La columna de Sherlock

MIERES Y JULIO MARIA

A Sherlock se le ha vuelto difícil encontrar a un votante del Partido Independiente (PI). Por eso se fue a La Pasiva de 8 de Octubre y Garibaldi, a pocos metros de la Universidad Católica y del Crandon, para sacarle una foto a un votante del 2%, según las encuestas. Era la exclusiva. Porque ¿usted conoce a alguien que vote al Partido Independiente?

 

– ¿Cómo va el Partido Independiente? le preguntó a Manuela, una de las mozas.

– Poca cosa, poca cosa, dijo la empleada.

 

– ¿ Entonces?

– Que Pablo Mieres tiene algún voto en esta barra, pero nada más.

 

– ¿Y?

– Que la gente no sabe si Mieres es de izquierda o de derecha, no sabe si vota a los partidos tradicionales en una segunda vuelta o al FA. Lo único que se sabe es que quiere ser senador.

 

– Los dirigentes del PI votan a Lacalle, para asegurar cargos, agregó el sabueso, con cara de repugnante.

– ¿Cómo lo sabe?

 

– Es que ya fue director de Educación, en 1995, del gobierno del colorado de Julio María Sanguinetti. Pero, hay que reconocerle, que en el balotaje de las elecciones de 1999 apoyó a Tabaré Vázquez. Es que estaba herido…

– Es un personaje difícil de entender ¿no?

 

– Algo de eso. No olvidemos que uno de sus amigos, como es el ingeniero Juan Carlos Doyenart, director de la encuestadora Interconsult, en 1999 firmó una proclama junto a Gonzalo Aguirre, el íntimo de Lacalle, llamando a votar a Jorge Batlle y no a Vázquez.

– Tiene razón. ¿Doyenart fue premiado con la dirección de Canal 5, por Jorge Batlle?

 

– Es así, es que siempre tengo razón ¡papá!

 

CAMBIA TODO CAMBIA

Seminario en la Universidad Católica, con la presencia de los principales encuestadores: Oscar Botinelli, el «Sordo» González e Ignacio Zuaznábar.

Los estudiantes preguntaban, ellos respondían ­ menos sobre el aborto, al que nadie se refirió ­ y al final llegó la hora de la distensión y de la broma.

«El Oscar» Botinelli, hombre con buen boliche y experiencia en distintos planos, le puso humor a la reunión.

 

– Quiero contarles algo, que les va a mostrar cómo la sociedad nos ve a los encuestadores, dijo.

– Adelante, manifestó uno de los alumnos, creyendo que la cosa venía seria.

 

– En una oficina pública fui a hacer un trámite y un señor me saludó por mi buen trabajo como astrólogo.

– ¿Cómo? agregó otro de los presentes.

 

– El tema es que me confundió con el » astrólogo Vázquez Melo», cuando debió decir meteorólogo y en el mejor de los casos encuestólogo, si me hubiera reconocido.

– Es que a todos los ven como predictores del futuro, dijo uno de los asistentes, lo que generó una amplia y generalizada risa de los presentes.

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