Homenaje y propuesta para San Javier
Una sentida carta fue enviada a los pobladores de San Javier por parte de Henry Engler, actual director del Centro de Imagenología Molecular del Uruguay, ex preso político, el cual recuerda a Roslik y propone que el actual pueblo de San Javier pase a denominarse «Colonia Rusa, Dr Vladimir Roslik»
La misiva expresa: Estimados:
Quisiera, por lo que la familia de Vladimir y la mía propia han significado para ese lugarcito que se llama San Javer, rendir homenaje a ese Médico, con mayúscula, que fue asesinado en la tortura.
Quisiera decir que, aunque resulte difícil creerlo, hubo un tiempo en Uruguay donde tener sangre rusa era motivo de sospecha. Y donde todo el pueblo pagó un precio descomunal por el delito de descender de aquellos gringos que don José Batlle y Ordóñez trajo desde Rusia en 1913 para repoblar un país que los blancos y colorados, después de sangrientas guerras, habían dejado sin gente.
Allí se levantó una colonia modelo con sus molinos de piedra y un puerto activo al río Uruguay. San Javier se levantó gracias al trabajo de esos rusos que siempre estaban escarbando la tierra y que para los criollos, poco acostumbrados a cosechar, era porque los rusos comían arañas peludas. Para los criollos de entonces si se escarbaba la tierra, lo único que salía eran arañas peludas. Pero San Javier, tal como en Isla Patrulla, hasta la casa más pobre tenía su jardín en flor. En ese San Javier que Vladimir, yo y unos cuantos jóvenes con sangre rusa conocimos. El de la miel, el girasol, el de los carros de cuatro ruedas cargados de verduras y frutas (los carros criollos tenían dos ruedas). En ese río junto a San Javier, y en el arroyo, pescábamos y nos bañábamos. En el Centro Cultural y en el Máximo Gorka, bailamos nuestros primeros bailes.
En el cine Pobieda vimos aquel film que se llamaba «Lo que el viento se llevó». Desde el puerto veíamos pasar el Vapor de la Carrera, lleno de luces y disfrutamos de las olas enormes que dejaba el buque y que rompían contra el muelle.
Yo era más chico que Vladimir y no lo conocí personalmente.
Pero en San Javier todos los jóvenes tenían en común cosas que cuento, y además éramos los únicos en el Uruguay que comíamos semillas de girasol enteras en los partidos de fútbol y después escupíamos las cáscaras. Pertenecíamos al grupo de privilegiados que comía pisashkí, baréñiki, jaladiétz, kisiél. Y conocimos el kvás.
Veo a Vladimir en San Javier sin conocerlo directamente. Vladimir, además, se enamoró de la solidaridad y la justicia y emprendió el camino de la medicina con la vocación y la dedicación que hizo que los habitantes de San Javier lo tuviesen como ejemplo. ¡Imagínense que para los viejitos el Médico hablara ruso! Pero no todo lo veían con buenos ojos. Porque la mezquindad y el espíritu ruin infectan hasta en el paraíso. Y porque las dictaduras solo pueden sobrevivir con el apoyo de ciertos civiles.
En una mala hora, cayeron sobre San Javier los jinetes del apocalipsis. En plan agonía, la dictadura pegó sus últimos manotazos para tratar de justificar su permanencia. Con la ayuda de tres o cuatro fascistas locales inventaron la conspiración comunista y se ensañaron con el que era ejemplo.
Ese Médico había cometido dos pecados mortales: Tenía sangre rusa y había estudiado Medicina en la Unión Soviética. Y cuidado: La mayor parte de la gente lo adoraba.
Hoy están presos algunos de los que ordenaron esas cosas. No todos los responsables. Los que desde San Javier fueron cómplices tampoco han sido juzgados.
Por Vladimir tenemos la obligación de hacer cuanto podamos para que los hechos se aclaren, de que sepamos quiénes elaboraron su muerte y para que jamás vuelva la dictadura. Para que San Javier sea de veras un dulce lugar, apacible y para que, desde ahora, se pase a llamar: Colonia Rusa Dr. Vladimir Roslik. Esa es mi colonia, para siempre.
Estoy seguro de que don Javier Espalter, quien ayudó a los rusos a establecerse allí y por cuyo nombre se denominó «San Javier» a la colonia, me estará apoyando desde el cielo de todo corazón. Para él, que también murió asesinado, sin que se sepa por qué o por mano de quién, debe haber también un lugar de honor en la colonia Dr. Vladimir Roslik.
Con toda admiración y ternura, te saludo Valodia Roslik, ¡compañero y colega!
Henry Engler.
Te recomendamos
autoconvocado
Tulio Rodríguez, vocero de los camioneros, es negacionistas de los desaparecidos y militante de las armas
Se ha hecho famoso en los medios por poner la cara en nombre de los camioneros, aunque en el pasado también ha militado en causas como el negacionismo a los desaparecidos y ha esgrimido insultos contra figuras del gobierno.
Compartí tu opinión con toda la comunidad