CORDIAL REENCUENTRO

Como puede apreciarse por la crónica ut supra, la sesión de ayer fue brevísima, sin sobresaltos ni acaloradas polémicas; antes bien por el contrario reinó una concordia admirable.

Pero lo digno de resaltar son los momentos previos a la sesión, es decir esos minutos que median entre el ingreso de los primeros senadores y el timbrazo que anuncia el comienzo de la sesión. Don Ernesto Agazzi se hizo presente portando un morral en bandolera, como si estuviera a punto de emprender un viaje. Segundos después entraron Cid y Ríos, con lo cual, después de los efusivos saludos de rigor, quedó conformado un ameno diálogo al que fueron sumándose otros senadores a medida que iban ingresando al recinto. Michelini, Vaillant, Mónica, Margarita…hasta que se produjo el ingreso de la fórmula: casi al unísono entraron Mujica y Astori. Como si hubieran llegado a un previo acuerdo cromático, ambos lucían vestimenta en tonos de un verde claro muy sobrio y casi veraniego; desde luego que Pepe lucía una campera y Danilo, saco y corbata.

Abrazos, palmoteos, besos. Los candidatos frentistas recibieron, también, el saludo de sus pares blancos y colorados; Lapaz, Moreira, Abreu, Amaro y… ¡Sanguinetti! Sí, fue posible asistir a una conmovedora escena de fraternidad entre el líder forista y el candidato presidencial del Frente. En el palco de la prensa, una colega se lamentaba «¡Qué macana, che, no tener un micrófono ahí!» mientras todos observábamos cómo dialogaban Julio María y Pepe; Abreu también mantuvo una charla con este último, pero los cronistas nos quedamos sin saber qué se dijeron.

El Guapo faltó a la cita, pero calculo que se habría sumado a las expresiones de cariño que recibieron los integrantes de la fórmula frentista. Supongo yo; no sé qué piensa usted, caro lector.

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