Selva Braselli: "Nunca se descuidó la ley"
Tras las acusaciones lanzadas por el diputado colorado Ronald Pais al convenio firmado entre la Intendencia de Montevideo y el movimiento Tacurú, la funcionaria de esa organización social, Selva Braselli, resaltó las tareas sociales emprendidas por las administraciones progresistas en la capital y advirtió que durante los períodos de gobierno departamental colorado hubo «politiquería, clientelismo y su consecuente cuota de corrupción».
«Tanto menosprecio han mostrado algunos ignorados políticos por la humana violación de los derechos humanos como triste medio para hacerse conocer, tanto han especulado desde intereses propios sin dar ninguna propuesta para otros, tanto han dejado de lado el largo sufrimiento de miles, tanto se han protegido en su inmunidad parlamentaria para calumniar y difamar, aun no siendo vitalicios, tanto se ha llevado y traído mi modesto nombre, que al fin me cansé del silencio propio», señaló ayer Braselli, quien había sido mencionada por Pais en sus denuncias.
Sostuvo que, en lugar de «especular sobre los debates que vienen dándose en torno a lo secundario de una de las principales políticas sociales de la IMM», prefería comparar las gestiones del Partido Colorado y el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) en la comuna capitalina a nivel social.
En ese sentido, destacó que al asumir Tabaré Vázquez como intendente en 1990, «encontró algunas policlínicas –menos que las actuales y con muy insuficiente dotación técnica– con cero atención odontológica, cero política específica para la mujer, los adultos mayores, los jóvenes o aquellos que tienen capacidades diferentes, algunos mercaditos municipales, ninguna guardería, y la tarjeta de leche y los expendios, claros exponentes de la politiquería, el clientelismo y su consecuente cuota de corrupción».
Aseguró que «pueden encontrarse documentos fotográficos del uso de la playa de Punta Espinillo para alije del contrabando encabezado por un representante político del gobierno, los negociados de las pensiones, la llamada Cantera de los hermanos Seoane, las ventas de terrenos municipales por parte de una caudilla del Partido Colorado que tenía su club en Casabó, las hormiguitas del Doctor Elizalde, y tantas otras señales de la unión del clientelismo y la corrupción».
Respeto a la ley
La funcionaria de Tacurú destacó que durante el primer gobierno municipal del EP-FA «se pasó a una política diferente», y respecto a «la ahora tan polemizada política de los convenios educativos-laborales», expresó que el Padre Mateo, fundador de Tacurú, «golpeó la puerta» del intendente Mariano Arana, quien «no sólo lo recibió, sino que se juntó con integrantes de su equipo a pensar qué se podía hacer en ese camino que el sacerdote había trazado».
Señaló que entonces comenzó un «largo proceso» en el que «nunca se descuidó la ley» y durante el mismo «surgieron todas las resoluciones que dieron forma a la política de convenios educativos-laborales entre la IMM y aquellas ONGs que trabajan con jóvenes en situaciones de pobreza extrema y riesgo social».
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