Conrado Ramos. "Uruguay está atrasado; se necesita una transformación radical" del sistema

"Despolitizar a la gestión pública"

Entrevistado en el programa «Primera Voz» de 1410 AM LIBRE, que conduce Sonia Breccia, el jerarca puso énfasis en la experiencia recogida en su reciente viaje a Nueva Zelandia, donde estuvo analizando los sistemas de gestión pública de aquel país, muchos de los cuales podrían ser adaptados a nuestra administración.

Ramos hizo mención a los principios que están guiando actualmente lo que calificó como la «transformación radical» de la gestión pública, llevada adelante por este gobierno. El jerarca se mostró partidario de avanzar en la separación entre la política y la gestión, profesionalizando la gestión.

El funcionario lamentó que «en Uruguay no hayamos podido montar un sistema de evaluación de la gestión humana» en la función pública, sino que sólo se ha logrado «avanzar un poco» en algunos lugares específicos.

Ramos explicó que «una evaluación institucional quiere decir que un jerarca de gobierno se compromete, por ejemplo, a reducir los bolsones de pobreza en determinado barrio, entre los niños menores de 18 años, a un tanto por ciento. Después que me juzguen si lo pude hacer y si no lo logré, tendré que explicar por qué no pude. Pero al inicio de mi gestión tengo que hacer una planificación estratégica y me comprometo a llegar a determinadas metas», puso como ejemplo.

«Para llegar a tal resultado de políticas públicas, tengo que desarrollar una serie de actividades y cada una de ellas tiene un objetivo», señaló. Dijo que habría que incorporar y utilizar en mayor medida las tecnologías de la información, para poder medir lo que un jerarca o una repartición se comprometieron a hacer; esto significa evaluar una política pública.

«Y evaluar a la gente, que significa que, para alcanzar este objetivo de política pública, que me propuse, como puede ser sacar del hacinamiento a determinadas personas, tengo que definir claramente cuál es la tarea que realiza un grupo de funcionarios, el encargado del grupo y cada uno de sus componentes».

Admitió que actualmente «es muy difícil medir si una persona, en un organismo público, está desempeñando adecuadamente su tarea. Ahora cuesta mucho, es muy subjetiva la medición, es más bien a olfato, si la persona viene a trabajar, si tiene buena disposición, pero no tenemos instrumentos objetivos para medir, porque tenemos dificultades en desarrollar una planificación estratégica y en poder medir lo que nos hemos dispuesto a hacer, porque el Uruguay está atrasado en ese tema».

El jerarca dijo que un sistema ideal sería mediante las mediciones que se denominan «360 grados», es decir, «que se autoevalúe la persona, que lo evalúe el jerarca y también sus pares, que se hagan encuestas de satisfacción ciudadana, para saber si los ciudadanos están conformes con la actuación, también con quienes él se relaciona en otras dependencias públicas, teniendo en cuenta que el trabajo de la administración pública se realiza cada vez más en red, vinculando a varios organismos».

«En definitiva, evaluar significa observar y medir con instrumentos objetivos ­y también con instrumentos menos exactos­ si las personas están cumpliendo con lo que se comprometieron, estableciendo compromisos de gestión», subrayó.

Ramos piensa que «gran parte de nuestro aparato sindical público está dispuesto a avanzar en esta perspectiva, entonces, hay que mostrar que se está capacitado y que se pueden llegar a hacer muy buenas negociaciones colectivas para sustituir las viejas productividades, sustituyéndolas por acuerdos por alcanzar determinados objetivos de política y de hacer compromisos de gestión». Puso como ejemplo de las «viejas productividades», que «una empresa pública cobraba productividad, cobraban productividad sus directores y perdía dinero la empresa pública».

Consultado acerca de cómo lograron hacer este tipo de evaluación en Nueva Zelandia y cómo se puede trasladar el sistema a nuestro país, Ramos respondió: «Ellos no tienen un sistema de carrera perverso, cerrado como el nuestro, donde no se sabe cómo ingresó un funcionario público; recién en este gobierno hemos reinstaurado el ingreso de gente joven, por métodos meritocráticos, es decir, por concursos o por sorteos, pero no a dedo», indicó.

«Por suerte, ahora no existe el ingreso digital a la administración ­ironizó­, vos sí y vos no, eso se acabó». Ramos dijo que este sistema ha permitido un rejuvenecimiento del funcionariado público.

Dijo que en Nueva Zelandia existen los concursos abiertos, publicados en las correspondientes páginas web, donde se puede presentar cualquier ciudadano, pero con un importante sistema de evaluación. Destacó que en ese país hay un análisis permanente de los objetivos de las distintas oficinas públicas, realizados entre el jefe del servicio civil y los encargados de la gestión, con un alto grado de profesionalización.

También existe allá una comisión de servicio civil, encargada de la evaluación, no partidizada, o sea, políticamente neutra. «El Uruguay se tiene que convencer que es necesario despolitizar la gestión pública», aseveró Ramos.

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