Tienen la Palabra…

Carta abierta al ministro de Turismo: «Aeropuerto de Carrasco, vergüenza nacional»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El sábado 24 de febrero concurrí a las 21 horas al Aeropuerto Internacional de Carrasco a buscar a unos amigos extranjeros que venían en temporada de vacaciones. Al llegar al mismo quise ingresar al Parking tarifado pero el mismo estaba cerrado. (Primera vergüenza).

Me fijo en la planilla de vuelos y descubro que el vuelo que yo esperaba no llegaría 21.30 horas sino 00.30 horas. Pues bien, como vivo a 45 kms, decido tomar un café y una coca con mi pequeño hijo y me dispongo a pensar qué hacer durante varias horas además de realizar unas llamadas telefónicas. Subo a la cafetería (Tango snack bar) que hay en Arribos y antes de pagar me dicen que no se aceptan tarjetas de crédito. No era mi caso, pero pensé en aquel turista que está acostumbrado a pagar todo con tarjeta de crédito. (Segunda vergüenza).

Al bajar voy al Cambio solamente a confirmar si estaba abierto para aquel que llegase sin dinero cambiado (normal para cualquier turista) y quisiera tomar un café o tomar un taxi. Pero el cambio estaba cerrado y ni siquiera la cartelera de información cambiaria daba datos, sólo jeroglíficos digitales de sistema roto «BROU». (Tercera vergüenza).

Me dirijo al baño a lavarme las manos y la muchacha de limpieza me contó que hacía 24 horas que todo el Aeropuerto estaba sin agua y que habían llamado al servicio pero no había ido aún. No me pude lavar las manos. (Cuarta vergüenza).

Cansados y con un poco de hambre decidí ir a cenar al restaurante que da hacia las pistas y de paso mostrarle a mi hijo algún avión que bajara en esos momentos. Pero, Á oh! sorpresa el mismo estaba inhabilitado ya que habían alquilado el lugar para una fiesta de cumpleaños. (Quinta vergüenza).

Allí mismo nos informaron que el bar que estaba en Arribos estaba abierto las 24 horas, me dirijo hacía allí donde momentos antes había tomado un café pero había cerrado a las 10 horas. (Sexta vergüenza).

Un poco cansada quise comprar algún diario y un juguete para entretener a mi hijo, así como caramelo y cigarros y ninguno de los quioscos estaba abierto. (Séptima vergüenza).

Traté de confirmar el horario de vuelo que figuraba en la planilla pero informes también estaba cerrado. (Octava vergüenza).

Por lo que tomé el celular y llamé al mismo Aeropuerto donde me encontraba y me informaron que el vuelo llegaría 00.45 horas. Salí del Aeropuerto para ir a cenar y como ya no confiaba en nada referido al Aeropuerto volví al mismo 50 minutos antes de lo que previamente me informaran que llegaría el vuelo. A las 11.55 subo al lugar donde se ven las cintas transportadoras de equipaje de los llegados para entretener un poco al pequeño y una vez arriba casi me caigo al pisar un gran río de agua proveniente del aire acondicionado. (Novena vergüenza).

En ese mismo momento siento que una señora comenta que el vuelo de Pluna estaba llegando, como la planilla seguía indicando hora de llegada 00.30 desconfié y llamé nuevamente por teléfono a la central del Aeropuerto. Eran las 11.57 horas y me dijeron que el vuelo de Pluna seguía estando confirmado para las 00.45 (ni siquiera hay información correcta dentro del mismo Aeropuerto, el avión había bajado e informes ni siquiera lo sabía).

Me quedé allí arriba a la expectativa de si realmente estaba llegando el avión y así fue 12.00 horas en punto paró el avión frente a Arribos. (Décima vergüenza).

Al mirar nuevamente la planilla electrónica pude ver que seguía diciendo 00.30 aun después de llegado el tan esperado avión. No llegaba otro vuelo de Pluna en las próximas horas por lo que no cabía confusión alguna.

Es más, confirmé que llegaban otros vuelos y pensé en aquel turista que quiere tomar un café, cenar, comprar cigarros, cambiar dinero, recibir información turística, comprar un presente, etc.

Ahora pregunto: ¿Así queremos atraer al turismo? ¿Es esta la imagen que queremos darle al turista apenas pisa tierra uruguaya? ¿El ministro de Turismo no está enterado de la grave situación y la baja calidad que brinda el Aeropuerto Internacional de Carrasco? ¿Cómo es posible que el único restaurante del Aeropuerto haga fiestas cerrando así a las 19.30 horas por toda la noche? ¿Cómo se les permite semejante burrada? ¿Cuesta mucho cerrar el bar, el cambio o un quiosco luego de averigüar que no llegarán más vuelos? ¿No puede haber un drugstore abierto toda la noche para suplir todos aquellos servicios que cierran y de esta manera también ganar ventas de gente que vive cerca del Aeropuerto y por ejemplo quiere comprar cigarros, una botella de whisky, etc.? ¿Cómo son los contratos con los concesionarios? ¿Dónde está el director del Aeropuerto, el controlador de imagen, el coordinador de higiene, informadores y muchos cargos más?

Se gastaron fortunas en proyectos de reformas y ampliaciones en la administración de Sanguinetti, ¿para qué?, si ni siquiera podemos dar una buena imagen con lo que tenemos.

No sé; pregunto a todos aquellos que se jactan con el eslogan «Uruguay país turístico».

