Versión de The Times generó nuevo malestar en el gobierno
Un artículo publicado en el Times de Londres el miércoles, deja entrever la posibilidad de que Uruguay y Brasil hayan tenido responsabilidad en la introducción de la aftosa que hoy asuela el Reino Unido. La nota, en un tono despectivo, dice que las carnes sospechosas vienen de países como «Brasil, Zimbabwe, Namibia, Botsuana y Uruguay» y dice si en esos países «¿ la corrupción y la desidia no han sustituido a la vigilancia veterinaria?».
El artículo ignora olímpicamente todo el esfuerzo realizado por Uruguay para erradicar el foco de aftosa en Artigas, las rigurosas medidas adoptadas a todo nivel y lo que es más importante la difícil situación por la que debieron pasar y pasan cientos de productores rurales.
El ministro de Industria, Sergio Abreu, rechazó la versión y agregó: «Siempre se busca en la responsabilidad de los demás el origen de las debilidades propias y esto quizás es un viejo recurso que se utiliza y que se está utilizando ahora.
Lo que sabemos es que tampoco somos responsables de la vaca loca, en cualquier momento se nos va a atribuir esa responsabilidad. Es decir, Uruguay en materia Aftosa, ha cumplido con sus obligaciones, ha sido reconocido internacionalmente, sabe lo que tiene que hacer, es un país serio, ha definido esa política a través de los ministerios correspondientes e internacionalmente se sabe también de que cuando tiene que afrontar sus responsabilidades lo hace con seriedad y profesionalismo».
Cabe recordar que meses atrás otro artículo The Times había criticado aspectos de Uruguay, como el tratamiento a las mujeres –el reportero mencionó que le cortaban la nariz a las mujeres infieles– lo que motivó quejas oficiales.
Infección importada
A continuación LA REPUBLICA publica los aspectos principales del artículo publicado por The Times, en la página 8, el miércoles 28 febrero. He aquí su texto:
«Una cuestión que necesita atención urgente es el tenebroso comercio de carnes provenientes del exterior. La epidemia de 1967 tuvo su origen en carnes importadas de Argentina, la actual podría haber sido causada por una infección traída del Lejano Oriente.
Mientras Gran Bretaña permita importaciones –aunque sean limitadas– de países en los que la fiebre aftosa es endémica, seguirá brotando la enfermedad. Es alarmante, pero Gran Bretaña no tiene prácticamente control alguno sobre los productos que pueden entrar al país: es la Unión Europea la que dicta normas, otorga licencias y lleva a cabo inspecciones veterinarias al azar.
Cuando la carne proviene de la Unión Europea, es decir libre de fiebre aftosa, no hay problemas. Casi toda la carne porcina y ovina, así como el bacon, proviene de la UE, Australia o Nueva Zelanda.
Pero más de la tercera parte de la carne vacuna importada proviene de países tales como Brasil, Zimbabwe, Namibia, Botsuana y Uruguay.
¿Quién puede asegurarnos que los rebaños provienen de regiones libres de la enfermedad o que la corrupción y la desidia no han sustituido a la vigilancia veterinaria?
Los usuarios esperan comida a precios baratos. Los sectores de proveedores y de la alimentación, que esperan productos a precios bajos, han ayudado a fomentar esta expectativa. Parece muy probable que ahora los costos de los alimentos están por debajo de los mínimos en lo que respecta a la muy saludable agricultura británica.
La actual epidemia ha llevado a un aumento de las importaciones. Esto es absurdo. Por el contrario, debería instituirse una prohibición inmediata de todas las importaciones de países sospechosos mientras se rastrea la ruta de la infección.
Una escasez a corto plazo es un precio bajo que pagar por una garantía a largo plazo».
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