El nefasto día de Hiroshima
La historia tiene estas cosas. El mismo día en que se recuerda uno de los mayores crímenes de lesa humanidad, como el cometido con una bomba atómica norteamericana contra Hiroshima en 1945, se confirma que uno de los mayores criminales de la historia uruguaya, el coronel (r) Juan Manuel Cordero Piacentini, será juzgado por sus delitos.
La decisión adoptada ayer por el Supremo Tribunal Federal de Brasil implica que por primera vez un represor uruguayo sea enjuiciado por la justicia federal Argentina, que desde el fin de su dictadura en 1983 ha requerido una y otra vez a los militares uruguayos que secuestraron, torturaron y asesinaron en ese país en los años setenta.
Desde el golpe de Estado de 1973 (sino antes) comenzó a actuar en Argentina en el marco de una primera coordinación represiva entre las dictaduras de la región con la Triple A que encabezaba José López Rega en el régimen institucional que presidió Isabelita Perón hasta marzo de 1976.
Bajo la democracia argentina, torturó a Antonio Viana Acosta en Buenos Aires y probablemente fue uno de los secuestradores del grupo de uruguayos que terminó siendo fusilado en la localidad de Soca en diciembre de 1974. Ya en Uruguay había asesinado bajo tortura a Iván Morales Generali en noviembre de 1973.
Especializado en «inteligencia», se integró a la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y actuó junto al Servicio de Información y Defensa (SID) en el marco de la coordinación represiva conocida como «Plan Cóndor», por el que la dictadura uruguaya actuó en «el pozo» de Automotores Orletti en Buenos Aires.
Cordero, con el alias de «303», por ser el tercer mando del centro de torturas «300 Carlos» de la OCOA, fue directo responsable de las torturas y desaparición de Gerardo Gatti y León Duarte, ante quien violó a una compañera por una extorsión de dinero, y del traslado del «segundo vuelo» por el que otros 22 uruguayos fueron desaparecidos.
Entre sus múltiples crímenes, se incluye el propio asesinato de los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, junto a Rosario Barredo y William Whitelaw, en mayo de 1976, además de la tortura sobre cientos de militantes del Partido Comunista del Uruguay y otras organizaciones opositoras a la dictadura.
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