidentes del "Valiente" y del Wessex

En siete meses, pese a los anuncios oficiales y a los relevos de cargos, traslados y sanciones, las fallas en los operativos de búsqueda y rescate subsistieron. En todo ese tiempo, además, quedó ante la opinión pública la preocupante sensación de que, poco y nada se había hecho en esta materia.

La Comisión de Defensa Nacional, a solicitud del senador del MPP Eleuterio Fernández Huidobro, recibirá hoy al ministro de Defensa Luis Brezzo, para informar sobre la caída del helicóptero Wessex W-HC-MK2 de la marina, el pasado 2 de marzo, en aguas cercanas al lugar del hundimiento del «Valiente».

El día del accidente, Brezzo especuló con que la caída del helicóptero se debió «al mal tiempo reinante en el lugar».

El senador herrerista Luis Alberto Heber dirigió la semana pasada un pedido de informes al Ministerio de Defensa Nacional para saber si en el operativo de salvataje «se evaluaron las condiciones meteorológicas en el lugar del suceso para resolver la operación». Además, preguntó «por qué se enviaron dos helicópteros y dos naves apostadas en Montevideo y Piriápolis respectivamente», «quiénes integran la cadena de mando responsable del operativo» y «qué operaciones alternativas se tuvieron en cuenta».

LA REPUBLICA contactó a una calificada fuente militar que aportó datos relevantes sobre el luctuoso hecho en el que perdió la vida uno de sus tripulantes, el suboficial de segunda Félix Núñez, de 37 años.

«Después del accidente del «ROU Valiente», se formó una comisión de ‘notables’ presidida por el Jefe de Estado Mayor contralmirante Tabaré Daners, quien demolió ferozmente a su colega, el contralmirante Raúl Lecumberry, haciéndolo responsable de todos los errores que salieron a luz, entre los que figuraban como más graves y notorios, que los helicópteros no tenían su tripulación porque estaban en Montevideo haciendo cursos por orden del Jefe de Personal el contralmirante Maglioca, o que los buques surtos en La Paloma estuvieran sin tripulaciones por licencias», recordó.

«El caso del pesquero español, Tasarte, es una inversión de cargos. Ahora es el propio Daners quien está en el cargo de Lecumberry (Comandante de todas las fuerzas de mar y aire de la Armada, sin perder su cargo de jefe de Estado Mayor). Daners también ocupa el cargo de jefe nacional de Búsqueda y Rescate, antes ocupado por Lecumberry».

«El pesquero español, que se encontraba navegando en aguas brasileñas frente a Rio Grande pide ayuda a las autoridades brasileñas porque un tripulante tenía dolores en el pecho. Los hechos se producen en la noche del jueves 1º. En lugar de dirigirse a Rio Grande, el pesquero habló con los propietarios del buque en Madrid y desde Madrid salió el pedido a las autoridades uruguayas».

«Se ordenó al pesquero que se dirigiera a aguas uruguayas. La orden partió del propio Daners. El pedido del pesquero –vía Madrid– vino en la noche. En la mañana parte el Wessex del aeropuerto de Laguna del Sauce. El comunicado oficial es muy preciso: lo hace a la hora 6.03 del día 2 de marzo, con seis tripulantes, entre ellos una doctora y un rescatista experto. El pedido del pesquero español es recepcionado a la hora 22.05, del día anterior, por el Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate en el Mar. Junto con el Wessex, a la hora 6.08 parte un helicóptero BELL 212 de la Fuerza Aérea Uruguaya, con cinco tripulantes, entre ellos otra doctora, en misión de apoyo al helicóptero de la Armada».

«Aquí comienza un hecho insólito, agrega el informante. La médica de la marina quería ir con un desfibrilador –aparato para golpear eléctricamente el pecho de los infartados–. Como la marina no tenía desfibrilador, se lo piden a la Fuerza Aérea. Esta contesta que el equipo de rescate no presta sus elementos. Entonces, van todos o nada. Por esa razón, se despachó desde El Jagüel un helicóptero con la médica, el desfibrilador y el nadador de rescate». «Al aproximarse al objetivo, el Wessex realiza una maniobra imprevista, gira hacia la izquierda, en ascenso, y después se da vuelta y cae descontroladamente al océano. El helicóptero de la FAU presencia el accidente y desciende en busca de sobrevivientes. Una ola lo golpea y lo inunda, destruyendo gran parte de su equipo. A raíz de la pericia del piloto y de la potencia del aparato consigue zafar al efecto del agua que lo succionaba y llegar milagrosamente a la costa. El nadador de la FAU que se había lanzado reúne a los náufragos y después de cerca de dos horas son rescatados por el propio pesquero español. Uno de los más activos a bordo es el tripulante que, supuestamente, presentaba trastornos cardíacos».

«Aquí surgen varias preguntas, todas sin respuesta aún, sostiene la fuente. ¿Por qué vino el pesquero de aguas brasileñas a aguas uruguayas? ¿Por qué desde un principio no se aconsejó –médico mediante– al enfermo, o se averiguó la verdadera entidad del dolor que sentía? ¿Por qué desde un principio no se hizo zarpar de La Paloma alguno de los tres barcos que allí estaban: 2 patrulleras clase ‘Vigilante’ y 1 buque de salvataje clase ’44’?

En cambio, se hizo zarpar a las 4 de la madrugada a una Fragata desde Montevideo para un salvamento previsto para las 6 horas. El área del accidente estaba a 150 millas de Montevideo. La fragata demoraría 12 horas en llegar. Sin embargo, las tres embarcaciones que estaban cerca, en La Paloma, no se movieron». «La médica de la marina casi se ahoga. No sabía desprenderse el cinturón de seguridad del asiento del helicóptero.

Tampoco sabía cómo inflar su salvavidas. La salvó otro compañero que tiró del cordel que acciona el disparador del depósito de aire comprimido que lleva el salvavidas.

Explicación: la médica no había recibido entrenamiento de cómo evacuar un helicóptero siniestrado».

«Nadie sabe por qué no se arrimó a un médico a bordo del pesquero.

Tampoco hay constancia de que se haya aconsejado en términos médicos, al capitán del pesquero sobre cómo proceder. En cambio, se prefirió montar un operativo desmesurado para hacer un show que haga olvidar lo del «Valiente». La pregonada coordinación no existió».

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