Falleció uno de los fundadores de Crysol

Ayer fue sepultado en el Cementerio del Buceo un viejo luchador social, frenteamplista desde los inicios y dos veces preso por integrar el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T). A los 71 años de edad, Hebert Ubaldo Barreiro González, más conocido entre sus amigos como «el Conde», por su prestancia, la blancura de su tez, su pelo gris y su aparente aspecto de integrante de la nobleza, con su andar sigiloso, con cierto condimento de misterio que en realidad ocultaba a un hombre bueno, solidario y luchador de toda la vida. Vecino de Belvedere, viejo militante de la izquierda desde los años 60, vinculado al vecino barrio de La Teja y a los fundadores del MLN-T. Fue uno de los iniciadores de uno de los más antiguos comités de base del Frente Amplio, en la calle Llupes, donde vivía. Ese comité situado en la zona de Belvedere animador de la organización y las luchas de la zona y la Coordinadora E del Frente Amplio. Empleado del ferrocarril hasta que fue detenido la primera vez como preso político, yendo a parar al Miguelete, su prisión pasó bastante inadvertida antes de 1968. En 1972 vuelve a ser detenido y es remitido al penal de Libertad, donde pasó alrededor de cuatro años hasta obtener su liberación, luego de lo cual, ante una inminente tercera caída, viaja a Buenos Aires y posteriormente se exilia en Suecia. En el penal de Libertad se inventó el cargo de encargado de la comisión de ajedrez, lo que le permitía salir de su celda y tomar contacto con sus compañeros del primer piso con la presunta tarea de organizar partidas de ese juego. En su celda hizo decenas de tapices de gran tamaño con la técnica del punto cruz, para lo cual había que disponer de una paciencia extrema. Siempre puntilloso, prolijo, trabajó en diseño gráfico estando en Suecia y también a su vuelta a Uruguay. En su exilio nórdico apoyó fervorosamente la lucha del Frente Farabundo Martí, que actualmente gobierna El Salvador. Militante de corte netamente político en la zona del Cerro, la Teja, Belvedere y Paso Molino, fue uno de los organizadores de la juventud en esos barrios montevideanos. A pesar de vivir cerca de la cancha de Liverpool, su corazón futbolero se inclinó hacia el Club Atlético Cerro. Vinculado estrechamente al Carnaval, llegó a ser jurado del concurso oficial en los años 70, cuando justamente la murga La Soberana alcanzó el primer premio. Fue amigo de José «Pepe Veneno» Alanís, director y creador de la murga de La Teja.

Era una persona caracterizada por ser buena, pero verdaderamente buena, generosa, noble, desinteresada, cariñosa. A pesar de su apariencia de rudeza era alguien muy querido y muy querible, cuenta uno de sus compañeros, el ex presidente de Crysol ­la asociación de ex presas y presos políticos­ Guillermo Reimann. A su vuelta a Uruguay fue uno de los fundadores de la asociación y a su propio costo adquirió mesas y sillas, asumiendo junto a otro compañero la atención de la cantina. Promovió siempre una asociación abierta, con actividades artísticas y sociales, tarea a la cual estaba nuevamente intentando dinamizar.

Su esposa quedó en Suecia, internada en una clínica, afectada por el Alzheimer. Hebert Barreiro la visitaba con la frecuencia que podía. Su hermana, Nancy, su sobrina Laura y sus sobrinos nietos, Pablo, Lucía e Ignacio, lo acompañaron junto a sus compañeros y amigos hasta su último descanso en el Cementerio del Buceo.

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