Ministerio del Interior investigó origen de la cinta

Andebu recibió también casete con "pinchaje"

La cinta en poder de Mujica y Nicolini fue entregada al presidente Sanguinetti tras una conferencia de prensa en la que los diputados revelaron el contenido de la conversación grabada en forma clandestina y por demás ilegal. Por su lado, la casete, con la misma conversación, que llegó a Andebu fue objeto de una investigación dispuesta por el Ministerio de Interior a solicitud de la propia empresa de correo, que quiso deslindar toda responsabilidad que pudiera comprometer su relación comercial con Andebu. La poderosa Asociación Nacional de Broadcasters del Uruguay optó, por el contrario, por guardar silencio y jamás reveló el hecho. Fuentes cercanas a la investigación confiaron ayer a LA REPUBLICA que la cinta con la conversación telefónica entre el entonces ministro de Defensa Nacional, Juan Luis Storace, y el aún director Nacional de Comunicaciones, Ernesto Dehl, habría sido grabada mediante un mecanismo de espionaje instalado en forma clandestina en el propio despacho del ministro Storace.

«Sería la primera vez que alguien graba en forma clandestina a un ministro de Defensa Nacional», dijeron las fuentes. «Es lo que surge del análisis del sonido».

Sin embargo, las investigaciones sobre el origen de la cinta enviada a Andebu arrojaron escasos resultados, se lamentaron las fuentes.

«Lo único que se pudo establecer es que la casete había sido enviada sin remitente desde una receptoría de correos ubicada en una galería comercial en 18 de Julio y Eduardo Acevedo. Llegamos hasta allí pero no pudimos avanzar más. El envío fue sin remitente y en un sobre sin identificación». Los diputados encuentristas José Mujica y Leonardo Nicolini habían revelado la existencia de la grabación el miércoles 13 de octubre durante una conferencia de prensa convocada para las diez y media de la mañana. Casi a la misma hora en que los diputados departían con la prensa en el Palacio Legislativo, una cinta de igual contenido llegaba a la sede de Andebu en un sobre sin remitente. Para las primeras horas de la tarde, el Ministerio del Interior ya había dispuesto la investigación del misterioso sobre a instancias de la propia empresa privada de correo. «Si se comprueba que las voces son de Storace y Dehl», llegó a decir el diputado Nicolini a los periodistas, «el Presidente de la República debería anular la licitación para dar las debidas garantías en un tema tan delicado». «No podemos afirmar o acusar», decía Mujica, quien agregaba: «Recibimos una información que ponemos en conocimiento de la opinión pública y entregaremos la casete al presidente Sanguinetti; él sabrá lo que tiene que hacer». El veterano dirigente político agregó además: «Parece que se transformó en una costumbre que el gobierno que se va regala frecuencias a troche y moche».

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