Bensión celebra a Murphy y se persigna

Expectativa en la apertura del mercado uruguayo

Las cotizaciones de los principales activos financieros nacionales expuestos más directamente a los factores del riesgo externo –bonos globales, eurobonos privados y dólar–, reflejaron la tensa situación que vive el mercado uruguayo desde mediados de la semana pasada. Existe una fuerte expectativa acerca de lo que sucederá al mediodía de hoy, cuando se conozcan las noticias del exterior y las opciones iniciales que adoptarán los operadores locales, incluyendo al gobierno.

La tensa expectativa se centrará particularmente en las eventuales operaciones de mercado que eventualmente podría tener que realizar el Banco Central o el BROU. La cotización del dólar en el mercado interbancario cerró el viernes pasado a 12.84 pesos despegándose del piso de la banda un 1.3%; el peso sufrió una devaluación semanal de un 1% y acumuló en el mes una devaluación del 1.6%, el doble largo de la meta programada para todo el mes de marzo…

Empero, también será importante saber si las cotizaciones de los bonos globales –aquellos que tienen gran parte de su circulante radicado en el exterior– seguirán cayendo a las tasas que viene registrando desde el pasado martes 13. Al cierre del viernes pasado los índices de estas cotizaciones ya estaban reflejando caídas del entorno del 2% acumuladas en los cuatro últimos días de la semana. Más allá que dos puntos de caída en la cotización semanal de cualquier valor emitido por el Estado son muy considerables, en este caso dicha caída es extremadamente más significativa: hasta el lunes 12 las cotización de este tipo de bonos venía elevándose fuertemente dado que, a diferencia de la mayoría de los otros valores emitidos por el Estado y las empresas, los bonos globales son de tasa fija. Ello asegura que su remuneración no va a estar afectada por la tendencia a la caída que tiene la tasa de interés internacional. Esa inversión de la tendencia de precios de los bonos globales está reflejando el nuevo riesgo que la economía regional y la nacional incluida tienen para los inversores internacionales que compran deuda soberana en estas áreas «emergentes».

En suma, algunos de los indicadores más sensibles del cerrado mercado uruguayo están comenzando a reflejar adecuadamente la existencia de un riesgo muy fuerte para una economía como la uruguaya, que ya estaba funcionando al borde de tener que declinar su «investment grade».

 

Los items a observar en las próximas horas

Más allá de las medidas cautelares que las autoridades uruguayas pudieran ensayar para anticipar movimientos muy bruscos en el mercado cambiario en particular, la atención de los operadores y el público que trabaja con información de calidad, se concentrará en observar la evolución de tres o cuatro variables de impacto sobre la plaza uruguaya: a) la jornada bancaria y bursátil argentina; b) la evolución de la cotización del dólar en Brasil y los anticipos acerca de si el BCU y la comisión de política monetaria en su reunión del próximo jueves interrumpirán la tendencia a la caída de la tasa de interés revirtiendo de esa manera el estímulo principal con el que viene contando la fuerte reactivación de la economía brasileña y, c) la decisión del comité de política monetaria de la reserva federal de los EEUU que se reúne mañana martes acerca de si la nueva disminución de la tasa de interés será de medio punto –lo que el mercado espera–, o si en cambio, reconociendo la gravedad de la caída de la economía norteamericana decide disminuir la tasa en un porcentaje mayor  0.75%. Todos estos indicadores han de incidir fuertemente en la economía uruguaya durante los próximos días.

Empero, la expectativa que nos acompañará en las próximas horas tiene su fuente principal en la resolución de la grave situación argentina. Allí el gobierno está jugando en una última línea de contención de lo que a esta altura de las cosas es una posibilidad, remota aún pero que ya está siendo incorporada en la revisión del riesgo argentino y regional: el eventual éxito de los ataques de la especulación financiera sobre la permanencia de la convertibilidad y el valor consecuente del peso argentino. Hoy lunes 19 de marzo, los fundamentos de dicha especulación vienen aumentando frente a la incapacidad política y de comunicación que enseña el actual gobierno argentino. El mundo financiero porteño y los grandes poseedores de deuda externa argentina especulan con discurso esquizofrénico que va del apoyo explícito al paquete de López Murphy al aumento de las remesas al exterior, la adquisición de dólares, o la demanda de tasas de interés astronómicas para mantener sus capitales en la Argentina.

 

Los riesgos de un desenlace negativo

Más allá de lo que sucederá concretamente en los mercados, Uruguay ya se ve enfrentado al aumento de sus costos financieros, las tasas que tiene que pagar para obtener los recursos que necesitan el gobierno y los particulares. Si la situación argentina no tiene una mejora impactante entre hoy y mañana, parece muy difícil que el Banco Central mantenga la licitación de ampliación de la emisión de bonos del tesoro que había anunciado para el próximo miércoles. De no variar las condiciones del entorno, la ampliación de deuda emitida en el país corre el riesgo de transformarse en un depresor más de las cotizaciones y, sobre todo, en un indicador más de las nuevas desconfianzas que existen en el mercado. Si la incertidumbre sigue creciendo las tasas que demandarán quienes deseen prestarle dinero al BCU deberán ser sustancialmente mayores a las que hoy está pagando. Afortunadamente el gobierno ya ha adelantado casi el 60% de toda la deuda a emitirse en el exterior del país (U$S 408: de los U$S 660 millones autorizados). Pese a ello, la restricción y los nuevos costos del financiamiento derivados de la percepción de los nuevos riesgos que se evalúan desde el exterior ha de agregar dificultades serias en el ya estrecho margen de maniobra que tiene la conducción económica.

Si la permanencia de la convertibilidad argentina sigue siendo objeto de especulación diaria y los brasileños comienzan a disminuir su crecimiento manteniendo o elevando la tasa de interés y, además, aceptan que el dólar permanezca en los actuales R$ 2.10, el mercado de cambios local comenzará a ser objeto de una atención que hace rato no merecía.

En el sector «real» de la economía, los nuevos riesgos agregarán un disuasivo más a la inversión y el gasto, postergando o anulando una vez más el principio de la reactivación. Naturalmente esta perspectiva tendrá su impactos sobre el mercado de trabajo y la recaudación fiscal.

* Editor de BITACORA

 

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