Enrique Rubio. Un dirigente político de primera línea y de larga trayectoria

"Si logramos explicar los logros y las  propuestas, ganamos en primera vuelta"

Enrique Rubio es casado, tiene dos hijas y cuatro nietas. Es oriundo de Florida, y estuvo detenido, procesado por la Justicia Militar por su actividad gremial y política, durante más de cuatro años en el penal de Punta Carretas.

Al salir de prisión, destituido de Secundaria, se dedicó a la producción agropecuaria y fue cooperativista en Sarandí Grande. A pocas horas de haber renunciado a la dirección de la OPP para dedicarse de lleno a la campaña, me recibe en la sede de la Vertiente Artiguista donde conversamos sobre varios temas, pero fundamentalmente, de la descentralización, una propuesta revolucionaria hacia la modernización y la democratización del Estado.

-¿Fue una buena experiencia la de la OPP?

-Estos dos años en la OPP fueron muy útiles para conocer desde dentro al Poder Ejecutivo, lo que me permitió tener otra visión de la realidad y del Estado. La OPP es una especie de mirador transversal de todo el gobierno, de todo el país. Porque la OPP es el referente de los gobiernos departamentales, y al mismo tiempo de los entes autónomos. La gente cree que en el Presupuesto se resuelve todo, y no es así. En el Presupuesto se decide sobre los ministerios y sobre el artículo 220, esto es, la Enseñanza y el Poder Judicial. Pero por fuera están las empresas públicas que manejan una cantidad impresionante de recursos. La OPP gestiona los recursos de los entes, incluidos los bancos oficiales, es el órgano de la planificación y el desarrollo; pero además, la OPP maneja las comisiones sectoriales, la de descentralización con los gobiernos departamentales y varios ministerios. No hay nada que no pase por la OPP. Viene a ser una especie de ministerio transversal, que toca todo.

-Ya que hablamos de descentralización, está por entrar al Senado el proyecto de ley de Descentralización.

-Sí, fue el principal cometido que me dio Tabaré Vázquez. Yo elaboré un documento con los cinco pilares de la transformación democrática del Estado. La OPP, además de todas las funciones que cumple, es el motor del proceso de transformación de lo público, del Estado como institución, como gestión, en sus diversas facetas. Pero no de cualquier Estado, sino de un Estado que definimos en este período, de acuerdo con el programa del Frente amplio, y que pretendemos que sea un Estado productivo, que ponga el acento en lo social, que sea regulador (tiene empresas y debe regular la convivencia con el sector privado), con reglas claras de juego. Y, por supuesto, un Estado que sea conductor; que desarrolle políticas sociales y políticas económicas con un componente social, que atienda a la sociedad.

El Estado debe ser conductor, orientar, conducir el conjunto del proceso social, económico; también debe producir a través de sus empresas; tiene que promover lo social; y debe ser regulador. El Estado debe ser estas cuatro cosas.

Para ese Estado es que impulsamos la reforma, ese Estado que algunos llaman el Estado de protección social de la nueva era, de modernización, de acercamiento a la ciudadanía; porque quisimos hacer una transformación desde el punto de vista del ciudadano. El Estado debe estar al servicio de la gente, y no de determinados intereses de privilegio. Ahora, ese proceso de transformación está a medio camino, requiere otro periodo de gobierno. Para eso, estamos siguiendo cinco líneas maestras. Primero, potenciar su capacidad de orientación y de conducción. Se trata de terminar con el estado chacrista y feudal, y para eso se impulsa la transversalidad. Hay varios gabinetes, cuatro o cinco, integrados por varios ministerios (gabinete productivo, de innovación, la Comisión Interministerial del Comercio Internacional, de Seguridad, etcétera). Segundo, crear sistemas de información, en lo que se ha avanzado mucho con el Gobierno Electrónico. También hay que tener en cuenta la parte de recursos humanos.

-¿En esa área está todo lo que tiene que ver con la regularización de funcionarios?

