"Tenemos que tener la capacidad de seguir soñando, de seguir planteándonos utopías"
Mónica Xavier proviene de una familia de socialistas. Es médica cardióloga y tiene una larga trayectoria de militancia política. Con su cordialidad habitual, responde a mis preguntas sobre una serie de temas vinculados con la realidad actual.
-¿Cómo definirías hoy al Partido Socialista desde el punto de vista ideológico?
-Creo que tiene que ver con el reconocimiento de fuentes históricas del socialismo pero también tiene que ver con una impronta que le dio Vivián Trías, una de las expresiones más claras de la definición nacional del socialismo. Ojo, nada que ver con el nacional-socialismo, ¿eh? (Se ríe). Muchas veces el reconocimiento de ese bagaje ideológico que pasa por principios de justicia social, de solidaridad y de libertad, podemos verlo en las medidas que como gobierno ya hoy hemos tomado y que no se dan en un régimen socialista, pero sí tienen una inspiración vinculada a esos principios básicos. De alguna forma son la traducción de ese socialismo a los tiempos que vivimos. El Plan Ceibal, que piensa en el futuro, en el derecho y en la equidad, es una idea socialista; del mismo modo, hay que reconocer en los principios socialistas la necesidad de universalizar el derecho a la salud. Entonces, tenemos que tener la capacidad de seguir soñando, de seguir planteándonos utopías, una sociedad cada día más justa sin dejar de reconocer que para todo ello hay un camino muy largo que se puede empezar a construir ya y que tiene esos mojones concretos en la vida de la gente. Yo me pregunto quién de la derecha podría haber propuesto un plan como el Ceibal, que empezó por el interior del interior, por el ámbito público, que es adonde acuden los que menos capacidad económica tienen.
Yo comprendo que es políticamente incorrecto criticar el Plan Ceibal, pero cuando se lo confunde con la Tarjeta Joven que puede otorgar derechos y ojalá podamos ir agregando beneficios se está mostrando que no se entiende cabalmente la transformación que esto va a generar en la potencialidad de nuestros hombres y mujeres dentro de 15 o 20 años.
-Independientemente de los éxitos más notorios del gobierno de izquierda, ¿qué otros logros destacarías?
-Bueno, mirá, en conversaciones con muchas mujeres de todas partes del país, hay cosas que no son las grandes reformas pero que le cambiaron la vida a la gente. Por ejemplo, una señora me decía que el hecho de que no tengamos que pagar más una tarifa especial de larga distancia le cambió la vida en tanto es una mujer mayor que vive sola, porque tiene la posibilidad de hablar con sus amistades y parientes de todo el país sin que la factura se incremente más de lo normal. O que la garrafa de 13 kilos, con la cual cocinás o calentás el hogar, tiene un costo de varios pesos menos que en 2004. Son esas pequeñas cosas que son muy grandes para la vida de la gente. Y sin duda el ir incorporando como lo hemos hecho ya a más sectores a la atención sanitaria. En esta administración no sólo se ingresó gente a la cobertura de salud sino que se fortaleció el sector público como nunca antes se había hecho, tratando de concretar aquello que sostenemos desde siempre: que no queremos seguir teniendo una salud mala para pobres y una salud buena para ricos; todos tenemos el derecho de tener una buena salud. Al asumir este gobierno teníamos una inversión de 280 pesos por persona por mes para ASSE, y al finalizar el período, vamos a estar en el entorno de los 800. Es un cambio muy significativo.
-¿Cuáles serían las debilidades del gobierno frentista?
-Somos la única fuerza política que se presenta reconociendo que es más lo que nos queda por hacer que lo que hemos podido realizar. A toda la obra le falta profundización, le falta expansión. Todos queremos poder rebajar algunos puntos del IVA; queremos incrementar la generación de empleo, agregar a los 200 mil puestos de trabajo que se crearon en este período otros 200 mil, con especial énfasis en los jóvenes y en las mujeres. Es una propuesta muy importante. No se puede encontrar en otras administraciones anteriores la reducción de la pobreza y de la indigencia, al tiempo que se generan puestos de trabajo, se aumentan los salarios (especialmente los más sumergidos) y se legisla para proteger a los asalariados. Se ha criticado al gobierno por su supuesta inoperancia para combatir la violencia delictiva, y yo digo que se ha hecho mucho para erradicar la violencia, que se manifiesta ya desde el hogar, con el maltrato a niños y mujeres, discapacitados y ancianos, es decir los más vulnerables.
