"Marcha de la esperanza". El PIT-CNT lanza en Bella Unión campaña de denuncias contra las políticas antiobreras de los 90

"Si Lacalle hubiese hecho las cosas  bien no debería temer un balance"

En diálogo con LA REPUBLICA, el secretario de organización del PIT-CNT, Marcelo Abdala, rechazó las críticas que desde el Partido Nacional se lanzaron contra la iniciativa y señaló que «Lacalle se queja porque tiene cola de paja».

El dirigente sindical señaló que «la operación memoria» que comenzará el próximo 19 de agosto «será la intervención más importante que el movimiento social haya tenido en la escena política».

­¿Cuál es el objetivo de la «marcha de la esperanza»?

­Esta movilización se viene organizando en el marco de lo que fue el Congreso del Pueblo y que tiene tres grandes objetivos. En primer lugar promover la anulación de la ley de impunidad (Caducidad), en segundo lugar una cuestión que tiene que ver con nuestra memoria histórica, con que nuestro pueblo tenga bien presente lo que significó la aplicación, durante la década de los 90, de toda una serie de políticas neoliberales inspiradas en el consenso de Washington y que le hicieron mucho daño a los trabajadores y al país, y en tercer lugar difundir las ideas programáticas de progreso y de desarrollo productivo, social y democrático que tenemos las organizaciones sociales.

Evidentemente, es una iniciativa de hondo sentido artiguista y nos parece que va a rayar la cancha de toda la escena nacional.

­¿Puede detallar las características que tendrá esta movilización?

­Serán cuatro las columnas que saldrán desde el interior del país hacia Montevideo: una partirá de Bella Unión, otra de Rivera, otra de Melo y la restante de Rocha. Entonces mientras vienen trasladándose hacia la capital, cada una de los columnas realizará un acto pueblo a pueblo en cada una de los localidades que le toque pasar.

Está previsto que el 27 de agosto, esas cuatro columnas confluyan en Montevideo para culminar todo este esfuerzo de varios días con un gran acto en la Plaza Independencia.

Hay que tener presente que esta es la primera vez que el movimiento obrero y popular, en su expresión social, participa tan directamente, no en la campaña electoral porque las organizaciones sociales no tenemos un candidato, pero sí en la campaña política.

El país se encuentra en una encrucijada, entre optar por la restauración neoliberal llevada adelante por los grandes bloques de poder que quieren colocar a sus representantes directos en el gobierno o decidirse por el proceso de profundización de los cambios ya iniciados cuyo sustento es el campo popular.

En este sentido es válido señalar que ante esta situación el movimiento popular se define con claridad por un camino de avance democrático.

­¿Y qué impacto puede tener esta gran marcha con ese objetivo que usted plantea?

­Lo que queremos lograr es que los tres objetivos que te mencioné queden meridianamente desarrollados. Es decir, que la inmensa mayoría del pueblo vote para anular la ley de impunidad, que se tenga en claro lo que está en juego en las elecciones nacionales cuando se vuelve a los años 90 o, por el contrario, avanzamos en el proceso de cambios profundos y que las propuestas del movimiento popular estén claras en la gente.

Si uno empieza a mirar lo que significará un acto en Bella Unión, en Salto, en Paysandú, pero también en la entrada de Belén y de todos los pueblos, acá se trata de hacer una acción en la cual participen cerca de 500 mil trabajadores y quizás lo más novedoso es que la movilización significará llegar a un nivel superior de intervención del movimiento social en la escena política, básicamente para aislar del pueblo a la clases dominantes, a la oligarquía y a la rosca financiera, y promover la profundización de los cambios.

Nosotros definimos claramente en el último Congreso del Pueblo y del PIT-CNT, la necesidad de actuar para convertir a los trabajadores en la columna vertebral de las transformaciones que nos saquen de la dependencia y apuntar a un desarrollo igualitario.

En este sentido, el movimiento sindical no es un actor partidario, pero sí político y como tal tiene que jugar su papel. Por tanto, nosotros, en definitiva, nos jugamos la aplicación de esa orientación que fijó el congreso del PIT-CNT y creo que estamos en condiciones de movilizar a cientos de miles de trabajadores en todo el transcurso de la marcha. Por eso creo que desde el punto de vista social va a ser el hecho más importante de los últimos 5 años.

­¿Esta es una marcha contra Lacalle?

­Yo siempre he dicho que Lacalle quedó ubicado como el mascarón de proa de todo el proyecto neoliberal y nosotros no criticamos solo al mascarón, sino a todo el barco. Acá se trata de discutir, debatir, hacer memoria en el pueblo y difundir todo lo que fue un proyecto económico político, social, económico y cultural que implica un gran retroceso para los trabajadores, como ya ocurrió en esa década de los 90.

Hay muchos ejemplos de lo que significaron estas políticas para los trabajadores. Si nos ponemos a pensar hay que recordar todo lo que sucedió con esa combinación nefasta de atraso cambiario, apertura comercial indiscriminada, desregulación, retiro del Estado de los Consejos de Salarios, sistema de protección a la importación y de desprotección de los sistemas productivos nacionales y lo que significó la precarización del trabajo, la ausencia de negociación colectiva y la ausencia de derechos para los trabajadores. Entonces, estas políticas fueron las que luego se pusieron de manifiesto en su rotundo fracaso para resolver los problemas del pueblo en el año 2002 (cuando estalló la crisis económica y financiera a raíz de la quiebra de bancos).

­¿Qué piensa el movimiento sindical cuando desde el Partido Nacional se dice que su fórmula presidencial disputará las elecciones no sólo con el FA, sino con el Poder Ejecutivo y con el PIT-CNT?

­Yo creo que cada uno se tiene que poner el sayo que le corresponde. La movilización que estamos organizando desde hace 2 meses tiene por objeto hacer una operación memoria de lo que significaron las políticas neoliberales. Entonces, quien piensa que hizo las cosas bien no tiene porqué ponerse nervioso o tener inconvenientes con una operación memoria. Lo que pasa es que el movimiento obrero va a operar para desnudar el carácter regresivo de las políticas aplicadas en los 90 y que de algún modo camufladas, o con un lenguaje tal vez nuevo, aparecen nuevamente ahora. Si Lacalle hubiese hecho las cosas bien no debería de tener temor por un balance, así que las críticas del Partido Nacional a esta acción obedecen a que no es posible fundamentar la defensa del atraso cambiario, la apertura comercial indiscriminada, la desregulación laboral y la represión que hubo en su gobierno.

Creo que nos critica y se queja porque tiene cola de paja, es por eso que les molesta la marcha.

 

«El FA tiene que salir a hablar con la gente»

­En su condición de militante sindical ¿Cómo ve la marcha de la campaña electoral?

-Yo creo que resuelta la fórmula y con un programa emanado del congreso, el Frente Amplio tiene que salir a la calle hablar con la gente.

Hay que convocar a la razón y al corazón del pueblo frenteamplista para que salga a hablar con la gente de todo lo que está en juego, porque si el bloque de poder logra reinstalar en el gobierno a sus representantes directos, es seguro que habrá un camino de retroceso de todas las conquistas que hubo en los últimos 5 años y, además, va a producirse un ajuste de cuentas del capital con la clase obrera.

Pero si en definitiva el FA logra un segundo gobierno que se pare en los peldaños conquistados por la primera administración, evidentemente que va a estar garantizado, entre otras cosas por el mayor nivel de conciencia, de unidad y de organización del movimiento popular, un proceso de cambios más profundo.

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