Hace cinco años, el Frente Amplio alcanzó el gobierno y empezó a cambiar la Historia
«Festejen uruguayos, festejen, que la victoria es de ustedes», clamó Vázquez desde el segundo piso del Hotel Presidente, ante una Plaza Fabini desbordada por la multitud enfervorizada.
El Frente Amplio logró esa noche mayoría en ambas cámaras parlamentarias, lo que le dió al gobierno de Tabaré Vázquez una solidez institucional muy importante, además ganó en 10 departamentos del país, lo que después en mayo concretó la histórica cosecha de 8 intendencias para la izquierda.
Nacido el 17 de marzo de 1940, ex alumno de la escuela Yugoeslavia de La Teja y del liceo Nº11 de El Cerro, Tabaré Vázquez había alcanzado la Presidencia de la República con el 50,4% de los votos, evitando una segunda ronda electoral con el derrotado presidenciable blanco Jorge Larrañaga.
«El viejo régimen ha cesado; la sociedad nueva ya late», tituló LA REPUBLICA en su edición del día siguiente. «El balotaje, truco de los fuertes, fue derrotado por la lucidez de los débiles», apuntó el diario plural. Larrañaga y los colorados Guillermo Stirling y Tabaré Viera habían quedado fuera.
Con alegría contenida desde que se fundara el Frente Amplio 33 años antes, y con toda su esperanza incólume a pesar de los catorce años del terrorismo de Estado del régimen genocida, los uruguayos tomaron las calles para celebrar un cambio político que cimentaría la construcción de un nuevo país.
«Al país, lo que necesite; al gobierno, lo que merezca», diría con cierto dejo de soberbia un adolorido Larrañaga quien, no obstante, tuvo la nobleza de trasladarse hasta donde estaba el comando de la campaña electoral del Frente Amplio para reconocer el indiscutible triunfo del presidente Vázquez.
Gritos de júbilo y felicidad popular habían estallado por todo Uruguay pasadas las 21.00 horas cuando Oscar Botinelli de la consultora Factum de opinión pública aventuró, convencido, una proyección de escrutinio; «tenemos presidente», dijo con tono serio y seguro, una hora antes que los demás.
Tras dedicar el triunfo a Liber Seregni, primer presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez dijo que «hubo miles de compañeros, algunos anónimos» que propiciaron la ansiada victoria electoral. A su lado estaba la viuda y la hija de Seregni, fallecido en Julio, y Rodolfo Nin Novoa, vicepresidente.
«Extiendo mi mano fraterna», anunció Vázquez esa misma noche, en una referencia a los otros siete candidatos que se había postulado. Entre ellos, Larrañaga y su vice Sergio Abreu por los blancos, y por los colorados Guillermo Stirlingo con su vice Tabaré Viera, el por ahora intendente de Rivera.
El cuarto hijo de una humilde familia de cinco, (que fue aprendiz de carpintero, repartidor de diarios y pescador antes de conseguir su primer empleo formal), había resultado vencedor en una contienda electoral en la que los partidos tradicionales utilizaron el balotaje para postergar una derrota inevitable.
Se comunicó con Vázquez por teléfono el entonces presidente Jorge Batlle, el último de los presidentes de derecha que logró ser electo por el perverso mecanismo electoral del balotaje, pergeñado por blancos y colorados para votar juntos, olvidando sus propias tradiciones para vencer a la izquierda.
El triunfo de Vázquez, que dejó atrás los 173 años de poder hegemónico de blancos y colorados, fue reconocido de inmediato por los países de la región: de Chile telefoneó el presidente Ricardo Lagos, de Argentina el mandatario Néstor Kirchner, y desde Brasil el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva.
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