-Pasando a otro asunto. Las encuestas muestran un estancamiento del Frente, un descenso del Partido Nacional y un aumento de los indecisos. ¿Quiere decir que hay ciudadanos que en 2004 votaron al Frente y hoy no están dispuestos a votarlo?
-Sí, puede ser que una parte de los indecisos haya votado al Frente en 2004 y ahora esté dudando. Son aquellos que pensaron que la línea de la revolución no tenía por qué pasar por sus bolsillos (se ríe). No entienden que todas las mejoras que ha tenido la sociedad en este período el aumento del salario, la incorporación al sistema sanitario, el crecimiento del empleo y la baja del desempleo deben tener una manera de solventarse.
Por otro lado está la gente que piensa que no se fue suficientemente a fondo en los cambios y en las reformas, sin darse cuenta de que el del Frente es el único proyecto de justicia social factible.
-Estos últimos probablemente hayan optado por votar a Asamblea Popular.
-Puede ser. En ese caso yo les digo que su descontento es absolutamente ineficaz, porque una bancada sin las mayorías que tuvo este gobierno sin duda tendrá mayores dificultades para implementar cualquier transformación. Cualquier alternativa que no signifique darle al Frente en primera vuelta la mayoría parlamentaria es un voto que no va a transformar la sociedad y que aunque sigamos siendo el partido mayoritario (como lo indican todas las encuestas), nos generaría un revés significativo. Por eso hay que plantearse a último momento, con la mano en el corazón, si se está contribuyendo efectivamente a mejorar el país. El descontento es lógico y natural en la democracia, y deseable porque ayuda a empujar el carro; pero hay decisiones en las que va mucho de la vida de las personas y de los pueblos. Y creo que ésta es una de ellas. El 25 de octubre la ciudadanía está convocada a pronunciarse sobre cuatro cuestiones: la composición del Parlamento, la Presidencia de la República y los dos plebiscitos.
-En lo que tiene que ver con el voto epistolar, no hay argumentos razonables para oponerse. En cuanto a la anulación de la Ley de Caducidad hay opiniones de juristas que consideran que al anularse la ley quedarían anulados los juicios que llevaron a prisión a Gavazzo y los otros.
Ese punto de vista me parece que fue dado sin haber leído concienzudamente la propia papeleta que se somete a votación. Los terroristas de Estado presos han sido procesados por el Código Penal y no por otra ley. Por tanto, ningún torturador va a quedar libre, y parece extraño que personas con sólida formación jurídica no estén también preocupadas por la ilegalidad de la norma, señalada por muchos organismos internacionales de defensa de los derechos humanos, que consiste en hacer depender de la voluntad del Poder Ejecutivo que se habilite la acción del Poder Judicial… Es increíble que a alguien que es profesional del derecho no le preocupe esa barbaridad. Desde que se aprobó la ley de impunidad quedó clara esa sujeción de la Justicia a una decisión política. Hasta que llegó el Frente, el Poder Ejecutivo impidió sistemáticamente la actuación del Poder Judicial en esta materia. La anulación de la impunidad debería ser una causa nacional. Yo pienso que nos ganó la cabeza aquello de los ojos en la nuca, cuando esto e
s una apuesta al futuro. Nunca se han podido reconstruir sociedades que han tenido estos terribles dolores que el terrorismo de Estado ha infligido sobre la base de no saber la verdad, del olvido. Pero ese recordar no es con ánimo de venganza sino con ánimo de reconstrucción de los lazos de una sociedad con mirada de futuro y con la condena de quienes rompieron esa confianza.
-¿No se está pensando en ajustar un poco el IRPF, las franjas concretamente?
