"El proteccionismo es al comercio lo que el autoritarismo es a la democracia"
Vázquez expresó ayer, durante un discurso de aproximadamente quince minutos, y ante los máximos mandatarios de las naciones que integran la ONU, su firme rechazo a la «amenaza del empleo de la fuerza, al uso de la misma, al terrorismo, al narcotráfico y a todo tipo de violencia y discriminación».
A la vez, el mandatario manifestó su apoyo a la solución pacífica de las controversias, a la igualdad soberana de los Estados, a la no intervención en la jurisdicción interna de estos, a la libre determinación de los pueblos, a la cooperación internacional en materia económica y social y al multilateralismo, que abarca también la liberalización del comercio, porque el proteccionismo es al comercio lo que el autoritarismo es a la democracia.
Asimismo se refirió a su «irrenunciable compromiso» con la promoción y protección de los derechos humanos, la protección del medio ambiente. En ese marco, dijo que Uruguay es parte de las principales convenciones internacionales en materia de medioambiente y desarrollo sostenible.
Vázquez, quien hizo uso de la palabra luego de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, manifestó rechazo a la ruptura de la institucionalidad en la República de Honduras y reclamó el inmediato restablecimiento del orden constitucional. También abogó por una integración americana sin exclusiones ni excepciones, ni bloqueos como el que padece Cuba ni con socios de primera, segunda o tercera categoría». Por otro lado, Vázquez se refirió a las políticas anti tabaco que implementó desde el comienzo de su administración, y aseguró que en el mundo se registran 5 millones de muertes por año a causa del consumo de tabaco. «Esto es mucho más que las muertes que ocasionan el alcoholismo, los accidentes de tránsito, el sida, las drogas ilegales, los homicidios y los suicidios y la influenza H1N1, todo sumado».
Asimismo, el jefe de Estado resaltó que Uruguay comenzó a convertirse en un país con «igualdad de oportunidades de acceso a las tecnologías de la información», lo que se está logrando, dijo, «mediante el Plan Ceibal, también conocido como ‘una laptop para cada niño'».
Luego de su intervención ante el plenario de la ONU, Vázquez fue recibido por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, junto a los mandatarios de los países que integran las misiones de paz en el marco de las Naciones Unidas, un total de diez países.
Vázquez también participó, en horas de la noche, en la cena de honor que Obama ofreció a los dignatarios de todas las naciones que integran la ONU.
He aquí el texto íntegro de la presentación del presidente Vázquez ante la ONU:
«Señor presidente;
Señoras y señores jefes de Estado y de gobierno; señoras y señores delegados:
Al igual que cuatro años atrás, traigo el saludo del pueblo y del gobierno de la República Oriental del Uruguay a este foro que es el más amplio y representativo del mundo actual.
Quienes aquí estamos conocemos la contrastante realidad del mundo actual, somos conscientes de que nunca antes como ahora la humanidad tuvo simultáneamente tantas posibilidades y tantas amenazas. Sabemos que no podemos ser indiferentes o estar paralizados ante las mismas, tampoco estamos dispuestos a ello. Pero, qué estamos haciendo para disipar las amenazas y aprovechar las oportunidades de esa realidad. Seguramente no todo lo que deseamos o estimamos necesario, y tal vez no todo lo que podríamos.
En esta tarea, la República Oriental del Uruguay reafirma una vez más, su respeto irrestricto al derecho internacional que es la mayor garantía para la soberanía de los pueblos y su convivencia pacífica.
Reiteramos también:
Nuestro firme rechazo a la amenaza del empleo de la fuerza, al uso de la misma, al terrorismo, al narcotráfico y a todo tipo de violencia y discriminación.
Nuestro decidido apoyo a la solución pacífica de las controversias, a la igualdad soberana de los Estados, a la no intervención en la jurisdicción interna de éstos, a la libre determinación de los pueblos, a la cooperación internacional en materia económica y social, y al multilateralismo, que abarca también la liberalización del comercio, porque el proteccionismo es al comercio lo que el autoritarismo a la democracia.
