Jorge Batlle destacó que 2000 "fue para Uruguay un año de prueba"
Estos lineamientos son parte del mensaje que en la tarde de ayer el presidente Batlle envió al Poder Legislativo informando sobre el estado de la República.
En la introducción al extenso documento de 650 páginas, el jefe de Estado realiza un repaso de su primer año de gobierno y señala las principales acciones que se deben llevar adelante.
«El año que ha concluido fue para Uruguay, así como el anterior, un año de prueba. El país vivió o mejor dicho, sufrió, el embate de condiciones adversas que enfrentó con éxito, con la colaboración y participación decidida del pueblo de la República», dice Batlle en el mensaje.
Seguidamente enumera una serie de hechos ocurridos el año pasado como la baja de los precios de los principales productos de exportación o el valor del petróleo. Batlle sostiene que con el esfuerzo de toda la sociedad se pudieron mantener las variables «macroeconómicas esenciales», lo que permitirá que en el correr de este año el país pueda «comenzar a mejorar el perfil de su economía y por ende recibir la sociedad el beneficio que ello supone».
En su repaso, Batlle recuerda el trabajo realizado por el Ejecutivo a la hora de combatir el brote de fiebre aftosa en el departamento de Artigas. «El Poder Ejecutivo cree que decir la verdad, tanto en esto como en todos los casos, es algo que hace a la identidad nacional, que ratifica y consolida el prestigio de la República, y que ello debe aplicarse, con el alcance con que nuestras fuerzas lo pueden llevar a cabo, a todas las áreas de la vida nacional».
Agrega que simultáneamente a la lucha contra la aftosa se comenzó con el enfrentamiento al contrabando. En tal sentido, el mandatario afirma que el gobierno «continuará con los esfuerzos adecuados para eliminar el daño, que a nuestro comercio legal y a nuestra economía, le produjeron las diferencias cambiarias ocurridas en Brasil a partir de 1999. Esta tarea, que reclama una revisión profunda de las normas existentes en la Dirección de Aduanas, como en la Dirección General Impositiva y el cruzamiento de informaciones con el Banco de Previsión Social, nos permitirá mejorar la recaudación del Estado, para no tener necesidad de nuevos impuestos, ya altos en el Uruguay, de manera que todos cumplamos con las obligaciones tributarias en pie de igualdad».
Cambios profundos
En el texto, Batlle señala que es necesario asumir «el compromiso» de procesar «cambios muy profundos en la sociedad uruguaya, en las funciones que cumple el Estado, así como en la naturaleza de las distintas acciones financieras, comerciales e industriales que el Estado practica a través de sus entes autónomos y servicios descentralizados».
Estos cambios, sostiene, permitirán «competir con éxito en un mundo difícil (y) mantener, profundizar y consolidar el nivel de justicia y equidad social que ha distinguido siempre a esta nación». «El tiempo de los países parapetados detrás de altas barreras arancelarias, alentando desarrollos agropecuarios e industriales, públicos o privados, ha pasado. Hoy se necesitan economías de escala, asociaciones empresariales, tecnología de punta para competir, ya sea en la región o en el mundo». Ante este hecho, Batlle considera «imprescindible» que el país «analice las disposiciones constitucionales que tienen que ver con los entes autónomos y los servicios descentralizados. Con organizaciones, grandes para el mercado nacional, pero pequeñas comparadas con las de la región, y aun menores a nivel continental o global, dirigidas por ciudadanos en muchos casos sin experiencias en negocios tan complejos, desarmadas por las rigideces que las leyes le imponen a su administración, con gerentes y mandos medios acostumbrados por años a no tener necesidad de tomar en cuenta al mercado, enfrentan una situación que difícilmente podrán superar con éxito si no removemos estos obstáculos».
Reclamando esta transformación, Batlle afirma que «no cambiar es retroceder. Darle la espalda a esta realidad es casi tanto como condenarlas a su fracaso». El gobierno indica que otra de las áreas trascendentes para el país es la educación. Por tal razón «haremos todos los esfuerzos para mejorar los niveles educativos del país, teniendo siempre presente, que un porcentaje muy alto de nuestros niños nacen en los hogares más débiles». Batlle expresa además que el Uruguay «puede transformarse en la región en un centro de actividades de tecnología avanzada, así como en exportador de servicios». «La desocupación puede y debe ser reducida con una economía abierta, con un Estado moderno, con educación, ciencia y cultura. Uruguay tiene que producir, vender y ser en todas sus actividades natural y excelente». Reconoce que se han registrado «dificultades de carácter instrumental y legal» que demoraron la solución a los asentamientos. Al respecto, Batlle asegura que este año se invertirán unos 18 millones de dólares en la corrección de los asentamientos. Agrega que «proteger la familia y proteger la vida desde el embarazo de la madre es condición para una sociedad estable». En último término, el mandatario se refiere a la inserción del país en la región. Reitera la necesidad de que a nivel del Mercosur se consolide una Secretaría Técnica y Tribunales Arbitrales permanente. Además insiste en conformar el área de libre comercio entre Alaska y Tierra del Fuego.
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