"No se juzga el pasado sólo para condenar"
Uruguay no escapo a este derrotero en tanto se encuentran sometidos a procesos diversos responsables políticos y agentes policiales y militares por su participación en la violación de los derechos humanos en la última dictadura cívico-militar.
Por ello, hace más de 60 años y con miras al futuro cerraba el fiscal principal de los Estados Unidos de América Robert H. Jackson, en su presentación de la denuncia contra los líderes nazis ante el Tribunal Militar Internacional de Nüremberg el 21 de noviembre de 1945: «La civilización pregunta si la ley es perezosa, hasta el punto de carecer de medios para castigar crímenes de esta magnitud cometidos por criminales de tan elevada categoría. No espera que hagáis imposible la guerra. Mas sí espera que vuestra acción jurídica ponga las fuerzas del Derecho Internacional, sus preceptos, sus prohibiciones y, sobre todo, sus sanciones, del lado de la paz, para que todo hombre y mujer de buena voluntad, en todo el país pueda vivir libre al amparo de la ley sin estar sometido a nadie».
Cuarenta años después y habiendo incurrido la humanidad en los mismos errores, el fiscal argentino Julio Strassera en el Juicio a la Junta de Comandantes que dirigieron lo que dio en llamarse «Guerra Sucia» (en realidad aniquilamiento de 30.000 personas) en similar temperamento sostuvo: «A partir de este juicio y de la condena que propugnó, nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia.»
De eso se trata, porque, como nos legara el sacerdote jesuita P. Luis Pérez Aguirre «no se investiga y se juzga el pasado sólo para castigar o condenar, sino para aprender».
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