-Sí. Pero todo eso implica otros elementos que tienen que ver con el crecimiento que el país pueda seguir teniendo. En ese sentido, las noticias de los últimos 20 días fueron muy buenas, aunque no fueron las más publicitadas, como el hecho de que Uruguay fue una excepción como país en la región, que no sólo no entró en recesión sino que tuvo un leve crecimiento. La posibilidad de corregir algunos aspectos de la reforma impositiva también tiene que ver con seguir mejorando la recaudación y la formalización, un aspecto en el que el país empezó a tener registros sin precedentes en la historia. Esas cosas no se pueden prometer; esta fuerza política no prometió, se comprometió. Entonces los compromisos se cumplen, y me parece que lo mejor es que podamos ir logrando en algunos aspectos más de lo que nos hemos propuesto. En ese sentido ya en enero de este año pudimos dar la opción de la tributación individual o por grupo familiar, producto de, entre otras cosas, los diseños de las diferentes reformas estructurales, en este caso la tributaria y la de la salud; se fueron encadenando efectos positivos para la transformación. Eso tampoco es un diseño fácil de lograr.
Se nos dice que en este período ha caído como nunca antes maná del cielo, pero se olvidan de que lo primero que tuvimos que resolver fue una situación de uno de los tantos bancos que habían caído; luego las variaciones meteorológicas con alternancia de sequías e inundaciones, después la disparada del precio del petróleo a cifras que nadie había previsto; también hubo que enfrentar una deuda que se ubicaba en segundo lugar, en relación con la población, después de Turquía; las pandemias, las epidemias en la región que no llegaron al país porque ha habido políticas de prevención permanentes y porque hay una ciudadanía que es la primera barrera para la defensa contra tantas cosas que están pasando en la región desde hace años. Y por si faltaba algo, tuvimos la crisis financiera mundial más importante desde el 29; acá hubo credibilidad, confianza y capacidad de gestión.
La escisión de Asamblea Popular
La gente vinculada a Asamblea Popular también está contra el IRPF y ha cuestionado la Ley de Educación.
Así es, y me parece terrible. Siempre pensé que alguna gente que había tomado ese camino volvería a reencontrase con sus raíces históricas. Esas posturas a veces me hacen pensar que se aleja esa posibilidad, y siempre que se pierde a alguien en la lucha por las transformaciones me preocupa; que te gane la cabeza la derecha pero que quieras justificarlo por la izquierda, es de lo peor que te puede pasar. Si pensás que el camino no va por el progresismo sino que preferís otras políticas, decilo de frente, pero no te justifiques como ganando por la izquierda.
RENUNCIA DOLOROSA
¿Cómo viviste la renuncia de Tabaré Vázquez al Partido?
Es algo muy doloroso que Tabaré haya resuelto ser un socialista sin partido. Pero bueno, son decisiones íntimas que cada uno toma de acuerdo con sus convicciones. El siempre fue contrario a la despenalización del aborto, y en su carta renuncia expresa claramente que fue ese el motivo de su alejamiento. Es una pena, porque no podemos olvidar que don Emilio (Frugoni) fue de los más firmes opositores a la ley que criminalizó el aborto.
¿Los impulsores de la despenalización piensan insistir en la próxima legislatura?
Por supuesto; como lo hemos hecho desde el retorno a la normalidad institucional. Me consta que no es un asunto sencillo, que hay distintas posiciones, que no hay unanimidades; pero entiendo que no se puede condenar a la mujer que tiene resuelto no continuar con su embarazo, porque es una decisión íntima que sólo compete a ella.
LA LISTA AL SENADO
-En la lista al Senado, vos ocupás el segundo lugar después de Daniel Martínez, ¿y Gargano?
-Sí, igual que en la elección anterior voy segunda, y Gargano va en tercer lugar: Martínez, Xavier, Gargano, Tourné, ese es el orden.
Creo que eso muestra el equilibrio paritario resuelto en un congreso; los lugares en las listas electorales no se resuelven porque tuviste más o menos votos en la competencia ni porque tengas más o menos plata para solventar la campaña.
Es una decisión que las socialistas y los socialistas toman democráticamente en todo el territorio nacional.
-De modo que Gargano corre el riesgo de no ser reelecto.
-Bueno, hoy tenemos dos senadores, pero hemos tenido cuatro. En la elección del 99 fuimos la primera fuerza dentro del Frente, y no hay razón para descartar que podamos repetir.
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