Senado aprobó Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal
Bueno es consignar que si bien la bancada nacionalista en la voz de los senadores Sergio Abreu y Luis A. Heber expuso sus discrepancias, fue la espada implacable del colorado Isaac Alfie la que rechazó con más ímpetu la Rendición de Cuentas presentada por el gobierno y defendida a capa y espada por Gargano (miembro informante), Lorier, Tajam y Bonomi.
Pocos minutos pasadas las diez de la mañana, y bajo la presidencia de don Alberto Couriel, el alto cuerpo legislativo entró a considerar la polémica Rendición. El debate que se suscitó trascendió los aspectos puntuales del voluminoso informe para derivar en una polémica en la cual lo que estuvo en discusión fue la política económica desarrollada por el gobierno progresista, y que dejó en evidencia, una vez más, las dos visiones de la realidad y los dos proyectos de país de las diversas fuerzas políticas.
El informe de Reinaldo Gargano puede resumirse diciendo que fue una síntesis laudatoria de los logros del gobierno en materia económica y social. Enumeró las grandes líneas programáticas del Frente Amplio y trazó un breve panorama de la realidad nacional al asumir el gobierno en marzo de 2005, exponiendo las vulnerabilidades del país en las áreas social, productiva, fiscal y financiera. A continuación, destacó las acciones desplegadas para combatir esas vulnerabilidades y para cumplir el programa progresista: reducción de la pobreza y la indigencia; mejora del empleo y del salario; impulso del Panes; formalización del trabajo; aumento de las Asignaciones Familiares; creación del Sistema Nacional Integrado de Salud; desarrollo de políticas de vivienda; Plan Ceibal; Reforma Tributaria; etcétera. Y terminó su exposición exhortando a aprobar la Rendición de Cuentas.
El primer anotado en la lista de oradores era Isaac Alfie. Como era de suponer, produjo un vibrante alegato contra todo lo hecho por el gobierno y especialmente contra su política impositiva, contra el endeudamiento y contra el déficit fiscal. Sostuvo que esta Rendición de Cuentas contiene «afirmaciones que no son respaldadas por los propios números del gobierno». Minimizó los datos sobre la realidad financiera que dejó el gobierno anterior y relativizó los éxitos del gobierno actual en lo que tiene que ver con la deuda.
En resumen, afirmó que «la deuda subió, y subió mucho»; que creció la presión tributaria; que hay inflación en dólares de 13% anual acumulativo; que creció el número de funcionarios a un ritmo ininterrumpido.
Lo siguió Abreu en el uso de la palabra. Auguró que el déficit que dejará este gobierno será el doble del de 2004; criticó la falta de previsión y de políticas contracíclicas y, aunque reconoció cosas positivas, consideró que el balance es negativo. Gargano replicó diciendo que no ha habido recesión y que habrá un leve crecimiento de la economía, lo cual es un síntoma que permite avizorar un futuro más optimista.
Héctor Tajam, por su parte, reconoció el aumento de la presión fiscal, pero reflexionó: «¿Cómo no va a haber aumentado la presión fiscal si se incluyó a colectivos que antes no pagaban ningún impuesto o que aportaban sobre un ficto injusto?». Destacó que, a diferencia de lo que señalan los dogmas neoliberales, ha habido crecimiento económico y redistribución más justa al mismo tiempo; que creció el empleo y, al mismo tiempo, creció el salario; y que el crecimiento económico no se sustentó sobre la base de una burbuja financiera. También rebatió una afirmación de Alfie: «Ha quedado demostrado que la reducción de aportes patronales nunca produjo un crecimiento del empleo».
Después de algunos dialogados y de oír a Luis A. Heber exponer su postura contraria al gobierno, se procedió a votar.
El resultado final fue de 16 votos a favor en 20 senadores presentes.
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