Se votó la descentralización, tras 148 años del primer intento fallido
Por primera vez en la historia, se cumple con una de las ideas guía de José Artigas: la descentralización administrativa y la conformación de gobiernos municipales autónomos. Desde que el país surgió a la vida independiente, sólo bajo la Presidencia de don Bernardo P. Berro del año 1861 se registra una iniciativa que apuntaba a la descentralización y a dar relevancia a los gobiernos locales. Esa iniciativa fracasó y, desde entonces, han habido marchas y contramarchas, intentos parciales que nunca lograron concretarse.
Pero antes de entrar en tema, debo consignar el ingreso a la Cámara Alta, en carácter de suplente de Arana, del ex ministro de Defensa José Bayardi. Don Rodolfo Nin le tomó la promesa de rigor, y el nóvel senador recibió calurosos saludos de sus pares de todos los partidos; apretones de manos, abrazos, palmoteos en la espalda, fueron las expresiones de bienvenida y felicitación.
Luego de la hora previa, en la que destacó las manifestaciones de beneplácito de Gustavo Penadés por la distinción otorgada por la Udelar al contador Mario Bucheli (recibió el título de Doctor Honoris Causa), el líder socialista Reinaldo Gargano informó al plenario sobre la Ley de Descentralización.
No dudó en calificar la norma como una de las más trascendentes de la presente legislatura, a la vez que constituye un reto, un desafío a todas las fuerzas políticas. Explicó la diferencia entre descentralizar y desconcentrar, y resaltó el tratamiento exhaustivo que el texto había tenido en la correspondiente comisión de Diputados, así como las modificaciones que se le habían introducido al proyecto original del Ejecutivo. Expuso, asimismo, una síntesis de las disposiciones contenidas en el proyecto, que apuntan a profundizar la democracia participativa.
Abriendo la lista de oradores, tomó la palabra Gustavo Guarino (AP 738), presidente de la Comisión Especial de Asuntos Municipales y Descentralización de Diputados, y que tuvo una participación relevante en la redacción final del texto. Destacó, al comienzo de su intervención, que su presencia en sala se debía a la generosidad de Eduardo Ríos, titular de la banca, que le permitía exponer sobre el punto. Recordó Guarino que comenzó su carrera política como edil en Cerro Largo y que luego ocupó una Dirección Municipal bajo el gobierno departamental de Rodolfo Nin, lo que demuestra su particular interés por los asuntos municipales. Recordó que el proyecto había sido sometido a la consideración de los partidos y del Congreso de Intendentes, lo que permitió que se le incorporaran iniciativas y sugerencias de todo orden, que lo enriquecieron. Explicó que el objeto central es fortalecer la democracia, ya que además del discurso en ese sentido debe haber una praxis.
La reforma constitucional de 1996 propició un auténtico régimen municipal estableciendo, por primera vez, la distinción entre lo municipal y lo departamental. La ley, de acuerdo con esas disposiciones constitucionales, viene a establecer el tercer escalón administrativo: en el primer escalón se halla el gobierno central; en el segundo, los gobiernos departamentales; y en el tercero, los gobiernos locales.
Luego fue el turno del doctor Da Rosa, de Alianza Nacional. Para el ex intendente de Tacuarembó, el proyecto de ley es un capítulo de la modernización y reforma del Estado, y reconoció que la descentralización ha sido tradicionalmente una bandera del nacionalismo. No obstante, señaló algunas discrepancias. En primer lugar, cuestionó la urgencia manifestada por el oficialismo para tratar el texto legal, siendo que ha estado en la comisión del Senado desde fines del año pasado. Lamentó que no hubiera habido tiempo para una discusión más profunda que permitiera incorporar más sugerencias de su partido.
Pero criticó también que la descentralización planteada en el proyecto de ley es sólo formal y no sustancial. A su juicio, el texto está muy lejos de la descentralización tal como la conciben los blancos, una descentralización que refiere a los roles, que hace una transferencia de roles y cometidos desde un poder central hacia los centros de poder de la periferia. Pero, de todos modos, reconoció que la norma en discusión contiene aspectos positivos y constituye un gran avance, sobre todo en lo que tiene que ver con la diferenciación entre lo departamental y lo municipal, así como la electividad de los organismos que crea.
Margarita Percovich admitió algunas críticas de Da Rosa y sugirió la posibilidad de posteriores modificaciones y mejoras. Pero entonces surgió la voz discordante de don Isaac Alfie para anunciar el voto negativo de su partido. «Se está creando una cáscara», afirmó. «Es un avance de la burocracia que traerá una avalancha de pedidos, de reclamos, de conflictos», sentenció Alfie con vehemencia. Criticó el piso de dos mil habitantes para que un poblado tenga gobierno local revelando que, en todo el mundo, los municipios locales existen en regiones que son más grandes que todo el Uruguay. Terminó augurando que los problemas que se van a generar superan las eventuales virtudes de la norma. Se ve que los colorados siguen apegados al viejo unitarismo…
Eduardo Lorier hizo hincapié en el estímulo a la participación ciudadana que significa esta ley, afirmando que terminará con los vicios del caudillismo y del clientelismo. Pancho Gallinal, por su parte, fue la voz discorde del nacionalismo. Hizo una larga introducción expresando con firmeza su acuerdo con que se otorgue mayor autonomía a los gobiernos departamentales y con una profundización de la descentralización. No obstante, la UNA (Correntada Wilsonista y Herrerismo) considera que son más los defectos que las virtudes. Es un país chico, con poca población, donde la experiencia de las Juntas Locales autónomas indica que esa autonomía genera problemas graves como los de la Junta de Río Branco. Sostuvo que la ley multiplicará el gasto pero no la inversión, y concluyó afirmando: «Esto no es más democracia; esto es más burocracia. Es más gastos, más funcionarios y menos obras. En realidad, este proyecto atenta contra la descentralización».
Nin Novoa se vio obligado a responder a la alusión a la Junta de Río Branco. «Hay un intento por demonizar a las juntas locales electivas y se hacen pésimos augurios, poniendo como ejemplo la Junta de Río Branco», sostuvo Nin.
«Yo estuve al frente de la IM de Cerro Largo durante diez años, y nunca tuve más que los problemas cotidianos y menores que se dan en todos lados», concluyó el presidente del Cuerpo. Margarita Percovich retrucó la afirmación de Alfie y de Gallinal de que habría más gastos, explicando que no será preciso contratar más funcionarios.
Puesto a votación, el proyecto fue aprobado en general por 18 legisladores en 22 presentes: los 16 frentistas presentes en sala más Da Rosa y Abreu; no levantaron su mano Gallinal, Lapaz, Hierro y Alfie. El proyecto pasa ahora al Poder Ejecutivo para su promulgación.
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