Gastón Silva. "Hay una 'tinellización' de la política; eso conspira contra el sistema democrático"

"La Junta debe ser una caja de cristal"

Hace unos días, se conoció un informe de la encuestadora Factum sobre el conocimiento y la percepción de los montevideanos sobre el organismo municipal, de donde surgen algunos datos alarmantes.

 

-¿Qué evaluación hacés de esa encuesta? ¿Te sorprendieron los resultados?

-Esos resultados nos dejan a la vez una sensación de preocupación y de satisfacción. Es la primera vez que la Junta encarga un estudio científico sobre el estado de opinión de la gente; eso es positivo. Pero nos preocupan algunos datos. De todos modos los datos no son tan malos como puede leerse a primera vista. Primero, un tercio de la población sabe lo que es la Junta, qué funciones tiene, reconoce su importancia, aunque 80 por ciento no conoce el número de ediles ni sus nombres. Acá hay dos grandes cosas. Primero, que la ciudadanía demuestra un cierto desinterés cívico institucional; qué funciones cumplen los diversos organismos, qué atribuciones tiene un gobierno departamental, etcétera. La gente no nos conoce, y si nos conoce, no le interesamos. Hay como un desapego por la política y por los políticos, lo que resulta preocupante para la democracia. Y por otro lado, resalta que los medios de comunicación tienen que ver con esto. La misma encuesta revela que 80 por ciento de la información que recibe la gente es por medio de la televisión; 55 por ciento, a través de la radio; algo más de 20 por ciento, a través de la prensa escrita, y 11 por ciento, por Internet. O sea que si vos no aparecés en alguno de esos medios, no existís. Lo que me preocupa a mí en particular es la dependencia de lo mediático que tiene el quehacer político. Ante esta realidad, la Junta va a trazar un plan estratégico de comunicación para ver cómo se mejora la relación con los medios y con la comunidad. La gente desconoce la cantidad de acciones que lleva adelante la Junta Departamental. Sin ir más lejos, cuando se convocó a una conferencia de prensa para anunciar el proyecto de puesta a punto de este edificio (dentro de diez años será un edificio ejemplo para la ciudad, autosustentable, con paneles solares, etcétera), se invitó a cuarenta medios, y sólo vinieron seis o siete. Los medios prefieren informar de hechos policiales, y a mí me preocupa que no se haga un trabajo educativo para la gente, explicando la importancia de las instituciones. En el caso de la Junta, hay que explicar el trabajo de los ediles en las 17 comisiones que funcionan, la coordinación con otros organismos, como el INAU, y nada de eso se conoce.

 

-Parecería que el interés de la gente está en otras cosas.

-Hoy de lo que se habla es de Jacqueline Dárdano, una chica muy bonita que dice cosas interesantes. Y está bien, eso es noticia. Pero de otras cosas trascendentes, nadie sabe nada. Creo que los medios tienen mucha responsabilidad en todo eso. La televisión incentiva el consumo de productos de baja calidad, y, como dice Mujica, hay una «tinellización» de la política; eso conspira contra el sistema democrático.

El interés está puesto más en lo ejecutivo que en lo legislativo o en lo parlamentario, en la obra visible o, si no, en los enfrentamientos entre dirigentes.

En el gobierno de Montevideo, somos dos: la Junta que legisla y controla, y el Intendente y su gabinete que lleva adelante las acciones. Pero el papel de la Junta está soslayado, y sin embargo, el presupuesto municipal se vota en la Junta, el Defensor del Vecino se crea en la Junta, la descentralización se procesa en la Junta, las licitaciones se votan en la Junta, la parte impositiva se decide acá. Y la gente ignora todo esto. Me da la impresión de que los medios «ningunean» a la Junta.

 

-Pasemos ahora, si te parece, al balance del año en que estuviste en la Presidencia de la Junta.

-Bueno, creo que hay bastantes cosas positivas. El equipamiento del edificio, el trabajo con los funcionarios, los cursos de capacitación, los concursos. También en el ámbito administrativo, como por ejemplo la obligación para los jefes de área de registrar su asistencia marcando hora de entrada y salida, incluido el presidente; esto último con la intención de transparentar la gestión, que el contribuyente vea que su dinero no se gasta porque sí. Se ha trabajado mucho en la preservación institucional de la Junta. Más allá de las diferencias político partidarias y de las personas que la integran, tratar de mirar siempre más arriba y más lejos que la minucia de lo cotidiano. Creo que quien ejerce la presidencia de un organismo representativo tiene la gran responsabilidad de cuidar la institucionalidad, cuidar aquello que tiene que ver con la democracia, evitar que alguien se aproveche de un posible mal funcionamiento de la democracia para proponer soluciones autoritarias. Me consta que en este país hay gente que todavía debe añorar la dictadura, mucha gente que prefiere un gobierno autoritario; eso no se termina nunca. La democracia es algo que, una vez que se reconquista, hay que cuidarla como una plantita, hay que regarla todos los días; y una parte fundamental de la democracia son sus instituciones. Y en el caso concreto de la Junta, hay que preservar su prestigio como ámbito de discusión parlamentaria sin olvidar que estamos acá por cinco años para legislar y controlar.

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