Innovación. Hoy se inaugura la primera planta nacional de biodiesel

ALUR: "De las ciudades de sal a las dulces ciudades"

Antes de la creación de Ancap, don José Batlle y Ordóñez comenzaba, desde tribunas y en editoriales del diario «El Día», su prédica a favor de la creación del ente energético:

«La República envía al exterior en pago de alcohol, kerosene y bencina, más de seis millones de pesos por año. Una buena parte del oro que entra en ella, a cambio de sus productos, vuelve a salir inmediatamente a cambio de esos artículos». Más adelante señalaba: «La República puede, no obstante, librarse de los enormes tributos que pagamos, produciendo ella misma el combustible que necesita, pudiendo ahorrar anualmente, mediante su propia industria, lo que ahora paga anualmente sin necesidad».

En 1917 en el Instituto de Química Industrial se realizaron ensayos de utilización de «carburante nacional» en automóviles. Dicho carburante estaba constituido por una mezcla de 50% de alcohol de 97° y 50% de nafta «amarilla». Las pruebas con un recorrido de ida y vuelta Montevideo-Villa Colón, fueron satisfactorias.

Ancap, que fue creada en 1931, tenía entre los ejes fundamentales de su objeto el de explotar y desarrollar el carburante nacional.

Compromiso de Tabaré

Tabaré Vázquez ha tenido a lo largo de su actuación política una fuerte vinculación con Bella Unión y la caña de azúcar. Hace ya 15 años, en su primera gira como candidato presidencial, Vázquez reivindicó en Bella Unión la producción de caña de azúcar. Lo hizo, además, casi en solitario en el espectro político uruguayo y en polémica con una concepción impulsada por el gobierno de Luis Alberto Lacalle, absolutamente contraria. Por esos tiempos se había liquidado «El Espinillar» y se impulsaba una política de apertura indiscriminada sobre el azúcar.

En su discurso de asunción presidencial el 1º de marzo de 2005, al enunciar las prioridades en materia productiva, afirmó: «Vamos a tomar medidas para aumentar la plantación de caña de azúcar en la zona de Bella Unión, a los efectos de mejorar la producción azucarera con materia prima nacional».

 

Marco legal

En 2005 el gobierno definió como prioritaria la política de diversificación de la matriz energética. Obviamente esa diversificación deberá tener algunos elementos que son fundamentales, que son que esa matriz avance hacia las energías renovables y que sea cada vez más soberana.

En base a esos postulados, entre otros avances, se creó la Ley de agrocombustibles que promueve la producción de etanol y biodiesel, a partir de materia prima nacional, aprobada por todo el espectro político del país.

Ancap a su vez tomó la decisión de integrarse verticalmente en la producción petrolera y también en las cadenas agroindustriales que producen etanol y biodiesel.

 

El modelo, el enfoque, la estrategia país

Alcoholes del Uruguay, ALUR SA, es una empresa agroenergética alimentaria. Es sustentable, desde el punto de vista económico, social y ambiental. Es generadora de alto impacto local y regional, y a su vez genera un alto impacto económico para el país a través de la producción de azúcar, etanol, biodiesel, energía eléctrica, alimento animal, alcoholes industriales y potables.

Hay aproximadamente 4.000 personas vinculadas a sus emprendimientos, entre pequeños y medianos agricultores, trabajadores rurales e industriales, transportistas de granos, caña de azúcar, aceites, biocombustibles; prestadores de servicios, etc. Sus emprendimientos se desarrollan en distintas regiones del país:

ALUR Metropolitano, en las instalaciones de la aceitera Cousa, donde ALUR instaló dos plantas modulares de biodiesel, en donde se producirá biodiesel, harinas de oleaginosas (alimento para animales) y glicerina. Se utilizarán diferentes materias primas, pero fundamentalmente girasol.

ALUR Paysandú; en la destilería se producen alcoholes industriales y potables, para bebidas; a partir de sorgo granífero, melaza (coproducto de la industrialización de la caña de azúcar) y residuos de la industria vitivinícola (flemas, vinos).

