Ex aduaneros demandan al Estado
Tres ex aduaneros de la administración de Víctor Lissidini quien encabezara la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) entablaron una demanda por un monto de casi un millón de dólares contra el Estado por la prisión indebida sufrida en 2003 por su actuación en el organismo. Alfredo Bruno, Jorge Pablo Fernández y Rubén Lema fueron «incorrectamente procesados con prisión en julio de 2003, en el marco del más mediático procedimiento judicial de los últimos tiempos, que abarcara a 13 personas y que tras 6 años de proceso terminara recientemente al determinarse la total absolución de todos los implicados en dichas causas», señala un comunicado divulgado por los demandantes.
El procedimiento instruido por el entonces juez de Carmelo, Carlos Colmenero, se sustentó en una investigación por parte del Departamento II de Inteligencia Policial de la DNII, durante la gestión del escribano Guillermo Stirling como ministro del Interior.
Los ex asesores de Lissidini en la DNA comparecieron en la tarde ante la Justicia para interponer la demanda al amparo de lo establecido por el artículo 4 de la Ley Nº 15.859, por el cual se determina «la responsabilidad objetiva del Estado en caso de prisión indebida», explicó el abogado patrocinante de la denuncia, Leonardo De los Santos, a LA REPUBLICA.
La demanda fue presentada contra la Suprema Corte de Justicia (SCJ), como órgano con legitimación pasiva para comparecer por la prisión indebida de los ex jerarcas, y asciende a 941.646 dólares, por los tres jerarcas. Sin embargo, el monto reclamado incluye lucro cesante y daños y perjuicios «por el daño a posteriori de su salida de la cárcel». «No sólo se los perjudicó en cuanto a su prisión, sino en su actividad laboral y en su vida privada», señaló De los Santos. La demanda será tramitada por la jueza de lo Contencioso Administrativo de 1º Turno, Cristina Cabrera, y el fallo definitivo podría demandar entre tres y cuatro años, estimó el abogado. El ex jerarca Alfredo Bruno aseguró ayer que detrás del procesamiento de Víctor Lissidini y sus jerarcas «hubo de todo. Grupos de la mafia, grupos de presión político, económico, empresarial, gremial y policial. Fue un juego con muchas puntas».
«Sabía que había una conspiración clara contra nosotros. Cuando me secuestra personal de Inteligencia y me llevan al Juzgado, era tan absurdo todo que nunca pensé que sería procesado con prisión. Pensaba que iba a ser una más de las tantas que nos intentaron ensuciar», dijo Bruno al sitio Montevideo Portal.
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