Las anécdotas, los adioses

El lejanísimo 15 de febrero de 2005

En estos últimos días de sesiones, pocos o casi nadie recuerda ya cómo estaba integrado el parlamento a sus inicios; aquel ya lejanísimo 15 de febrero del año 2005, cuando José Mujica se puso por primera vez un saco y le tomaba juramento a cada uno de los que conformaban la Cámara Alta en su condición de primer senador del partido más votado en las últimas elecciones nacionales. Y Nora Castro asumía como la primera mujer en la historia del parlamento en ejercer la presidencia de Diputados.

Sólo basta nombrar a Guillermo Chifflet para acordarse de cuando, en una noche de una rara sesión, renunció ­con la voz empañada­ definitivamente a su banca por no querer votar junto a su bancada la autorización para que un contingente de militares uruguayos participaran de las Maniobras Unitas, aquellas que en realidad fueras las últimas. O cuando el diputado Pablo Alvarez, el legislador más joven de este período en la Cámara baja, fue reconocido públicamente y no por presentar proyecto alguno sino porque los dueños de un comercio le prohibieron el ingreso apelando al derecho de admisión.

O las interminables interpelaciones, recurso parlamentario al que tantas veces se apeló en esta legislatura por parte de la oposición.

El socialista Roque Arregui, último presidente de los Diputados de este período, recordó que «ha sido un año en el que se han aprobado una gran cantidad de proyectos, comparándose incluso a los mejores tiempos legislativos».

Aseguró que como nunca «se le ha dado espacios a la oposición para tramitar iniciativas legislativas propias, cuando la historia dice que la mayoría de las leyes provienen del gobierno y de su bancada».

Destacó que, pese a algunos pasajes puntuales e incidentales, «hubo respeto mutuo entre las bancadas». Arregui mantuvo, a comienzos de este año, una reunión con el presidente Tabaré Vázquez. Ambos coincidieron en desear que la campaña electoral que sobrevendría no fuera a eclipsar la gestión parlamentaria. Algo de eso pasó. «Y eso ocurrió, porque en líneas generales se cumplió con la labor y no hubo que suspender sesiones a causa de la ausencia de los legisladores», cosa que sí aconteció en el Senado.

Y ahora viene el receso que a Arregui le parece «demasiado largo. Pero vamos a tener que levantarlo en algún momento para darle trámite a algunas iniciativas. Eso acontecerá en reiteradas oportunidades» adelantó. Hoy, martes por la mañana, la bancada oficialista afinará el lápiz de la agenda parlamentaria para tratar de ingresar la mayor cantidad de leyes en la columna de «aprobadas» antes que el martes 15, el timbre de la sala de sesiones señale que se levanta la sesión hasta la próxima legislatura.

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