Desde el call center de Antel se detectaba tráfico entre celulares
Perera sufrió amenazas y robos y el impostor, el ex policía procesado Elbio Román, se interesó en indagar las laptops del ex vicepresidente.
Entre noviembre y diciembre de 2008, el ex vicepresidente de Antel, Gonzalo Perera, descubrió importantes fallas que perforaban la seguridad de las telecomunicaciones. Desde el call center de Antel era posible captar el tráfico entre celulares sin que quedara registrado quién efectuaba esas «intervenciones» sin orden judicial. El espionaje podía ser realizado por parte de funcionarios no calificados. Los hechos pudieron terminar de probarse en abril de este año y Perera propuso la adquisición de un dispositivo llamado «logger», lo que fue aprobado por el Directorio de Antel. El «logger» permite detectar quién y desde dónde eventualmente realiza este tipo de espionaje en las telecomunicaciones. Se acabó el anonimato. Actualmente las consultas de tráfico celular quedan registradas automáticamente mediante una tecnología que el Directorio integrado por Carvalho, Perera y Uranga resolvió adquirir, por unanimidad. La investigación realizada por el jefe de seguridad informática de Antel, Ing. Eduardo Carozo, encontró las fallas en Accesa, de la cual su madre, Estrella Blumstein, es la gerenta general. Sin embargo las indagaciones no pudieron determinar responsables. LA REPUBLICA pudo saber que en los primeros días de setiembre y en varias oportunidades, la renunciante vicepresidenta de Antel, Cra. Gladys Uranga, con la colaboración de un técnico del ente realizó consultas sobre el tráfico de algunos celulares sin que conste ninguna orden judicial requerida para ello. El seguimiento se focalizó en algunos pocos funcionarios de la empresa y fue denunciado por los servicios de seguridad, tanto policiales como técnicos. El sistema de seguridad de la información de Antel, al que no se le permitió controlar el ingreso de Elbio Javier Román, mostró ser suficientemente sólido y profesional como para detectar y elevar la información correspondiente en un caso que involucra a una alta funcionaria.
¿Por qué la actual ex vicepresidenta de Antel realizó esas operaciones conociendo la existencia del «logger» cuya adquisición ella misma aprobó? ¿Qué buscaba?
¿Por qué al sistema de seguridad de la información de Antel y a la seguridad física no se le permitió controlar el ingreso de Román? Como lo adelantó LA REPUBLICA, Edgardo da Rosa, el jefe de la seguridad de Antel, pertenece a Delitos Complejos de la Policía, cuyo jefe es Angel Rosas. El jefe de la seguridad física de Antel es quien coordina por ejemplo los servicios 222 del ente, tarea que no está a cargo de la gerencia general. El 6 de setiembre LA REPUBLICA informó sobre la cuestionada seguridad. «La efectividad de la seguridad interna de Antel es puesta en cuestión. El ingreso, mediante engaños, de un ex agente de Policía a un cargo próximo a la Dirección del organismo, su empleo efectivo, conmocionó al ente. Las dudas persisten y el polémico ‘Orión’ continúa siendo foco de indagatoria», decía la nota. «¿Cómo es posible que un ex policía, considerado un desertor por varios de sus colegas, haya ingresado a la Torre de Antel mediante una compleja maniobra de engaños, sin ser detectada su presencia por la seguridad interna del ente?’, se preguntaron fuentes oficiales en diálogo con LA REPUBLICA», se agregaba en el artículo. «No se sabe a quién responde, ni cómo está estructurada la seguridad interna de Antel. Lo único que sabemos es que está a cargo de un policía en actividad, con un alto cargo en la Dirección de Delitos Complejos» del Ministerio del Interior, indicaron las fuentes. El gobierno pone, de esta forma, en duda «la efectividad» de la seguridad interna del ente en el caso, lo cual «podría tener alguna consecuencia sobre el funcionamiento de dicha unidad y su futura integración», señalaron las fuentes consultadas, informaba LA REPUBLICA.
Algo huele mal
El 6 de junio de 2009, en la Comisión de Industria de la Cámara de Representantes Perera declaró que el 28 de diciembre de 2008 le robaron una laptop y todos los pendrives del estudio de su casa. Agregó que una madrugada, a fines de 2008, su vivienda recibió dos disparos. Este fin de semana un vidrio de su vivienda fue nuevamente roto por desconocidos con un elemento contundente.
«Si yo fuera narcotraficante, me gustaría tener un funcionario en Antel, para que me pasara la información de cuándo se habilitan escuchas», dejó caer el hermano del presidente, Jorge Vázquez, en una entrevista radial realizada el 9 de setiembre. «El hombre decía que es una persona de confianza mía, que trabajaba en el narcotráfico en la Argentina y que yo lo había traído expresamente para apoyar la gestión de Antel», agregó el prosecretario de la Presidencia. Las declaraciones de Jorge Vázquez refiriéndose al impostor de Antel, Elbio Javier Román Suárez, no son casuales ni metafóricas pero aún encierran muchos misterios. Durante el año pasado las autoridades realizaron al menos diez operaciones espectaculares contra el narcotráfico. En 2008 se logró el récord de incautación de cocaína con 818,552 kilos, duplicando las cifras de 2006, y se desarticularon varias organizaciones importantes, entre ellas una mexicana, otra colombiana y varias uruguayas, entre las cuales se descubrió la participación de ex policías.
Las escuchas telefónicas jugaron un rol fundamental para lograr pruebas en estos procedimientos. Para realizarlas se necesita siempre una orden judicial. Si las escuchas telefónicas o el cruce de tráfico entre celulares se producen sin orden judicial y cualquiera puede acceder a ellas, estamos ante un peligro de magnitud. Eso fue lo que sucedió en Antel entre noviembre y diciembre del año pasado. Gonzalo Perera detectó fallas en la seguridad de Antel, comprobándose que desde el call center de Accesa se podían captar los tráficos entre celulares sin que quedara registrado quién efectuaba esas «intervenciones» sin orden judicial. Una vez comprobado, se instaló un «logger», que es como la caja negra de los aviones.
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