Daniela Bermúdez – CI: 1.846.648-2  

Cada cosa en su lugar

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El otro día fui sorprendido por una noticia. El Departamento de Estado de los Estados Unidos de América había evaluado la situación de los Derechos Humanos en 195 países del mundo.

No tengo nada contra los hermanos del Norte, más bien me agrada el ejercicio de su democracia interna que se interpreta claramente en los filmes y series de televisión que nos llega a estas latitudes.

Hecha la salvedad para que no haya malentendidos, reitero, fui sorprendido por algunas afirmaciones sobre la situación en la República Oriental del Uruguay. No tengo dudas que en materia de información los norteamericanos tienen todo lo que necesiten. Por eso mi sorpresa.

En lo que tiene que ver con los derechos humanos vinculados a un triste capítulo que tuvimos que vivir todos los orientales, prefiero no opinar. Primero porque la democracia, los partidos políticos y los gobernantes están muy bien orientados a lograr soluciones posibles dentro de un marco de una «Comisión para la Paz». En segundo lugar porque si bien contemporáneo de esos sucesos por mi calidad de humilde ciudadano no tuve ni tengo posibilidades de conocer los hechos directamente, por lo que prefiero dejar paso a quienes fueron los protagonistas, de uno y otro lado, para que viertan sus sentimientos, dando un pequeño paso a un costado por respeto a no hablar sobre temas que no domino plenamente.

Pero el informe sobre Uruguay sigue y se hace referencia a menores oportunidades para las mujeres y acoso sexual, e increíblemente nos hablan que existe segregación racial con las personas de color. Esto exige que alguien ponga las cosas en su lugar.

Mi madre fue una profesional que se divorció cuando mi hermano y yo éramos pequeños. Nunca noté que en su carrera se le presentaran obstáculos por ser mujer. En diversas actividades que practiqué siempre estaban las mujeres compitiendo de igual a igual, superándonos a los hombres no pocas veces. Y esto no es de ayer, ya que tengo 54 años y tengo toda la gama de experiencias propias de esa edad.

En cuanto a la segregación racial ahí existe una pésima información. Tuve, y los sigo teniendo, amigos, compañeros de estudios y practiqué deportes con personas de color. Con respecto a lo deportivo, podría af
irmar que en la mayoría de las veces estas personas nos superaban por su genio, inteligencia y estado atlético. También puedo decir que tenemos el honor de tener un compatriota de color que expone sus cuadros en las mejores galerías de Nueva York.

Pero quien se olvidó de quienes acompañaron a nuestro prócer en sus campañas militares y que su amigo y colaborador inseparable era el «negro Ansina», quien para algunos historiadores afirmaban que en ciertas oportunidades le deslizaba al general algunas sugerencias, y que eran responsablemente escuchadas por Artigas.

Por otra parte en las manifestaciones populares más importantes siempre ha sido un negro que nos ha llenado de orgullo, en el fútbol entre otros el «Negro Jefe» Obdulio llegó a inspirarnos de que los uruguayos, a pesar de su poca población y su ridículo territorio, no eran menos que nadieÑ tal vez superiores. Esa mística de la garra charrúa que hizo vivir este país muchas décadas. ¿Quién se iba a sentir molesto de caminar junto a Obdulio, aún con algunas copitas de más? Más bien era un orgullo para cualquier uruguayo por el respeto y la veneración que merecía.

En el Carnaval una de las fiestas más populares y legendarias, crearon su propia llamada, que como decían del candombe «es para los negros pero lo bailan los demás».

Y ahí se nota algo sorprendente y que deja fuera de todas dudas la posibilidad de una segregación racial. Los «lubolos» significan blancos pintados de negro. Qué mejor homenaje de los blancos para sus hermanos que teñir sus caras para que no se noten diferencias. Y esto los orientales saben que es así, y podríamos seguir citando ejemplos días enteros.

No obstante nuestra voluntad se limita a «poner las cosas en su lugar».

Ricardo Durán Berenguer – CI: 1.054.575-9   

Con ganas de libertad

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Soy un joven del Interior, más concretamente de la ciudad de Guichón, departamento de Paysandú, inquieto por la vida cultural de nuestro país y en especial de la zona en la cual vivo. Tengo 21 años y hace tiempo que escribo, pero nunca he tenido la oportunidad de publicar algo en algún medio. Por eso es que me dirijo a usted con mucha ilusión de que publique en un rincón de su diario el poema que le adjunto. Sin más se despide un joven con muchas ilusiones y ganas de libertad, por un país más social, vivible y querible.

Sangre corriendo

en tu sangre

en tus ganas locas

de vivir la vida.

La materia gris fecal del subconsciente

dirige tus narices a la

falta de alpinismo

para sobrevolar montañas y

hacerte navegante de

muertos

y fantasmas de

habitáculos infinitos.

Yo y mi perro

haremos gracia

a la infinita corbata

de tus tías soledades

que imprimen en mí

las saludes atrasadas

de los días.

Buscarte y buscarme

haría daño

al inmenso gato

que en las colinas

pide vida.

El buscó

y él se fue en enero

a acuchillar

fantasmas en el

mosaico

pintado del

porvenir.

El se ha ido pero

ha dejado

mi vida

mi pobre vida

al borde del abanico

gris de tus uñas

de plata y un bosque

gris en la

garganta que dice

ahora

que no hay que

esperar el silencio

hay que convencer

a tu abuelo

que no lo haga

que sea

feliz.

Leandro Fernández Tirelli – C. I. 2.717.768-4   

A los lectores

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