El traje de Mujica y las encuestas
En una conferencia de prensa convocada en la Embajada de Uruguay en Brasilia, para explicar los alcances de la visita de José Mujica y Danilo Astori a Brasil, algunos periodistas preguntaron a José Mujica por su traje nuevo y también al vicepresidenciable Astori por las encuestas recientes.
«Es todo un hecho», dijo Mujica con burlona ironía, «que el Pepe se ponga un traje». «Es un tema que merece ser comentado por todos los modistas del mundo», agregó con una sonrisa sarcástica.
«Y habla de las profundas preocupaciones intelectuales de nuestro medio ambiente local», acotó Mujica el tema con tono tajante.
Respecto a las últimas encuestas, Mujica relativizó sus «pronósticos» presuntamente concluyentes y recordó que «los frentistas estuvieron en las elecciones internas un poco como durmiento la siesta».
«Ahora la gente se empezó a movilizar», señaló el candidato presidencial, en referencia a los actos de masas realizados en diversos departamentos con una concurrencia masiva de simpatizantes.
El vicepresidenciable Astori se limitó a contestar que las encuestas son apenas «una fotografía» de la realidad en un momento determinado. «El éxito es hijo del esfuezo», explicó Astori, quien se dijo convencido de que la militancia frentista está en condiciones de alcanzar un triunfo en primera vuelta.
Mujica dijo además que la actual campaña electoral marcará un cambio determinante en la función de la figura del vicepresidente, que «ya no será un relleno constitucional». «Estamos construyendo un equipo tan diverso como complementario», explicó. Astori admitó que ambos se están «llevando mejor ahora», y agregó que una personalidad como Mujica influyó para que hablara más en público.
En Uruguay, afirmó Mujica, «se rompió una tradición en la que el vicepresidente sólo estaba para atender los asuntos» de trámite en la actuación rutinaria del Poder Legislativo, en un sistema presidencialista como el uruguayo, y mostró simpatía por la creación de la figura de un «primer ministro» que pueda ejercer la función de negociar acuerdos políticos entre todos los partidos, en futuros gobiernos que, según estima, siempre tendrán «mayorías cuestionadas» y deberán acordar.
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