Proyecto de Negociación Colectiva es ley
Treinta y nueve en cuarenta representantes. El Frente Amplio y el Partido Nacional le dieron sanción legislativa a la Ley de Negociación Colectiva.
El Partido Independiente votó en contra y del Partido Colorado nada podríamos decir porque desde hace tiempo nadie o casi nadie concurre a las sesiones y en sus respectivas bancas sólo hay sombras de una sombra del pasado. Del proyecto que ya es ley habría que recordar los sacudones textuales que sufrió durante su análisis parlamentario.
Primero lo votó Diputados tal como lo había remitido oportunamente el Poder Ejecutivo. Llegó al Senado y allí, tras una propuesta del legislador Víctor Vaillant (Claveles Rojos), se le agregó un artículo en el que se debían ofrecer garantías a trabajadores y empresarios de que durante la vigencia de los convenios no habrían de sucederse acciones «que contradigan lo pactado ni aplicar medidas de fuerza de ningún tipo». Por ese agregado volvió casi a regañadientes a la Cámara baja para su definitiva sanción, hecho que ocurrió anoche.
Hay que resaltar que muy pocos legisladores estuvieron en sala para darle el broche final. Por esta menguada asistencia (sólo había 40 de los 99 legisladores habilitados) el proyecto no pudo pasar anoche mismo al Poder Ejecutivo para su promulgación.
Se necesitan por lo menos 50 representantes para habilitar ese pasaje ipso facto de un poder a otro. Fue raro. Con toda la diatriba que dentro y fuera del ámbito legislativo hubo que escuchar sobre esta iniciativa, ¿tuvo este proyecto anoche debate profundo, análisis argumental o siquiera anuncios agoreros? ¡Nada! El diputado Gustavo Bernini (PS), que a manera de informe habló en sala, dijo estar convencido de que la cuestionada «cláusula de paz» agregada por los senadores es «inocua y no eclipsa el logro que como gobierno se tiene al promulgar esta ley». Y dijo más. Señaló que la norma «redondea todas las iniciativas generadas por esta administración en cuanto a la nueva relación capital-trabajo». Doreen Ibarra (l00l) fue más explícito y enunció las leyes hoy vigentes que para él se relacionan con el mejoramiento en el mundo laboral, proyectos que para la izquierda son como un sino.
«La ampliación de los créditos laborales, las ocho horas para el trabajador rural, las nuevas reglas de trabajo para el servicio doméstico, el control de las tercerizaciones, el retiro para los artistas, las reformas jubilatorias, la creación del Instituto Nacional de Empleo» y siguió sin siquiera levantar la vista de las leyes que leía y leía.
Ojo, Ibarra no estuvo tan feliz como Bernini con la cláusula agregada. Dijo que le parecía «kafkiana».
Luego agregaron comentarios y loas los diputados frentistas Oscar Groba, Laura Ontaneda, José Luis Blasina y Artigas Melgarejo. De la oposición sólo había un suplente del Partido Independiente y el herrerista Pablo Abdala, que para este humilde observador pareció que ni siquiera se percató de la ley sancionada porque se pasó hablando por el celular.
Nueva Academia de Ciencias
La sesión ya estaba prácticamente terminando y la asistencia en sala era a cada minuto más escasa cuando el diputado frentista Mario Batistoni comenzó a informar sobre el proyecto de ley de creación de una Academia Nacional de Ciencias, la primera que tendría lugar en este país. Apenas 34 representantes escucharon que la academia de ciencias estará abierta a todas las formas de conocimiento científico y que sus principales cometidos serán asesorar al gobierno, tomar iniciativas y emitir opiniones en materia de política científica, realizar tareas de divulgación y difusión, organizar seminarios talleres o foros, patrocinar libros, constituirse en un canal para facilitar diálogos entre las ciencias, prestar su cooperación para conseguir el mejor nivel en la enseñanza de las ciencias en toda la educación y mantener vínculos con instituciones nacionales y extranjeras.
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