Enrique Rubio. "Los uruguayos jamás votarían un Parlamento de izquierda y un presidente de derecha"

"Los uruguayos no son suicidas"

Afirma que ganarán en octubre, pero aclaró que en el hipotético caso de una segunda vuelta, «los uruguayos no son suicidas: no votan un parlamento de izquierda y un presidente de derecha».

 

­¿Cuáles son las recetas o las propuestas que plantea al FA para convencer a un importante porcentaje de indecisos?

­Lo primero, es que la fuerza política es capaz de crear un gobierno con estabilidad política y social. Sino el doctor (Luis Alberto) Lacalle no hubiera dicho que nunca se iría a la Torre Ejecutiva, porque tendría una manifestación cada hora. Es decir que está previendo enfrentamiento sociales importantes. El FA es garantía de estabilidad política y social, es garantía de continuidad, de procesos de cambios; sino el Presidente de la República no tendría dos tercios de respaldo de ciudadanía, lo que es un verdadero record.

A aquellos que están indecisos les decimos que esperen la continuidad, que la profundidad (de estas políticas) les va a llegar.

El FA ha mostrado capacidad de manejar el país en situación de bonanza y en situación de crisis internacional, con lo cual, mostró su solvencia.

El próximo gobierno pretende continuar con la línea de reivindicación de derechos, como de las empleadas domésticas, trabajadores rurales, de todos los sectores postergados y excluidos.

Finalmente, el FA trae como propuesta una política sólida en materia de seguridad: seguimos aumentando la inversión (ya se hizo una vez y media en este período) a duplicarse sobre ese piso. Esa es una política integral, y no sólo de profesionalismo de la policía y liquidación del servicio 222.

Apostamos a la recreación de la esperanza y no a un pasado de tristeza.

 

­Algunos han definido esta campaña electoral como «chata» en materia de falta de propuestas, y de ataques mutuos y constantes de los distintos candidatos.

­Eso es medio relativo. El FA ha insistido mucho en los discursos de sus candidatos, insistiendo mucho en las propuestas. Pero llega un momento que no se pueden ignorar los ataques de la oposición, de lo contrario se deja que se instale como una idea correcta. La gente se maneja en un plano más simbólico que a veces los analistas ignoran. Uno recorre muchas zonas deprimidas del Uruguay que han levantado, percibe que esta gente se siente interpretada por esta fuerza política, y reclaman más. El debate programático no es meramente una exposición académica de ideas, sino de conceptos, que la ciudadanía capta infinitamente más que un discurso libresco. Cuando la gente escucha a Lacalle decir que Mujica vive en un sucucho, en realidad da un mensaje que es interpretado por la inmensa mayoría de los uruguayos. Cuando el Pepe dice que quiere que cada uruguayo en 15 o 20 años aparezca por el mundo y sea reconocido como un bocho. Con esto está dando un mensaje programático de enorme profundidad.

 

­Pero quizá alguno pueda pensar que el discurso dado por los candidatos del FA son generalizaciones y no planteos concretos.

­La única fuerza que tiene metas, establecidas en todas las áreas, es el FA, que dice cuantos puestos de trabajo se proyecta crear, el crecimiento del producto, la expansión del Fonasa, qué ampliación del Ceibal y qué matriz energética va a utilizar.

Hay una ventaja relativa en el FA, que es que cuando se hacen este tipo de afirmaciones, no sólo son sólidas, sino que la gente sabe que lo vamos a cumplir. Tenemos solvencia de gobierno, y sabemos de lo que hablamos en cada área.

 

­¿Qué oponión tiene sobre que el candidato Lacalle sostenga que un gobierno liderado por Vázquez no sería el mismo que conduzca Mujica?

­Esa es una estrategia de la oposición. Lo que contestamos es que las personalidades son las personalidades, y los estilos son los estilos. Lo que hay que entender es que nosotros somos gobierno de partido y partido de gobierno, ambas cosas al mismo tiempo. Eso no lo pueden decir otros. Somos partido de gobierno, porque sabemos ejercer el gobierno, y somos gobierno de partido, porque somos el gobierno de un colectivo. Y que incluso Tabaré Vázquez tuvo que cambiar decisiones que eran estratégicas para el Uruguay, en función de las opiniones de partido, como ocurrió con el TLC.

El dato más importante, es que tenemos compañeros excepcionales, que nos expresan, como son el Pepe y Danilo, hay una bancada parlamentaria y hay un partido político.

 

­¿Cómo se mantiene en alto la esperanza si el FA no gana en primera vuelta?

­Nosotros no tenemos ninguna duda acerca del resultado, sea en primera vuelta o en segunda. Eso es problema de potencia y movilización envolvente. Vamos a ganar en primera vuelta porque hemos logrado engranar con nuestra propia gente. No hay dudas en donde va a estar la mayoría parlamentaria y quien va a ser el presidente. Incluso, en la hipótesis de que hubiera segunda vuelta, teniendo mayoría parlamentaria, el país no es suicida: no vota parlamento de izquierda y presidente de derecha.

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