Perspectiva. Destacan "realidad creciente" del sistema cooperativo uruguayo

Cooperativas tienen hoy más de un millón de afiliados

En torno a los sectores de la vivienda, producción y trabajo, ahorro y crédito, agrario, consumo y seguros, se nuclean las actividades del cooperativismo uruguayo, ámbito en el que hoy se congrega alrededor de un millón de personas.

Se trata de «una realidad creciente», sostiene el presidente de la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas (Cudecoop), Jorge Alvariño, quien destacó a LA REPÚBLICA «las perspectivas» que presenta el movimiento cooperativo en su conjunto.

En la oportunidad, el entrevistado hizo especial énfasis en destacar el papel que juega el sector cooperativo en materia de ahorro y crédito, a través de 70 entidades que congregan a unas 400.000 personas.

Destacó, en primer término, que esa red está al servicio de «personas no bancarizadas, familias y empresas de menores ingresos».

La importancia de ese desempeño ha sido captada por el sector estatal y en nuestro país las cooperativas de ahorro y crédito son los principales agentes del programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo, que impulsa la Dirección de Proyectos de Desarrollo (Diprode) de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

En una realidad en la que se constata una muy baja bancarización de las micro y pequeñas empresas, entidades como Diprode y la Corporación Nacional para el Desarrollo encuentran en el sistema cooperativo de ahorro y crédito la vía para canalizar mecanismos formales de crédito.

«Es ahí», dice Alvariño, «donde se hace efectiva la posibilidad de implementar herramientas financieras para las micro y pequeñas empresas», y se trata de una perspectiva concreta, en plena expansión, «al punto que las cooperativas de ahorro y crédito son las entidades que mayor participación han tenido en el programa que impulsa la Diprode».

«Hoy día es una realidad la presencia de las cooperativas de ahorro y crédito en el apoyo a empresas formales, así como en el respaldo en el proceso de formalización de centenares de microempresas, con un efecto de mucha relevancia en el plano económico y social como lo es la generación de puestos de trabajo».

Consultado acerca del impacto efectivo del sistema en la realidad económica del país, Alvariño estimó en unos 300.000 los créditos que están colocados hoy en todo el país, ya sea para micoempresas o familias.

Agregó Alvariño que «no sólo se trata de acercar soluciones financieras para el consumo y la producción», sino que además «esa operativa se lleva a cabo con un interés social muy significativo y que se expresa en realidades muy concretas: servicios de turismo social a bajo costo, coordinación con los gobiernos departamentales para instrumentar mecanismos de asistencia a microempresarios y trabajadores, adelanto de los salarios a los militares uruguayos que participan de las misiones de paz en el exterior».

 

Democratización del crédito

La importancia del papel de las cooperativas de ahorro y crédito, en términos de «democratización del crédito y acceso al capital» fue destacado especialmente por Alvariño, quien dijo que eso mismo requiere que «tengan que ser ejemplares en términos de transparencia de su operativa, así como en materia de vocación social y en la promoción de la educación financiera de sus asociados».

Admitió que «se han producido denuncias de entidades falsas, que bajo el nombre de cooperativas reúnen capitales para enriquecimientos personales», y destacó que Cudecoop «ha mantenido permanentes contactos con la Auditoría Interna de la Nación para mejorar las condiciones de contralor».

«También se avanzó en la regulación de aspectos societarios y de administración interna», dijo, y se refirió a la nueva ley de Cooperativas (octubre de 2008), que estableció «nuevas posibilidades de financiamiento para las cooperativas de ahorro y crédito, así como también mayores controles regulatorios».

Así las cosas, destacó el entrevistado que «los aspectos de participación social y de balance social serán centrales en el futuro contralor de las cooperativas».

En consecuencia y «más allá de excepciones que le han preocupado a los supervisores estatales y al movimiento cooperativo», la actividad de ahorro y crédito a nivel cooperativo se mantiene en línea con las políticas que se impulsan desde el Estado para «generar mayor capilaridad en los servicios financieros y en el acceso al capital».

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