Nuestro irrenunciable compromiso con la promoción y protección de los Derechos Humanos, porque éstos constituyen la ética de la libertad y la democracia y son factores de esa dignidad que necesitamos tanto como el aire que respiramos casi sin darnos cuenta.
Nuestra responsabilidad, también inclaudicable, en la protección del medio ambiente como derecho humano y pieza fundamental para el logro de un desarrollo auténticamente sustentable. Y, como americanos, sentimos el deber ético y la responsabilidad política de reiterar también en este foro mundial:
Que rechazamos la ruptura de la institucionalidad en la hermana República de Honduras y que reclamamos el inmediato restablecimiento del orden constitucional restituyendo en sus cargos a las autoridades democráticamente electas por la ciudadanía hondureña.
Perseveraremos en el esfuerzo de una integración americana sin exclusiones; ni excepciones, ni bloqueos, como el que padece Cuba, ni con socios de primera, segunda o tercera categoría. Americanos somos todos, e iguales.
Sin acciones que los sigan, los postulados son estériles.
Uruguay es uno de los principales contribuyentes de tropas a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
Las dificultades que atraviesa este sistema de mantenimiento de la paz debidas, entre otros factores, a la creciente demanda de misiones, la también creciente complejidad de las mismas y los efectos de la crisis económica mundial sobre el financiamiento de estas operaciones, lejos de desalentarnos nos estimulan a redoblar y coordinar esfuerzos con otros estados miembros y la Secretaría General de ONU, para colaborar en la estabilización de las zonas afectadas por conflictos, la protección de la población civil, el fortalecimiento institucional y la promoción de bases para el desarrollo económico y social de los países afectados.
Del mismo modo, nuestro enérgico rechazo al terrorismo no es incompatible con la cooperación antiterrorista en el marco del más absoluto respeto al derecho internacional y a los derechos humanos.
Uruguay está entre los países que han suscrito la más amplia gama de convenios en materia de derechos humanos y en ocasión de la Ceremonia de Tratados del presente período, firmará el Protocolo Opcional al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, convirtiéndose así en uno de los primeros signatarios de tan importante instrumento internacional. Asimismo, Uruguay es parte de las principales convenciones internacionales en materia de medioambiente y desarrollo sostenible.
Como es sabido, Uruguay recibe importantes inversiones que contribuyen a su desarrollo industrial, pero también ejerce rigurosos controles sobre la calidad ambiental de las mismas, aplicando su normativa internacionalmente reconocida y exigiendo el uso de las mejores tecnologías disponibles, con un control efectivo en el terreno de los impactos ambientales de tales emprendimientos.
También en materia de inversiones para el desarrollo sostenible, Uruguay es un país responsable, transparente y confiable.
En tiempos de globalización, no sólo hay que globalizar la economía. También hay que globalizar la paz, la libertad, la democracia, la justicia, la dignidad y el bienestar de la gente.
Los países aquí representados, cada uno desde su respectiva identidad, están trabajando para ello.
También Uruguay lo hace. Y ante la imposibilidad de dar cuenta del vasto sistema de políticas y acciones que conforman esa tarea, mencionaré dos que los uruguayos deseamos compartir con la comunidad internacional porque refieren a necesidades y esperanzas, a derechos y responsabilidades de toda la humanidad. Nuestro país ha as
umido un firme compromiso en lo relativo a políticas antitabaco, ya sea a nivel internacional, ratificando el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, como a nivel nacional, implementando políticas acordes para mejorar el bienestar de la población.
Desde 2006 Uruguay es el primer país de las Américas y el séptimo del mundo libre de humo de tabaco.
No es un dato menor si se tiene en cuenta que el tabaquismo es, según la Organización Mundial de la Salud, ‘la principal causa evitable de muerte a nivel mundial’.
Se trata de una epidemia que provoca más de 5 millones de muertes al año en todo el mundo y más de 1 millón de muertos en América.
