Se crea el "mediador cultural"
El objetivo general y filosófico del proyecto de ley, que consta de catorce artículos, es «ordenar la presencia de la cultura nacional y sus contenidos en cine, radio y televisión asegurando, a su vez, la libertad de expresión, la diversidad cultural y el respeto por todos los derechos que tiene el ciudadano a expresarse y a verse reflejado en los medios», según así lo explicó el director nacional de Cultura, Hugo Achúgar.
La iniciativa incluye la creación de la figura del «mediador cultural». Se trata de un instituto o un consejo integrado por 3 miembros en representación de cada uno de los medios audiovisuales, que serán elegidos por dos tercios de votos de la Asamblea General. Los cometidos de tal figura cultural serán la mediación y fiscalización. «Es decir, que se cumpla la participación de la cultura nacional en cada uno de los medios y, además, asegure que se contemple la libertad de expresión», dijo Achúgar. Dicho instituto fue una propuesta de Agustín Curtoisie, del Partido Independiente, que desde el gobierno se vio como una «excelente idea» y fue incorporada «porque no se trata de aprobar una ley que busque dictar qué es lo que tienen que hacer los medios de comunicación sino garantizar la diversidad cultural y la libertad de expresión. Por ello parece ser que la fórmula del mediador cultural es la mejor manera de hacerlo». El jerarca aseguró que se dejará a la reglamentación de la ley determinar si tal figura será de carácter honorario o rentado.
Si bien el objetivo común es el de ampliar la difusión de la cultura nacional y su presencia en cada uno de los 3 medios masivos de comunicación, dada la especificidad de cada uno de ellos se instrumentará de modo diferente.
En el proyecto también se define lo que se entiende por «producción de carácter nacional»; hace referencia, en el caso de la música, por ejemplo, a todo lo producido por un autor: tanto la música como la letra.
Si bien en lo referente a la música debe haber participación de autores nacionales, puede suceder que una canción brasileña sea interpretada por un cantante nacional o viceversa. En el caso del cine se establecen porcentajes de acuerdo a criterios ya establecidos en otras normas.
Para la televisión, en tanto, se hace referencia a programas de ficción o no ficción, informativos, si son deportivos o de entretenimientos, es decir que hay una categorización.
En cada uno de estos tres medios de comunicación se han detectado deficiencias de diferente tipo y en menor medida en la radio que en los otros dos. En cuanto al cine, lo que sucede es que la producción «aún no ha sido lo suficientemente grande, entonces el problema es diferente, pero hay que asegurar que haya una presencia en la difusión de acuerdo a la producción nacional».
Para la televisión los porcentajes varían, pero en los canales abiertos no superarán el 34% de su programación. «Pero, además, depende de los años, porque por ejemplo la ficción nacional, que ahora es más común, en 2008 no existía, entonces hay que verlo en el largo plazo». Para cada uno de los tres medios se establece un porcentaje determinado de producción nacional.
Tampoco es solamente una ley de cuota pantallas, de distribución de contenidos por horario, sino que intenta asegurarse de que todo espectáculo o conjunto musical extranjero aporte un 5% de lo recaudado a un fondo y un 3% cuando estuviera «complementado» con un espectáculo nacional.
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