Homenaje a Wilson Elso Goñi

Con las barras repletas de familiares, amigos y muchos de quienes fueron sus colaboradores compartiendo un largo camino político ­el camino del hacedor-, un plenario extraordinario de Diputados rindió merecido homenaje al fallecido dirigente nacionalista, oriundo de Sarandí del Yi, Wilson Elso Goñi.

Quedó claro, por si acaso hiciera falta, que Wilson Elso fue uno de esos políticos de raza, perteneciente a una especie lamentablemente en extinción, capaz de ser querido y respetado más allá de banderas y consignas, lo más distante de la pompa, de la vanidad y de la ambición personal.

Por suerte, durante las exposiciones se mezclaron anécdotas que, tal vez, lo pintaron mejor que los discursos porque reflejaron con fidelidad emotiva a una personalidad fuerte, desbordante, de un trabajador de la política más que de un líder político, que también lo fue, alguien capaz de resistir que se le haya llamado hombre múltiple: legislador, ministro, intendente, director de entes autónomos y, sobre todo, muy buen amigo de sus amigos. Poco podrá reflejar mejor el espíritu vivido en esta jornada, caracterizada por un recogimiento conmovedor, que la intervención de Gustavo Bernini (Partido Socialista), quien confesó que no había tratado a Wilson Elso pero, sabiéndolo íntegro a través de su obra y de los testimonios ajenos, sintió la necesidad de informarse con sus pares acerca del homenajeado y expresarle así, con más conocimiento de causa, su humilde pero sincero tributo.

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