-Exactamente. Había becarios, pasantes, pero en realidad las situaciones regularizadas son del orden de las 14 mil. Había seis mil situaciones de funcionarios no regularizados, que si iniciaban un juicio laboral, lo ganaban sin problemas porque era muy fácil demostrar que el vínculo con el Estado era estable. En Salud Pública había cuatro mil. También están las tercerizaciones pero con vínculos estables, están las auxiliares de servicio de las escuelas. No creció el número de funcionarios. El gasto es el mismo, el número total no creció. Cambió la composición interna: creció mucho la parte docente, los policías, la salud, la Universidad, el INAU, la ANEP; hay muchísimo ingreso de docentes, porque los grupos se achicaron en Primaria y en Secundaria; y hubo salida por el otro lado: bajaron los efectivos de las Fuerzas Armadas, los funcionarios del Ministerio de Economía, y otros; no se llenaron las vacantes que se fueron produciendo. Si se crearon 15 mil cargos entre docente y policías, por ejemplo, hubo un egreso que compensó por el otro lado, porque el número total de empleados públicos es el mismo que antes. Dicen «hay 14 mil funcionarios más», y no es así; los 14 mil son los que no estaban regularizados. La composición interna mejoró cualitativamente. Es un cambio muy grande.

Bueno, y retomando el tema, la cuarta línea es el acercamiento al ciudadano: racionalizar los trámites para no enloquecer a la gente. Hicimos una cantidad de procesos de modernización que están en curso, porque todo esto supone mucha informática, cambios culturales, descentralización, desconcentración. Justamente, el quinto capítulo es la descentralización. Y esa descentralización puede ser territorial o política; esta ley que ya fue sancionada por Diputados apunta a este segundo aspecto: creación de alcaldías y concejos vecinales; es una revolución en el Uruguay.

 

-Supongo que habrán conversado con los partidos de oposición. ¿Qué postura tienen al respecto blancos y colorados?

-Hemos conversado muchísimo, sobre todo con el Partido Nacional (o con sectores del nacionalismo), porque la descentralización ha sido una bandera histórica de los blancos. En Diputados, el proyecto se aprobó en general por 64 en 66 presentes. Hubo legisladores de todos los partidos que lo apoyaron, hubo resistencia de parte de algunos sectores, pero tuvo un apoyo muy grande; incluso el informe en minoría hace críticas muy suaves. La mayor parte de los artículos tuvieron un amplio respaldo. Espero que en el Senado también tengamos apoyo de algunos senadores como Da Rosa y otros de la Alianza Nacional, con quienes hemos hablado. Es un proyecto revolucionario que prevé que ya en mayo haya elecciones para juntas locales y alcaldías.

-¿Eso no requiere mayoría especial por tratarse de materia electoral?

-No. Nosotros interpretamos que ese proyecto no modifica la legislación electoral. Lo que hace es crear nuevas autoridades, para lo cual hay un marco constitucional que lo habilita. En uno de los incisos del artículo 262, en el 287 y en la disposición transitoria i, se prevé que las juntas locales existen si así lo quieren los intendentes, y esas juntas se integran de acuerdo con el mapa político departamental; es una situación casi caótica: hay alrededor de más de cien juntas locales de diversas características y poderes. Esta realidad actual va a ser progresivamente sustituida por otra: un sistema de autoridades locales electivas por voto secreto y directo. Es una vieja aspiración de la izquierda que se integró a la reforma del 96, y es así que tenemos una regla que dice que podrá el Parlamento sancionar una ley para crear autoridades locales unipersonales o colectivas. Entonces, de acuerdo con esas disposiciones constitucionales, nos propusimos crear el marco legal para que existan autoridades locales electivas. Eso cambia todo, porque es preceptivo; no para las capitale
s departamentales, que tienen la potestad de crear juntas o no. Pero en el resto de las poblaciones, sí.

El proyecto establece dos etapas, una para el año próximo y otra para 2015, según la cantidad de habitantes de cada poblado. En 2010, ya se elegirán autoridades locales en las poblaciones de cinco mil habitantes o más; en 2015, en las villas entre dos mil y cinco mil. En los extremos (las capitales y los poblados de menos de dos mil habitantes) la creación de juntas y alcaldes requiere iniciativa de los gobiernos departamentales.

No bien se promulgue la ley, en Montevideo se crearán seis alcaldías. Esto es fuertemente democrático, y hace posible que en un departamento haya un gobierno departamental de un signo político y gobiernos locales de otro; y no hay que asustarse por eso… Con esto queda claro el espíritu democrático que predomina en este gobierno, porque por ejemplo, en los departamentos gobernados por el FA actualmente las juntas locales tienen mayoría frentista, y con la nueva ley podrá haber autoridades locales nacionalistas. Pero es así la realidad política del país… ¿Somos descentralizadores o no lo somos? Si propiciamos de la descentralización, tenemos que llevarla adelante.

