Escrito por: M.M.

Senador Sergio Abreu, ¿por qué votar a Alianza Nacional?.
Alianza Nacional es un movimiento político que no es de coyuntura, que tiene una larga trayectoria y que está basado en un liderazgo creciente en forma paulatina dentro del Partido en la figura de Jorge Larrañaga. ¿Qué características ha tenido? Es un hombre joven, de refresco en el Partido, de representar una visión nacional, que es ser hasta una especie de denunciante del centralismo uruguayo con mucha fuerza y valentía.
Mantiene un estilo de proyecto político con un concepto de desarrollo muy bien fundamentado con una relación de políticas sociales y visión económicamente que atiende básicamente a la cohesión social.
Sobre todo por entender que parte de esta fractura social del país se debe, por un lado, a la emigración permanente del Interior hacia la capital, y por otro, a la falta de oportunidades de la gente del interior que termina siendo rehén de un sistema educativo al que llega tarde, y en forma desarticulada por las deficiencias propias del sistema.
Hay un elemento importante que no va en desmedro de ningún otro sector pero sí a favor de este sector: el concepto de lealtad y de relacionamiento personal que Larrañaga desarrolla es diferencial en el sistema político. Larrañaga tiene un lineamiento claro, un liderazgo fuerte pero tiene un sentido de trabajo en conjunto de los distintos compañeros que no pasa por la alianza coyuntural, puntual, que lo beneficie desde el punto de vista electoral, sino de mantener en el ámbito de las relaciones humanas una armonía basada en la lealtad.
Siendo uno el programa ¿en qué temas enfatizará AN?
Hemos desarrollado el tema del Estado: orientador, regulador y garante.
Un Estado que sea capaz de decir a dónde va el país en su estrategia, en su posicionamiento, privilegiando determinadas actividades, un Estado regulador que asegure la competencia tanto en lo público o privado y que de alguna manera de cabida a las empresas públicas con transparencia y eficiencia, y que tenga y cuestione su sistema monopólico del viejo concepto de soberanía, y un Estado garante social. No somos contrarios a los subsidios, somos contrarios al oscurantismo. El subsidio es una transferencia de recursos que hace el Estado, a través de determinados sectores de la sociedad, a aquellos sectores o actividades prioritarias que él entienda que se deban respaldar de forma adecuada.
El tema privatizaciones es absolutamente lateral. Tan es así, que yo sigo siendo un defensor del concepto de la Ley de Empresas Públicas que instituyó el régimen de concesión como instituto de derecho público, en vez de propiedad se transfería determinada actividad, cuando se le daba la participación a las empresas públicas, incluso a los propios trabajadores en un determinado porcentaje y se lograba la mayoría, en el caso de Antel, y cuando era un paso cualitativo, no para destruir el Estado, sino para fortalecer la función del Estado.
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