Votantes centenarias: Margarita y Benita, por amor a la democracia
Cada jornada electoral los uruguayos acuden a las urnas, algunos motivados sólo por la obligatoriedad del voto, pero otros, apegados a un profundo sentido democrático asisten a las mesas receptoras de votos a pesar de las dolencias y los años.
En el circuito N° 1986, ubicado en el Colegio Nuabrian, Agraciada y Joaquín Suárez, votó ayer Margarita, una ciudadana armenia de 102 años radicada en nuestro país desde 1927.
Margarita llegó a la mesa receptora de votos sobre las 13.00 horas acompañada por su nieta.
Consultada por la prensa, no quiso revelar el contenidos de su sufragio. «En otra época votaba al Partido Colorado», aseguró la señora.
Margarita llegó a nuestro país a los 20 años, ya casada. Fue una de los sobrevivientes al holocausto armenio llevado a cabo durante la Primera Guerra Mundial, a partir de 1915. En esa época ella tenía sólo ocho años.
Organizaciones armenias estiman que más de un millón y medio de armenios fueron exterminados entre 1915 y 1923.
Ya en Uruguay fue propietaria de un almacén y se radicó en el barrio de La Teja.
Varias fueron las personas que le aseguraron a Margarita que no era necesario que acudiera a emitir su voto el día de ayer, pero ella insistió. «Ella quería venir», dijo su nieta a los medios de comunicación presentes.
Por otra parte, en el Liceo N°17, ubicado en Fernández Crespo, en la circunvalación del Palacio Legislativo, otra ciudadana centenaria ejerció su derecho al voto.
Benita Palmira Silva, de 102 años, fue ayer a sufragar por su partido político preferido.
Benita fue acompañada por su nieto y no escatimó en comentarios a la prensa.
«Voy a votar por la amplitud», dijo a los medios. En día de ayer, al estar limitados por la veda, no pudieron informar que Benita se había decidido por el Frente Amplio.
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