Intenso. El clima se caldeó al tratarse la fijación del el 11 de abril como el Día de la Nación Charrúa

Sanción definitiva para la polémica Ley de Adopciones

Como era de esperar, el proyecto de ley que modifica aspectos del régimen de adopción –que volvió al Senado luego de sufrir correcciones en Diputados– reavivó la polémica que se había generado en oportunidad de tratarse por primera vez en la Cámara Alta. Pero no fue ese el único tema polémico en el plenario de ayer. Un proyecto de ley que establece la colegiación médica obligatoria sufrió una crítica demoledora de parte del implacable Isaac Alfie; y la iniciativa de declarar el 11 de abril (aniversario de la masacre de Salsipuedes) de cada año como el Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena desató las iras de Luis Hierro López.

Si nos atenemos al orden cronológico de la sesión, debo referir el ingreso al Cuerpo, en carácter de suplente de Juan Justo Amaro, de don Juan Máspoli, de luenga pero prolija cabellera; como es costumbre, el novel senador, luego de prestar la promesa reglamentaria, fue cordialmente saludado por sus pares.

Margarita Percovich fue la designada para informar del proyecto de ley por el que se crea el Colegio Médico del Uruguay. Explicó la senadora vertientista que la norma proyectada recoge una vieja aspiración del cuerpo médico nacional, con antecedentes en una iniciativa del profesor José Alberto Praderi y un proyecto del doctor y legislador socialista José Pedro Cardoso de 1943. Desde entonces ha habido proyectos redactados por médicos y juristas que nunca lograron aprobación parlamentaria. Señaló Margarita que en la Comisión se habían recogido opiniones de los gremios médicos, de la Academia Nacional de Medicina, de abogados constitucionalistas y de los ministerios de Salud y de Educación. El proyecto establece que el Colegio Médico del Uruguay será una persona jurídica pública no estatal, a cuyo reglamento los galenos deberán someterse obligatoriamente, registrándose y acatando sus normas. La finalidad del Colegio será el control de la actividad profesional en los aspectos éticos, morales, deontológicos y diceológicos, a través del dictado y cumplimiento del Código de Ética que será elaborado por los propios médicos; y en caso de incumplimiento de éste, el Tribunal de Ética Médica podrá aplicar sanciones que llegan a la inhabilitación.

Ahí saltó Alfie para anunciar el voto contrario de su partido por ser «altamente inconveniente». Para el senador quincista, no es posible imponer por ley la obligación de colegiarse a ningún colectivo profesional pues eso atenta contra la libertad individual. «Para el Partido Colorado, afirmó Alfie, es una forma muy fuerte de coartar ciertas libertades y es groseramente anticonstitucional, ya que transfiere potestades jurisdiccionales a un tribunal privado», y concluyó sosteniendo que es un indeseable avance del corporativismo.

El socialista Reinaldo Gargano tomó la palabra pero no para refutar lo dicho por el senador preopinante. Antes bien, reconoció la pertinencia de algunos cuestionamientos de Alfie, y recordó que el corporativismo es una tradición medieval, pero sugirió que quien se sienta afectado por la ley puede iniciar una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia. Después de algunos dialogados y aclaraciones entre Bayardi, Cid y Alfie, el proyecto fue aprobado.

El último punto fue el proyecto de ley de adopción, que había sido aprobado por el Senado pero sufrió modificaciones en Diputados, de modo que la Cámara Alta debía pronunciarse sobre si aceptaba las modificaciones introducidas o las rechazaba, caso este último que habría obligado a reunir a la Asamblea General. Informó Margarita Percovich recomendando la aprobación del texto con las modificaciones de Diputados. Pancho Gallinal no perdió la bolada para reiterar argumentos contrarios al mencionado proyecto, argumentos que pueden sintetizarse en el rechazo al monopolio que se da al INAU en materia de adopciones, la desvalorización de la familia y la posibilidad de que parejas homosexuales adopten niños.

Al final, el proyecto fue sancionado definitivamente con votos frentistas y de los dos colorados presentes en sala (Hierro y Máspoli) y la oposición de los blancos: 17 en 23.

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