ALUR Bella Unión; en el complejo industrial se producirá, además del azúcar, etanol, energía eléctrica y alimento animal. Las materias primas que se utilizan son la caña de azúcar y el sorgo dulce.

Estos emprendimientos le van a generar ingresos a la empresa por la venta de los distintos productos en el entorno de 80 millones de dólares al año.

Sumemos. Azúcar: 40.000 toneladas/año (U$S 29.800.000); etanol: 26.000 m3/año (U$S 20.410.000); biodiesel: 18.000 m3/año (U$S 19.800.000); energía eléctrica: (U$S 2.700.000); harinas de oleaginosas: 30.000 toneladas/año (U$S 7.000.000); alimento animal en Bella Unión: (U$S 1.000.000); alcohol potable (U$S 1.100.000) y alcohol industrial (U$S 400.000). Eso significa una facturación anual de alrededor de U$S 82.000.000.

Esto a su vez genera un proceso importante de sustitución de importaciones de gasoil, petróleo, alimento humano y animal, en el entorno de 70 millones de dólares al año. Sólo ALUR permitirá que anualmente el país ahorre 70 millones de dólares en divisas que se sumarán a la sustitución de importaciones que generará sin lugar a dudas la apuesta que el país está realizando con el desarrollo de las energías renovables a partir de recursos locales. Los economistas agregarán a este planteo otros aspectos (sólo para dar algún ejemplo) como el impacto en el PBI y la sustitución de políticas sociales, que a partir de la creación de estas cadenas agroindustriales generadoras de trabajo permitirán el uso de esos recursos para otros fines o transferirlos a otros sectores de la sociedad.

 

El rol del Estado

Pero para lograr esos objetivos que recién señalábamos, el Estado jugó y debe jugar un rol fundamental. Definió las políticas, definió el marco legal. Ha existido una fuerte interacción dentro del Estado, el MIEM, MGAP, BROU, BPS, INC, UTE y las intendencias de los departamentos en donde se desarrollan los emprendimientos. Por otro lado, una articulación con el sector privado, con más de 800 productores vinculados a las tres cadenas agroindustriales, con otras agroindustrias del país, Cousa, Conaprole; servicios de logística, proveedores de insumos agrícolas e industriales, generándose una fuerte dinámica empresarial.

El Estado, a su vez, para desarrollar estas cadenas agroenergéticas alimentarias ha definido liderar, a través de las empresas controladas por el Estado, como por ejemplo ALUR, con participación mayoritaria de Ancap de 90%, y Pdvsa 10 %, que debe desarrollar estos emprendimientos, porque estamos hablando de energías y alimentos, obviamente sin pretender excluir al sector privado. Han sido necesarias importantes inversiones. Sólo en inversiones industriales se alcanza a U$S 73 millones de dólares.

Bella Unión: Optimización de la producción azucarera: U$S 3.550.000; caldera: U$S 13.590.000; turbogenerador: U$S 3.816.000; destilería y deshidratadora: U$S 18.600.000. Otros proyectos industriales y ambientales en Bella Unión: U$S 9.000.000

Total Bella Unión industrial: U$S 48.600.000.

Metropolitano: dos plantas modulares de biodiesel: U$S 5.700.000, ya instaladas y U$S 16.000.000 para adquirir próximamente una planta a mayor escala para producir 50.000 toneladas más de biodiesel al año.

Total Metropolitano industrial: U$S 22.700.000.

Total destinado a inversiones industriales: U$S 71.300.000.

A su vez se adquirió el ingenio azucarero de la ex CALNU (U$S 8.800.000), se creó un fondo agrícola, mecanismo de financiación que ha permitido y permite financiar a los productores desde el inicio de la gestión (U$S 10.000.000); se han comprado granos oleaginosos para la producción de biodiesel en 2009 (U$S 4.000.000), capital de giro, etc.

 

Las cosas que dicen

Hace unas semanas comencé a leer un libro, «Ciudades de sal», de Abderrahmán Munif, escritor y abogado nacido en Arabia Saudita. Es una novela que muestra la revolución social, econ

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