"Políticos van a mirar antes de dejar a Canelones afuera"
Lo acompañan wilsonistas pero también cristianos. «Sentimos un enorme grado de decepción y sorpresa», comentó sobre la decisión de Jorge Larrañaga.
-¿Cómo definiría esta nueva etapa? ¿Una aventura?
Es un compromiso. Le hemos generado al Partido 3 cosas: el instrumento local de la multiplicidad de las listas, el discurso nacional y la vocación por lo municipal impregnaron. Es la primera vez en la historia que Canelones tiene una lista al Senado propia y ello implica la necesidad de la defensa de su representación, de su gente y de las políticas diferenciales.
Canelones tiene la posibilidad de pagar con más de 350.000 habilitados 6 senadores y no tiene ningún senador titular de prevalencia en los primeros lugares en ninguna lista de ningún partido político. Esto da cuenta de la necesidad de decir basta.
No podemos seguir siendo un instrumento electoral para el posicionamiento de aquellos que ni entienden, ni viven ni comprenden las políticas que Canelones requiere. Este Senado es un compromiso de coherencia con nuestro discurso y también un enorme desafío que se nos ha planteado y que nos tocó vivir a apenas 72 horas de cerrar el período de la Corte Electoral para entregar las listas.
-¿Canelones es una especie de patio trasero?
-Permanentemente hemos dicho que las políticas metropolitanas erigen a Canelones como el patio trasero de la capital en múltiples aspectos: transporte, servicios, producción y empleo. No podíamos ser el patrio trasero de ningún sector o partido político a la primera de cambio.
¿El objetivo es Perdomo senador?
El objetivo es reivindicar con dignidad la posición del departamento. Los avezados y observadores agudos que sepan de números saben que salimos a la cancha bajo el discurso «que se queden con los cargos, nosotros con la bandera». Estamos contentos de ser el instrumento de expresión electoral de mucha gente que en el Partido en el interior del país había quedado atrapada entre dos candidaturas en las que no se sentía identificado en cada departamento.
-El no salir senador no necesariamente significa un fracaso.
En absoluto, yo creo que la coherencia está por encima de esto, la bandera también. Hay un antes y un después. El sistema político desde todos los partidos luego de esta actitud va a mirar varias veces a la hora de dejar a Canelones afuera.
¿No le conformó el ofrecimiento de la primer suplencia de Abreu?
Canelones no puede entrar por la puerta chica ni estar en posiciones que no estén a la altura de sus merecimientos.
Cuando se oficializa la lista y Canelones y usted no está, ¿no se le cae la estantería?
No hay duda. La visión cambia y tuvimos en ese instante un enorme grado de decepción. Sentimos una enorme sorpresa.
Se da la peculiaridad que este movimiento presenta su Senado propio pero ya tiene un horizonte junto a Correntada Wilsonista.
Nos pareció necesario que nuestros compañeros ubicaran nuestra visión a mediano y largo plazo. Somos hombres confiables y por tanto previsibles en nuestras actitudes. Con Correntada Wilsonista hemos generado un encuentro común para generar un gran espacio wilsonista hacia el futuro.
No sólo encontramos en esas duras horas el consejo y el apoyo de Francisco Gallinal si no que, además, nos encontramos en esa columna con amigos de siempre.
¿Su mirada sigue puesta en la Intendencia de Canelones?
No hay duda. El horizonte central de la 2010 en todo momento ha sido el de la Intendencia Municipal de Canelones buscando una alternativa diferencial a un departamento que ha visto en esta administración duplicada la deuda acumulada de Hackenbruch, quintuplicado sus cargos de confianza, y que no se llevaron adelante los roles que la Intendencia tiene que llevar adelante.
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