Distinción. Fue entregada por la Universidad de Entre Ríos

Honoris Causa en Entre Ríos para Jorge Brovetto

El miércoles 28 la Universidad Nacional de Entre Ríos hizo entrega al ingeniero químico Jorge Brovetto de su máxima distinción, el doctorado Honoris Causa. La ceremonia tuvo lugar en el salón de actos del edificio que comparten en la ciudad de Concordia las facultades de Ciencias de la Administración y de Ciencias de la Alimentación.

El lugar y la época del año eran especialmente propicios para que esta suma distinción, discernida por la máxima autoridad de la UNER tras un dilatado proceso de estudio hace diez meses, se concretara en un cálido encuentro regional. En él se dieron cita rectores de las principales universidades argentinas, como las de Buenos Aires, La Plata y del Litoral, ex rectores, representantes de universidades brasileras, investigadores y docentes, y delegados de los gobiernos locales de ambas márgenes; se leyeron mensajes de congresistas, gobernantes y ex gobernantes. Y estudiantes. Jóvenes investigadores: el programa se desarrolló, precisamente, en el marco de las XVII Jornadas de Jóvenes Investigadores organizadas por la Asociación de Universidades Grupo Montevideo.

Entre los diversos galardones que destacaron la carrera académica de Brovetto, ex rector de la Universidad de la República, sin duda la constitución y el afianzamiento del Grupo Montevideo resalta como una iniciativa de integración regional de una eficacia que ninguno de los demás frentes en los que estos procesos debieron desplegarse (económico, comercial, jurídico, político y hasta cultural, si se abstrae el plano de la educación superior) registró por su lado.

La madurez de la AUGM fue uno de los elementos de juicio que dieron sustento a la decisión de la UNER: en esa comprobación se puede discernir la lucidez, el don anticipatorio, la clarividencia que quienes postularon esta distinción verificaron en la obra de quien la recibió. Dentro de ese contexto, el estímulo a la investigación científico-tecnológica, quizá uno de los rasgos eminentes de la trayectoria que caracterizó a Brovetto durante sus dos rectorados consecutivos al frente de la Udelar, adquirió una relevancia especial.

Otras significaciones envolvieron el acto. La numerosa delegación uruguaya estaba integrada, entre otros, por Margarita Brovetto, ya una investigadora consumada, y que recibió en sus manos el exultante ramo de flores entrerrianas que inevitablemente iba dirigido a Antonia, esposa de Jorge Brovetto, recientemente fallecida.

Este compatriota ostenta otras distinciones: el premio Jan Hus a los valores en educación que le discernió la Unesco en 1998, su elección como presidente de la Unión de Universidades de América Latina fundada por Arturo Ardao y Leopoldo Zea, presidencia que ejerció durante el cuatrienio 1995-1998, y su designación como disertante de cierre del primer Encuentro Mundial de Educación Superior organizado por Unesco en París, en octubre de 1998.

En estos veinte años, y así lo reconocen estas distinciones, ha sido un vocero incansable (incansable en energía, en inventiva, en tenacidad, en exigencia) de las aspiraciones de la educación pública en América Latina y particularmente de su educación pública superior, un heredero directo y privilegiado de los principios consagrados en la Reforma Universitaria cordobesa, y un defensor denodado contra todos los embates endógenos y exógenos que vienen tras el embozo de la globalización, de una concepción que atribuye a esos valores la clave de nuestra persistencia como países y un rumbo definido para su ascenso.

*Jorge Brovetto es el actual presidente del Frente Amplio.

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