El Parlamento renovará el techo con 27 toneladas de láminas de cobre chileno
Al Palacio Legislativo le llegó el tiempo de cambiarle el techo. Ya era hora. Las obras las había comenzado la administración que en 1998 estaba a cargo del añoso edificio pero para, a los pocos meses suspenderlas sin que se sepa a ciencia cierta el por qué de esa decisión.
Eso fue hasta hoy. O mejor dicho hasta hace algunos meses porque las obras de retiro de las viejas chapas de cobre y de impermeabilización de gran parte de las azoteas ya hace un tiempo que comenzaron, y se estima que estén terminadas en el próximo invierno, si no hay contratiempos de última hora.
Cuando la actual administración asumió en el año 2005 la titularidad gerencial en el palacio de las leyes se encontró con un estado de abandono del edificio tal que hizo apurar las decisiones políticas y de gestión para solucionar problemas tan graves y tan mundanos como el de las múltiples goteras que amenazaban lenta pero obstinadamente la subsistencia de valiosísimos enceres patrimoniales como cuadros, libros, maderas y mamposterías, que datan de comienzos del siglo pasado y que tienen las huellas de artesanos, escultores, artistas y ebanisteros que hoy son profesiones muy difíciles de encontrar.
A la mitad de la segunda presidencia del colorado Julio María Sanguinetti, en 1998, la Comisión Administrativa de entonces había iniciado el recambio de los planchones de cobre del techo del Palacio Legislativo.
Apenas comenzada la obra, una contraorden determinó suspender todo trabajo y así continuó hasta hace algunos meses cuando se decidió terminar con las rajaduras en toda la superficie que «nos llevaba a rezar cada vez que llovía» dijo oportunamente el director de la Comisión Administrativa, Miguel Sejas.
Son 5.000 metros cuadrados de superficie a renovar, conformada por planchas de cobre en su gran mayoría. En la otra área el techo es de material, tipo azotea, aunque esa es la menor, y que ya ha sido mejorada con obra de albañilería.
Sejas aseguró ayer en una conferencia de prensa que «el deterioro del Palacio Legislativo data de hace 30 años». Lo que vale decir que hace más de 30 años ya que se deberían haber renovado, por lo menos, los techos del edificio.
Ahora, tras una inversión de 700 mil dólares, este Poder del Estado adquirió 25 toneladas de chapas de bronce, de un espesor de algo más de medio milímetro, de 1.85 metros de largo por 090 de ancho para cambiar la mayor parte, o aquella de mayor deterioro, del techo del octogenario Palacio.
La Comisión administrativa, conjuntamente con los responsables de las áreas de manutención y de arquitectura del Parlamento, llamaron ayer a los medios de comunicación para informar la novedad y enseñar parte los trabajos de conservación en las azoteas del Palacio de las leyes.
Las chapas de cobre fueron compradas en China, país que adquiere íntegramente la producción de ese metal a Chile.
El recambio de las plaquetas viejas por las nuevas está a cargo de una empresa uruguaya. Villa Fortín, que tiene en su haber los trabajados de techado del Teatro Solís, el de la iglesia de Tres Cruces y de edificios particulares de varias zonas de Montevideo e Interior.
Son asesorados por técnicos chilenos, expertos en el manejo y en la preservación del cobre, fielísimo material que, instalado en el techado como corresponde, garantiza su integridad y vida útil por 100 años más por lo menos, sin filtración de agua y sin riesgo de que un temporal como el ocurrido el 23 de agosto del año 2005, haga volar esas chapas por los aires.
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