Corriente de Izquierda llamó al FA a "desconfiar de Batlle"
En cuanto a los resultados de la jornada de adhesión del 18 de febrero, dicho sector adjudicó el fracaso a las vacilaciones del EP-FA y la actitud de varios dirigentes –entre ellos el general Líber Seregni– que públicamente manifestaron su disposición contraria al referéndum.
El texto de la resolución de la dirección de la CI comienza con el señalamiento de lo sucedido el 18 de febrero, lo que lleva «por consiguiente sigue firme esta ley antipopular y el gobierno continuará avanzando –ya se apresuró a anunciarlo– en su política neoliberal que agravará la penuria de los sectores populares, recurriendo nuevamente al mecanismo antidemocrático de leyes de urgencia. Sí se ha alcanzado en cambio el objetivo más trascente: promover el debate en la población sobre la política del gobierno, cuestionarla, movilizar al pueblo y mostrar que éste no se resigna a ser su víctima pasiva. Medio millón de adhesiones en las difíciles condiciones en que se obtuvieron (voto no obligatorio, cerco de silencio, carencia de recursos de las organizaciones populares y de la gente) constituyen una base a partir de la cual proseguir la lucha y una señal de que el gobierno no tendrá el camino allanado».
Vacilaciones
Para la CI, «la demora y vacilaciones» en la decisión del Frente, «así como la actitud de algunos frenteamplistas notorios que aun después de adoptada esta decisión continuaron pronunciándose públicamente en contra (caso Seregni, Rosselli y De los Campos), fueron elementos de confusión y desmovilización que contribuyeron al resultado adverso».
El balance también menciona el «descreímiento que acarrea el que la propia Intendencia frenteamplista de Montevideo privatice parte de su gestión». A esto atribuye parte importante en la baja concurrencia de los montevideanos a las urnas. «Estas ambigüedades e inconsecuencias no son episódicas sino la manifestación de una estrategia sostenida por quienes pretenden que la lucha con la política actual del gobierno debe subordinarse a la acumulación puramente electoral, a la apuesta ilusoria al pacto social entre explotados y explotadores, y a buscar acuerdos con el gobierno que sirve a estos últimos. Estas vacilaciones expresan también la negativa a una lucha de fondo contra la explotación capitalista de la clase dominante, el capital imperialista y el gobierno a su servicio, de la cual las privatizaciones son solamente una estrategia. Sin desnudar su carácter de clase, la convocatoria a la lucha popular contra las privatizaciones será siempre superficial y limitada», subraya el texto.
Diálogo infecundo
Finalmente, el texto observa que los hechos demuestran que el gobierno no cejará en «sus objetivos antipopulares y privatizadores y que la estrategia deliberada del doctor Batlle de mostrarse como promoviendo el diálogo y el acuerdo con la izquierda es simplemente una maniobra confusionista que busca desarmar ideológicamente al pueblo para golpearlo con más dureza, a la que no deben prestarse los frenteamplistas consecuentes». En clara referencia a las previsibles conversaciones con el gobierno sobre el futuro de Ancel y otras empresas públicas, la CI se manifiesta por «convocar sin ambiguedades ni vacilaciones a la militancia frenteamplista, dejando de lado cualquier política conciliadora».
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