Bendita TV. Batalla informativa fuerte en Honduras, por la democracia

Chapeau, Telesur

El trabajo que hizo y que hace Telesur en solidaridad con Honduras, su pueblo y el presidente constitucional Manuel Zelaya, muestra la visión que tuvieron sus fundadores, particularmente de Venezuela, cuando resolvieron meterse en este desafío de la comunicación televisiva.

Nos hizo acordar, por cierto, a la creación de Prensa Latina, que en la década del 60 hizo saltar en pedazos el bloqueo informativo que el imperialismo estadounidense impuso contra Cuba y los movimientos revolucionarios, independentista, democráticos avanzados y libertarios de América Latina y el Caribe.

Particular honor hay que rendirle a los periodistas, en su gran mayoría mujeres, de esta cadena televisiva, que se juegan el pellejo en el lugar de los hechos para contribuir con la reconstrucción de la democracia en Honduras y por la paz en la región.

La presencia de Telesur en esta batalla por la democracia y la libertad fue sustancial, al grado que obligó a la CNN a tener una actitud más ecuánime que lo habitual, donde seguramente también influyó sobre la cadena televisiva el talante liberal de Barack Obama y de Hillary Clinton, quienes en este tema se vieron enfrentados a los sectores más guerreristas del Pentágono y de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos, impregnados de la cultura Bush.

Lo visto por las pantallas de Telesur y de la transmisión on line vía Internet, mostró que las fuerzas progresistas han sabido utilizar los grandes cambios tecnológicos para ponerlos al servicio de los pueblos y no de los intereses imperialistas y de los sectores más reaccionarios de cada una de nuestras sociedades.

Recuerdo, emocionado, las dificultades que teníamos los exiliados uruguayos para ingresar información desde el exterior, cuando la última dictadura que sufrimos: papeles dentro de cajas de cigarros, grabaciones en casetes de música, cartas que traían a nuestra tierra las delegaciones deportivas y empresariales, así como familiares entre otros, por sólo nombrar algunas vías de acceso a los que resistían dentro del país.

Ante esta realidad me pregunto qué hubiera sido, con la presencia de Telesur, la liberación de Líber Seregni y el retorno de Wilson Ferreira Aldunate a nuestro país.

Esto lo dice alguien que cree que al presidente Zelaya se le escapó la moto cuando propuso la reelección, pero que, a pesar de ello, no hay un solo justificativo ­no lo hay nunca, no lo puede haber­ para que se instale en ese país ni en ningún otro, por vía del golpe de Estado, un régimen dictatorial.

Lo dice alguien que cree que Telesur no siempre interpreta correctamente al amplio marco de fuerzas progresistas de la región, al grado que no transmitió en vivo el pasado viernes el discurso del doctor Tabaré Vázquez, cuando asumió la presidencia pro témpore del Mercosur en Paraguay.

A pesar de los matices, bienvenida Telesur, aunque en el futuro tenga que asumir una visión más amplia con los procesos progresistas de América Latina.

Amplitud, sin perder la garra que mostró este pasado viernes y sábado en Honduras. La garra de sus periodistas, que no son hipócritamente independientes. Por suerte.

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