5 millones de muertes por año. Esto es más que las muertes que ocasionan el alcoholismo, los accidentes de tránsito, el sida, las drogas ilegales, los homicidios y los suicidios y la influenza H1-N1, todos sumados. Sumemos todas las muertes por estas patologías y veamos que las muertes causadas por el consumo de tabaco son muchas más que ellas.
De seguir la tendencia actual, en los próximos 20 años las muertes debidas al tabaco se duplicarán a nivel mundial y se triplicarán en nuestra región y sobre todo en los países más pobres.
Dado que el humo de tabaco no afecta solamente a los fumadores y que en un estudio publicado en 1985 el epidemiólogo inglés Richard Doli sostiene que ‘permanecer una hora por día en una habitación con un fumador es casi 100 veces mas probable que cause cáncer de pulmón en un no fumador, que pasar 20 años en un edificio que contiene asbesto’. Nuestra delegación en ONU patrocinó e impulsó la resolución adoptada por esta Asamblea, cuya implementación permitirá que, al menos en este ámbito, tengamos unas Naciones Unidas sin humo de tabaco.
Se trata de un avance parcial y auspicioso en la lucha contra esta epidemia. Un año después de convertirse en país libre de humo de tabaco, en mayo de 2007, Uruguay comenzó a convertirse en un país con igualdad de oportunidades de acceso a las tecnologías de la información.
Lo estamos logrando mediante el Plan Ceibal, también conocido como ‘Una laptop para cada niño’, que consiste, precisamente, en adjudicar gratuitamente a cada alumno y maestro del sistema escolar público una computadora con acceso también gratuito a Internet.
Para fines de 2009 se habrá adjudicado un prototipo XO a cada uno de los 301.143 escolares y 12.879 maestros de las 2.064 escuelas primarias públicas del país. Estos números pueden no parecer importantes, pero Uruguay tiene apenas algo más de 3 millones de habitantes.
Ello incluye a los alumnos con discapacidad intelectual, motriz o visual, quienes reciben computadoras especialmente diseñadas para sus necesidades.
Las escuelas privadas no están excluidas de este programa y pueden integrarse al mismo comprando los prototipos a bajo precio.
El Plan Ceibal es financiado totalmente por el Estado uruguayo, que destina fondos no sólo para adquirir y preparar los prototipos, sino también para su mantenimiento y la continuidad del programa.
El Plan Ceibal es mucho más que entregar computadores y, por eso mismo, vale mucho más que su precio.
Vale lo que vale cultivar la inteligencia, introducir un profundo cambio en materia de enseñanza y aprendizaje, y generar igualdad de oportunidades desde la niñez, porque la igualdad no es derecho para mayores de edad, solamente, en el acceso a la información y al conocimiento indispensables para integrarse a la sociedad y para que ésta funcione adecuadamente.
Al inicio de esta intervención expresé que si la razón de ser de Naciones Unidas es mejorar lo que somos como humanidad, ella misma ha de ser capaz de mejorarse como sistema.
Pero ella son quienes la integran: somos nosotros. Uruguay reitera su adhesión al proceso de reforma de Naciones Unidas.
El proceso iniciado durante la Cumbre de 2005, que vio la creación de dos nuevas estructuras dentro de la Organización: el Consejo de Derechos Humanos y la Comisión de la Consolidación de la Paz, debería ser completado mediante la consideración de aquellos temas aún pendientes de decisión, implementación o retrasados, respecto a las metas previstas.
Michel de Montaigne enseñó que no hay destino más hermoso para el ser humano que desempeñar su oficio de hombre o de mujer. Casi cinco siglos después, conviene recordar la enseñanza de aquel gran humanista del Renacimiento.
Pero no sólo recordarla. Asumirla como tarea del presente, llevarla a la práctica, o por lo menos intentarlo.
Creo que no hay otra opción si realmente queremos perdurar como especie y mejorar como humanidad. Creo también que si lo intentamos responsablemente, entre todos lo lograremos. Con esa convicción, disposición y confianza, los saludo en nombre del pueblo del Uruguay.
Muchas gracias».
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