EL PARADERO
Según el testimonio de un militar que estaba presente en el Aeropuerto Internacional de Carrasco el 5 de octubre de 1976, la noche del arribo del segundo vuelo, los pasajeros estaban encapuchados (salvo uno que estaba vendado con una bufanda) y fueron sacados de la Base Militar Aérea en camiones del Ejército con destino desconocido.
Un suboficial del Ejército que cumplió funciones en el centro de torturas «300 Carlos» ubicado en un galpón del Servicio de Material y Armamento (SMA) adjunto al Batallón de Infantería Nº 13, confió a LA REPUBLICA que allí estuvieron las víctimas del segundo vuel, según se publicó el 27 de agosto de 2006.
En el «300 Carlos» los conocían como «los del ómnibus», porque habían llegado a la unidad militar en el colectivo del SMA. Según la fuente, fueron llevados de a grupos en un coche blanco marca Pingo o Pony a los campos de Vidiella, frente al Batallón de Paracaidistas Nº 14 de Toledo, donde fueron ejecutados y enterrados.
La existencia de una tumba denominada «el ómnibus» fue admitida por el Ejército cuando se realizaron excavaciones en ese predio en busca del cuerpo de María Claudia García de Gelman y se le dijo a su hija, Macarena, que los restos de su madre estaban en una pequeña área delimitada, con un 99% de certeza. La información resultó falsa.
El equipo de antropólogos encabezado por José López Mazz inició días atrás trabajos en un área de los campos de Vidiella, luego de que LA REPUBLICA entregara a la Comisión de Seguimiento del Poder Ejecutivo los datos aportados por un informante militar sobre un eventual lugar de entierro. La indagación periodística no lo pudo confirmar.
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