Brusco viraje, vuelta de campana completa y caída descontrolada desde 300 metros

Los últimos segundos del helicóptero Wessex

Tanto la justicia militar, como la justicia penal y la Armada Nacional intentan determinar ahora las causas de la tragedia que costó la vida al suboficial de segunda Félix Núñez, desaparecido en el océano tras el fuerte impacto y el hundimiento de la aeronave.

Dos hipótesis se manejan para explicar la caída del helicóptero: una falla mecánica del motor, o la desorientación del piloto, producto de la espesa niebla reinante y la casi nula visibilidad. Esta última sería la más aceptada extraoficialmente

El aparato había decolado a las 6.03 desde la Base Aeronaval Capitán Curbelo, y era secundado por otro helicóptero, un Bell 212 de la Fuerza Aérea Uruguaya, que partió a las 6.08 de la base de «El Jagüel» con cinco tripulantes. Esta aeronave iba piloteada por un oficial que siete meses antes había participado en el rescate de sobrevivientes del barreminas ROU Valiente. El operativo de urgente evacuación dependió de la Armada, y estuvo a cargo del jefe del Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate en el Mar, contra almirante Tabaré Daners.

El helicóptero de la Fuerza Aérea que descendió al rescate de los sobrevivientes recibió el impacto de frente de una ola de unos dos metros, aunque sin afectar el rotor de cola, lo que permitió al helicóptero mantener el control aun en esas condiciones.

No obstante, el agua que ingresó a la aeronave dañó buena parte del equipamiento eléctrico, lo que obligó a hacer abandono inmediato de la operación. Una segunda ola colaboró para que el aparato, con sus motores al máximo, pudiera anular el efecto de succión del agua y recuperara altura. El éxito de la maniobra fue atribuido al buen desempeño mecánico del aparato, a la pericia del piloto y al factor suerte. «Si la ola los hubiera impactado de costado, ese helicóptero hubiera ido a parar al fondo del océano», confió una fuente militar. Segundos antes de que el Bell 212 retomara el vuelo, el rescatista de a bordo, especialmente entrenado, se lanzó al agua en dirección a los seis náufragos que se encontraban desperdigados. La acción de este socorrista fue decisiva en la asistencia a los sobrevivientes antes del rescate, que ocurrió dos horas después.

Marino desaparecido

Mientras, ayer, efectivos navales abandonaban nuevamente la búsqueda en aguas atlánticas, crecen en las distintas comunidades de pescadores de la costa rochense diversas conjeturas respecto a la ubicación del cuerpo del suboficial Núñez. La hipótesis más firme que se maneja es que éste se hundió junto con el helicóptero y que al menos durante las primeras horas posteriores al accidente permaneció o permanece dentro de la cabina.

Luego del accidente ocurrido en las primeras horas de la mañana del viernes y después que el propio «Tasarte» efectuara el rescate de los tripulantes del helicóptero hundido, embarcaciones y aeronaves permanecieron en la zona buscando el cuerpo del suboficial Núñez. La búsqueda fue abandonada al caer el sol y se reanudó en la jornada de ayer, pero hasta las últimas horas de la tarde no había resultados concretos.

Pescadores consultados por LA REPUBLICA señalan que las condiciones para navegar no eran para nada las mejores. Escasa visibilidad y fuerte oleaje eran las características salientes de la mañana del viernes.

«El viento estaba en dirección suroeste», señala Dardo Acosta, uno de los pescadores que salió en su embarcación aunque no llegó hasta el lugar del accidente. «La verdad es que el mar estaba bravo», señaló. Su hermano fue otro de los pescadores que estaban en el mar prestos a brindar ayuda en caso de requerirla. Acosta señala que no tuvieron participación directa en tareas de rescate porque el pesquero «Tasarte» recogió a las personas que estaban en el agua por ser el primero en llegar al lugar.

La zona donde se hundió el helicóptero tiene una profundidad de entre 20 y 25 metros y es un lugar conocido por sus fuertes corrientes submarinas, lo que puede suponer que la aeronave no está exactamente en el lugar donde desapareció de la superficie. El tripulante del «Tasarte» por el cual se activó el operativo conjunto entre la Marina y la Armada, ingresó ayer a la tarde al Hospital de Rocha, donde quedó internado en la sala de emergencia. Luego fue trasladado a Montevideo e ingresado en el CTI de la Sociedad Española.

Su estado sigue siendo estable, según el último parte médico.

Su nombre es Manuel Alfonso, tiene 52 años y es de origen español. La embarcación pertenece a la compañía naviera Larsol SA, con oficinas en la zona portuaria de la capital del país. Representantes de la empresa fueron quienes establecieron los contactos con el centro de Salud Pública de Rocha y posteriormente en Montevideo para la cobertura asistencial de uno de sus operarios.

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