-Bueno, pasando a otro tema. ¿Se juega mucho en esta campaña?

-Se juega todo. Ahora estoy metido de lleno en la campaña, que es un muy hermoso desafío. El triunfo del Frente en octubre depende de cómo se haga la campaña, de cómo se continúe la campaña que ya empezó. En 2004 tuvimos a nuestro favor un gran sentimiento opositor al desastre del neoliberalismo, a lo que fue el gobierno de Batlle; y también tuvimos un liderazgo muy fuerte de Tabaré, que fue la imagen de la alternativa. Hoy, somos gobierno y tenemos a nuestro favor los inmensos logros de este gobierno; el problema se plantea para divulgarlos. Ahora estamos saliendo a todo el país, hablando con la gente para explicar esos logros; en ese sentido ha habido un trabajo excelente de la Comisión de Programa que elaboró un listado de obras que es contundente. Entonces, si logramos comunicar bien esos éxitos del gobierno, y los contenidos de la plataforma para el próximo período (la gente no vota por lo que ya se hizo sino por las propuestas) y hacemos el contraste con el Uruguay de antes, que son las credenciales de Lacalle, el «Lacalle tal cual es», el contraste es tan grande que nos da fortaleza para la campaña. Esto ha impregnado básicamente al interior. Hoy, desde el punto de vista de la movilización, viene mucho más avanzado el interior que Montevideo. Todas las movilizaciones, los actos, el entusiasmo, todo eso en el interior es por lejos mucho más importante que en Montevideo. El interior está en campaña a velas desplegadas. Montevideo está más lerdo… Los memoriosos dicen que Montevideo no se mueve antes del 15 de setiembre… Vamos a ver.

-Tú decías que, además del desastre de los gobiernos anteriores, el FA tenía a su favor un líder muy importante. ¿Mujica puede ser tan atractivo como Tabaré?

-Hemos logrado cerrar una fórmula que tuvo un proceso largo pero se concretó sólidamente. También tenemos un equipo de respaldo muy grande y un presidente de la República que ha logrado credibilidad entre la población. Entonces, entre el programa que tenemos, los logros del gobierno, la fórmula encabezada por un líder muy popular, que en definitiva fue la que dictó el resultado de la interna, tenemos mucho a favor. Si salimos a explicar los logros, las propuestas, si los dirigentes nos dedicamos a la campaña de lleno, ganamos y ganamos en primera vuelta.

-¿Qué llevó a la VA a acompañar la precandidatura de Carámbula?

-Nosotros impulsamos a Marcos por sus virtudes, su imagen de buen gobernante, la frescura que aportaba, pero además porque iba a ser un elemento clave (y a nuestro juicio lo fue) para determinar el carácter de la interna. Teníamos una gran aprensión hacia fin del año pasado de que la interna se picara, que fuera muy polarizada; y eso amenazaba la unidad. Al aparecer un tercer actor, eso distendía la interna, la hacía civilizada; y así fue, con los actos en común, con un discurso sin mayores diferencias. Hoy estamos cerrando filas, con un programa que no ofreció dificultades para concretarse.

-Veo que la propaganda de la Vertiente te muestra como número uno de ese sector. ¿Es así?

-Bueno, voy como primer candidato al Senado. En ese sentido, sí. Mariano es el presidente de la VA y la figura de referencia emblemática; va en cuarto lugar al Senado. Margarita Percovich no se postula para dejar lugar a otros. Ocurre que queremos dar algunas señales de renovación. Por eso pusimos en el segundo lugar de la lista al Senado a Juan Faroppa, una figura de extraordinario valor en muchos ámbitos pero sobre todo en materia de seguridad pública. Y en tercer lugar, va Carmen Beramendi, que es independiente, pero entendemos que los temas de la mujer son fundamentales y hay mucho por hacer en esa área.

-¿Y cómo están encarando el tema de las alianzas electorales?

-En este momento estamos haciendo alianzas locales en varios departamentos, que llevan la lista al Senado de la VA, pero su propia lista a Diputados. Ahora, los sublemas para el Senado, vamos a ver con quién llegamos a un acuerdo.

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