Treinta y Tres. El candidato del FA dijo que "en 30 o 40 años el mundo será irreconocible"

Mujica: "La liberación no es cosa de tiros o fusiles sino de conocimiento"

«La población del planeta se duplicará para el 2030 y tendrá necesidad de alimentos y agua potable como hay en nuestras tierras», indicó ayer Mujica en la ciudad capital de Treinta y Tres en un acto que protagonizó junto a los ex ministros Eduardo Bonomi y Mariano Arana, los senadores Jorge Saravia y Eduardo Ríos, y los diputados Hermes Toledo y Javier Salsamendi.

En un multitudinario acto de masas en un ex salón bailable construido en varios niveles, que se vio atiborrado por un millar de asistentes que concurrieron desde las principales ciudades del departamento, Mujica señaló que los uruguayos «no podemos darnos el lujo de tener miles de jóvenes y gurises que no estudian ni trabajan. Estamos entrando en otra era; no en otra época: es otra era, la era del conocimiento», indicó, al resaltar los constantes avances tecnológicos de las últimas décadas, que afectaron los modelos de producción en el mundo entero. «El conocimiento será la propiedad más importante en el mundo que se nos viene encima», comentó, antes de remarcar la urgencia de masificar el ingreso de todos los niños a escuelas de tiempo completo y de todos los jóvenes a la educación terciaria. «En 30 o 40 años el mundo será irreconocible, y no habrá lugar para los que no cultivan el saber y el conocimiento, porque ese mundo que se

nos viene encima será implacable y no tendrá piedad», dijo el candidato. «Nuestra misión es ver el mundo que se nos viene para preparar a nuestros gurises».

Mujica recordó que recientes estudios académicos demostraron que «cada ocho meses se duplica la cantidad de conocimiento que está disponible sobre el planeta Tierra».

«El Frente Amplio nació como un grito que llama a la solidaridad para con los que se quedaron por el camino» y como una reacción porque «se había prostituido la política» por el accionar de los gobiernos de coalición entre blancos y colorados que «tomaron al Estado como un botín de guerra para acomodar a su clientela política», al tiempo que «las instituciones se enfermaban de burocratismo».

«A mi generación», se lamentó Mujica a sus 74 años, «le tocó la tragedia de ver un Uruguay que se quedó en la nostalgia del Maracaná y en los mitos de la Suiza de América y de que ‘como el Uruguay no hay’, cuando veíamos un mundo que seguía y seguía hacia adelante». «El próximo gobierno deberá dar una batalla central para que haya escuelas de tiempo completo, en especial en los barrios más pobres», y «tendrá que hacerle entender a la ex UTU y a la Universidad de la República que tienen que hacerse cargo del país entero con educación terciaria para todos porque estamos discriminando a los más pobres y en particular a los jóvenes más pobres del interior». «El verdadero progreso está en elevar el promedio de calificación de la gente», afirmó Mujica, para quien «no se puede hablar de patria con los ojos en blanco, emocionándose con la bandera o el himno, porque patria, antes que todo, es la gente de nuestro pueblo». «El verdadero patriotismo», indicó, «es querer a nuestra gente para construir seres y herramientas colectivas» porque, explicó, «los mejores dirigentes son los que dejan una barra que los sobreviva».

En una encendida reivindicación de los logros y las políticas sociales del gobierno del presidente Tabaré Vázquez, Mujica argumentó que «el gobierno del Frente Amplio obliga a repartir la riqueza» mediante negociaciones colectivas en Consejos de Salarios «porque la economía puede crecer, pero nunca habrá distribución de la riqueza sin una justa y debida intervención del Estado». Respecto a las críticas de la oposición acerca del manejo de la acción policial por parte del actual gobierno progresista, Mujica resumió: «Hoy tenemos problemas de seguridad por las cosas que no supimos resolver hace 20 años». En referencia a los delincuentes cada vez más jóvenes y violentos, Mujica recriminó la falta de apoyo que tuvieron del Estado cuando «eran niños y estaban en esa edad temprana en que el tronco se puede enderezar antes de que se tuerza del todo». A modo de ejemplo, para ilustrar las consecuencias de los Estados omisos, Mujica señaló las grandes metrópolis de América Latina, hoy cercadas por «millones de personas» que fueron marginalizadas y «hoy ya pertenecen a otra civilización, con lenguaje y valores propios. Viven de las drogas, las armas o la prostitución, y son un peso que las sociedades pueden evitarse si los incorporan».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje