JACQUELINE DARDANO
Nació en Florida hace 41 años. Tiene dos hijos: Juan Francisco (17) y Octavio Sandino (9). Está casada con Tomás Sánchez, un conocido escribano de Sarandí Grande, ciudad en la cual residen. Sánchez es el primer suplente del diputado emepepista Alvaro Vega. Jacqueline no tiene tapujos al hablar de su infancia, la que recuerda como «muy triste» a consecuencia de «una situación económica precaria» y por el alcoholismo de su padre. Cursó primaria y algunos años de secundaria en Florida y luego hizo cursos de periodismo.
Recuerda como una de las cosas que más la marcó en su infancia y su adolescencia el continuo cambio de hogar y de barrio. «Nos mudábamos continuamente. Mi padre alquilaba y después no podía pagar porque no tenía un trabajo fijo. A veces alguien nos prestaba una casa, a veces conseguíamos por otro lado», narra. Comenzó a trabajar siendo aún una niña como empleada doméstica; ya mayor, como vendedora de repuestos y de ropa usada. Más tarde comenzaría a atender comercios. La estética capilar y facial, las polleras cortas y los escotes tentadores pesan en su personalidad. Pese a esa característica, no le interesa esconder la edad. Entre risas exclama: «¡No me importa! Voy a estar siempre igual. Cuando tenga 50, 60 o 70. Voy a estar siempre igual, como la Nacha Guevara. ¿Por qué no puedo ser así acá? ¿Por qué sea Sarandí?». Además de comerciante y edil, le dedica tiempo a otras actividades. Le gusta escribir, y de hecho ya publicó un libro, titulado «El caso Elías», además de otras obras que ha colgado en la web. En su rol periodístico conduce en la radio comunitaria FM 105.9 Digital de Sarandí Grande el programa «¿A quién le importa?». «Me siento identificada con el tema de Thalía, por aquello de «la gente me señala/ me apunta con el dedo/ susurra a mis espaldas/ y a mí me importa un bledo».
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