Por unanimidad. Proyecto establece prevenciones y sanciones de configurarse en el ámbito laboral

Se votó la Ley de acoso sexual

¡Qué largas son en este invierno las sesiones de Diputados! Una vez más el Parlamento tuvo durante casi todo el llamado de ayer un quórum de partido único.

Apenas con dos legisladores de la oposición y con las tres cuartas partes de la totalidad de la bancada frentista se sancionaron leyes fundamentales para el gobierno, como la Ley de Defensa Nacional y la que establece prevención y sanción al acoso sexual tanto en el ámbito laboral como en la enseñanza.

Hubo también tiempo para escuchar exposiciones sobre la importancia de ser donante de órganos y tejidos; se pudo saber, luego de postergarse la decisión por 6 largos meses, quiénes finalmente serán los legisladores que integrarán la comisión permanente del Parlamento mientras esté en receso; se tramitaron algunas pensiones graciables, se profundizó sobre la situación de los trabajadores de Fanapel y se acordó un ajuste en materia sanitaria de los uruguayos que viven en la frontera con Brasil.

Pero de todo lo ocurrido ayer, hubo un pasaje en el debate de la ley sobre acoso sexual que vale la pena resaltar y que seguramente en su aporte periodístico, que aparece aquí cerquita nomás, nuestro colega Antonio Pippo habrá de extenderse.

Por primera vez en casi tres años hubo críticas a la forma en que este diario aborda la gestión legislativa. Pero vayamos a los hechos. La diputada Ivonne Passada (MPP) fue la responsable de informar sobre el contenido de la ley sobre acoso sexual, norma que ya pasó al Poder Ejecutivo para su promulgación y que, si bien no podría prohibir esa práctica humana y natural porque sería como pretender abolir el deseo con una ley, sí establece medidas preventivas y amparo legal al denunciante, cosa que hoy no ocurre. Esta ley viene siendo debatida y al mismo tiempo postergada en comisión desde hace más de 8 años, según se reconoció. ¿Por qué la demora? Nunca se aclaró.

Lo cierto es que tanto Passada como luego Daniela Payssé (Asamblea Uruguay), más tarde Daisy Tourné (Partido Socialista) y finalmente Alba Cocco (PS) criticaron la forma en que «cierta prensa afronta el tema del acoso sexual», dijeron, y agregaron que esa prensa lo hacía «con humor» o en forma «liviana». Que estaba mal y era, digamos, feo. «Estos temas son serios y no para tratarlos con humor», dijo con el ceño fruncido Payssé y mirando hacia donde se ubican los cronistas parlamentarios, alguno de los cuales desvió la mirada hacia el techo. La diputada se preguntó luego si en la Columna Amarilla (nunca nombró al diario aunque sí al autor de esa sección, Antonio Pippo) de mañana (por hoy) aparecerá «cómo estoy vestida o peinada o de qué color es el pañuelo que llevo puesto». Tourné, más tarde, cargó su verba sobre la misma prensa que trata este tema del acoso ­dijo­ «con humor» e ironizó señalando que «seguramente dirán que quienes hoy defendemos esta ley somos viejas y lesbianas» y que por ello «nadie se mete con nosotros».

Posteriormente, Alba Cocco destacó para bien la forma en que su colega Payssé criticó a la prensa «que trata estos temas serios con humor», aunque no dijo nada sobre las viejas y lesbianas sospechosamente ayunas de cariño.

Esta seria ley fue votada por un puñado de legisladores: 41 en 41. Aludieron también otros. Pablo Abdala (Herrerismo), el único representante hombre, dijo que la ley tiene un texto «más reglamentarista del que hubiéramos deseado». Sandra Etecheverry (Alianza Nacional) sobrevoló con una anécdota personal en la que se sintió acosada, aunque moral y no sexualmente, cuando más joven de lo que hoy es tuvo que buscar conchabo por ahí.

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