Por la vuelta otra playa, inversiones y pelo corto
Antes de la media hora del plenario de Diputados, un apunte estético.
Oteando hacia la bancada oficialista fue posible ver que Ruben Martínez Huelmo (Espacio 609) cortó su frondosa cabellera: trascendió que el peluquero usó una garlopa o estaba borracho; contradiciendo tal afán reducidor, José Luis Blasina (Partido Socialista) lució su canoso pelo largo cual altercado sin palabras desvanecido casi sobre su espalda.
Miguel Asqueta (Alianza Nacional), liso, erecto como una tacuara, exigió que se construyera la nueva playa de maniobras para camiones en Nueva Palmira, vecina del puerto y prometida por el Poder Ejecutivo el año pasado. Hoy los vehículos luchan con el barro, igual a ciertas mujeres en espectáculos excesivamente untuosos.
Carlos Maseda (Vertiente Artiguista) destacó, con énfasis ausente, un convenio entre Colonización, el Ministerio de Ganadería y la Intendencia de Florida, por el cual unos productores preferentemente jóvenes instalarán tambos en este departamento.
Horacio Yanes (Nuevo Espacio), admitiendo la redundancia a la que se ha habituado sin que se le enferme el hígado, volvió a hablar de las pequeñas y medianas empresas y, si bien admitió que mucho se ha hecho, explicó, con experta modosidad, que aún resta terreno a recorrer en su apoyo contra las grandes compañías.
Alfredo Asti (Asamblea Uruguay) aleteó, casi agazapado, en torno a la contradicción, ya expandida a lo largo y ancho de país, entre la confirmación del empuje inversor que sigue beneficiando a Uruguay y la, para él, desafortunada convocatoria de Lacalle a esperar hasta fin de año para jugar unas fichitas aquí.
Alba Cocco (Unidad Encuentrista Salteña), como si hablara al lado de un piano de cola, se exaltó alegremente por el fracaso de los agoreros y reivindicó obras que el gobierno nacional y la Intendencia han hecho en Salto.
Y algo personal: saludé con efusión a Daisy Tourné, celebrando su regreso. No pude cantarle «Por la vuelta». Si canto, voy preso.
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